sábado, 28 de junio de 2025

Panteismo, deismo y teismo según la doctrina masónica

A modo de síntesis podemos afirmar que el objeto  del REAA:., no es otro que el estudio en profundidad de la condición humana en todas sus dimensiones (ética, moral, política, económica, social) y el diseño del edificio social que ha de regir a la sociedad humana para lograr la paz, el progreso y la fraternidad universal de los hombres y los pueblos.

Todos y cada uno de los grados tiene su propia leyenda y profundas enseñanzas que, sin duda, deben guiar nuestro camino de perfección interior; si bien es cierto que podemos agruparlos en varias series según su carácter y enseñanzas.

Algunos grados son preparatorios, pues se centran en el estudio de la conciencia del hombre, la relación del individuo para con sus semejantes o el estudio de las desgracias que aquejan a los pueblos.

Otros, sin embargo, se centran esencialmente en dar respuesta a las necesidades de ese pueblo, diseñando minuciosamente la estructura del estado que hará dichosos a los hombres, donde reinarán la Ciencia, la Verdad y la Virtud frente a la Ambición, la Ignorancia y la Hipocresía –encarnadas en Jubelón, Jubelás y Jubelós, asesinos de Hiram Abif-. Así, establezco aquí sus principios:

  • La educación e información de las masas es el pilar fundamental para la creación de un estado próspero en el que reine la paz fraterna, la libertad y la igualdad entre los hombres.
  • La soberanía debe residir en el pueblo, que debe vivir en democracia.
  • Los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial deben permanecer separados para garantizar el buen gobierno y evitar la tiranía.
  • La propiedad privada (capital) y el trabajo productivo son los únicos generadores de riqueza.
  • El sistema democrático debe ser representativo y de elección directa por el pueblo. Es objeto del poder ejecutivo “impedir que el fuerte oprima al débil”, mantener el orden social, guardar que cada ciudadano cumpla con sus obligaciones para con la sociedad, hacer cumplir las leyes y disposiciones de los Tribunales, y dirigir la policía y las fuerzas armadas. Este sistema democrático es presidencialista, pues otorga derecho de veto al Presidente de la Nación.
  • Las naciones deben tener un cuerpo diplomático integrado por personas hábiles y capacitadas; deben ser instruidos, perspicaces, astutos dignos y prudentes.
  • Las naciones deben reconocer el derecho de extradición  de los reos, pues es una útil herramienta para hacer justicia en los países amigos. Sólo serán extraditables los reos de delitos de cierta gravedad, tales como asesinato, homicidio, rapto, violación, etc. No serán extraditadas aquellas personas que sean perseguidas por motivos religiosos o políticos.
  • Cualquier ciudadano en plenitud de derechos podrá ser elegido para ejercer como representantes del pueblo.
  • La elección de los representantes del pueblo será siempre mediante sufragio universal.
  • Los estados deben organizarse en Municipios, Consejos o Diputaciones Provinciales y un Congreso General.
  • Los Municipios serán la base del estado y habrá de ocuparse de educar al pueblo y auxiliarlo en sus necesidades. Por ser la institución más cercana al pueblo, deben gozar de plena autonomía del gobierno de la nación u otras entidades superiores.
  • Los Consejos Provinciales dirimirán cuestiones entre municipios, auxiliarán a los mismos con sus recursos y defenderá los intereses de su jurisdicción ante el gobierno de la nación.
  • El Congreso General se ocupará de defender los intereses generales de la nación y ejercerá como legislador. En ningún caso un Congreso General podrá alterar la constitución y Leyes fundamentales, que son competencia únicamente de los Congresos Constituyentes.
  • El estado debe tener un sistema tributario equilibrado y proporcional, que proteja los intereses de los más débiles de la sociedad y luche contra el fraude  y el engaño de aquellos que no desean contribuir al bien común. Puesto que los tributo al Estado no son fuente de riqueza, no deben suponer una carga excesivamente pesada para los contribuyentes, pero en cualquier caso habrán se ser suficientes para sostener la actividad del estado y proteger a sus ciudadanos.
  • La contribución directa es la más justa y apropiada para el funcionamiento del Estado.
  • Libertad y poder religioso son a todas luces incompatibles, de ahí que se promueva la independencia del poder político y religioso. En ningún caso un estado podrá adoptar una religión oficial, estableciéndose el laicismo en el estado y la defensa de los derechos de libertad absoluta de conciencia (política y religiosa), así como la libertad de culto.

Avanzando aún más, aún sin estar exentos del carácter social que define la filosofía expuesta, se marca un punto de inflexión al abordar la dimensión religiosa del hombre y su encaje en el edificio social. Aquí se abordan profundas enseñanzas sobre la naturaleza de la divinidad para el hombre y para la Masonería, que a partir de ahora intentaremos desentrañar.

Nos encontraremos en el Santuario “… para ver si encontramos en las antiguas ruinas de Enoch el Delta Resplandeciente de purísimo oro en el que está grabado el sublime y misterioso nombre del Gran Arquitecto del Universo”, o lo que es lo mismo, para hallar la naturaleza de la Divinidad, donde se confrontan ateismo, deismo, teismo y panteismo. 

Ante la necesidad de regular la participación de la religión en la vida pública, los miembros de la cámara no pueden si no hacer una profunda reflexión sobre el hecho religioso, su historia, génesis y naturaleza, pues de otro modo sería imposible darle un encaje apropiado en el nuevo estado y legislar adecuadamente.

Es de este modo como la Francmasonería define de una forma muy diáfana qué concepción tiene de la religión y la divinidad, o lo que es lo mismo, cuál es en realidad la naturaleza del G:.A:.D:.U:. y cuál debe ser el papel de la Masonería frente a la religión.

A mi modo de ver, y tras la minuciosa lectura exégesis de las liturgias de este grado, puede concluirse que la francmasonería es eminentemente deísta y laica, por más que muchas de nuestras autoridades masónicas diluyan cada vez más su mensaje laico o manifiesten de forma imprecisa –incluso en medios de comunicación profanos - que “hay que creer en Dios, y nada más”.

Según se nos explica, el origen de la creencia en un Ser Supremo nace de la intuición y el sentimiento innato de veneración ante la maravilla de la creación, aceptando espontáneamente al SER DESCONOCIDO como causa del portento. Inicialmente los seres humanos toman por Dios a los propios fenómenos naturales siguiendo su intuición, pero cayendo en el error de confundir causa con efecto. Nacen así los primeros mitos que personifican al PODER CREADOR, lo que con el tiempo se perfecciona y refina dando lugar a las primeras religiones.

Éstas en un principio son empleadas sabiamente por los dirigentes políticos para dotar a la sociedad de un sistema moral que permita a la sociedad vivir en paz y harmonía. Sin embargo, algunos dirigentes descubrieron el poder que esto le otorgaba sobre las masas, empleando de este modo la religión como medio de manipulación, control y empobrecimiento intelectual y moral de las masas para el establecimiento de la TIRANÍA. La atribución a la Divinidad de una naturaleza personal, hecha a imagen y semejanza del hombre, su carácter iracundo o vengador, su dominio sobre el destino particular de los hombres, los milagros y demás dogmas de las grandes religiones son consideradas por la Masonería como supercherías establecidas por los tiranos con el auxilio de las religiones.

Es por ello que en el ritual se indica que las religiones primero fueron fundadas por los SABIOS, que proclamaron verdades científicas y morales que ilustraron a los estudiosos y consolaron a los afligidos; después por los ENTUSIASTAS, que personificaron la deidad y la convirtieron en una realidad al dictado de su imaginación arrebatada creyéndose en contacto íntimo con su Dios; y finalmente por los ASTUTOS, especuladores que se engrandecieron a costa de la debilidad humana y que sintieron despertarse en su corazón la fuerza de la Ambición, deteniendo la educación y frenando el progreso de los pueblos.

A pesar de ello, la Masonería no condena ni persigue a la Religión sino que manifiesta que parte de un error o se aleja de la Verdad al pretender conocer las atribuciones de la Divinidad, pues “solo puede el hombre darle atributos que le pertenecen a sí mismo”.

La Masonería nos proporciona una valiosísima información sobre la naturaleza o condición de la Divinidad, para nosotros el Gran Arquitecto del Universo. Partiendo de la reflexión sobre la imposibilidad del ACASO o de la existencia del Caos en el Universo, en cuanto éste representa la Impotencia o la absoluta negación de la Causa de las causas (Dios); se manifiesta que sólo por vanidad, orgullo o ignorancia puede negarse la existencia de la Divinidad. Del mismo modo, se equivocan quien abrazan las tesis panteístas pues, o bien divinizan la naturaleza, o bien naturalizan o cosifican la divinidad, cayendo en el más grotesco de los errores.

La Masonería denosta la noción de DESTINO y se reafirma en la atribución de LIBRE ALBEDRÍO de los seres humanos, que nace de la capacidad de entendimiento o Razón del hombre y que demuestra la existencia de Dios, entendido éste como INTELIGENCIA SUMA, además de como CAUSA DE LAS CAUSAS.

Dios, la Divinidad, es inefable para la masonería. Por su carácter Eterno, Universal e Infinito, el hombre jamás podrá adivinar sus atributos y se nos anima a “seguir las inspiraciones de nuestra conciencia, que es a quien Dios se revela y a la que dicta los principios de la moral y la virtud, sin la necesidad de medianeros, ya que ningún hombre vivo puede conocer a Dios más que por el pensamiento”. A Dios se le adivina por la intuición, se le comprende con el pensamiento (razón) y la conciencia le erige un santuario en lo recóndito del alma; es sensible a la inteligencia e impalpable para los sentidos y por eso los masones le denominamos Gran Arquitecto del Universo.

En definitiva, la divinidad para los masones es: CAUSA PRIMERA que todo lo causa; CREADOR, pues de la Nada no puede nacer el Universo; VIVIFICANTE, porque establece las leyes de la eterna regeneración de la naturaleza, la Vida y la Muerte; ALTÍSIMO, porque sólo se alcanza por el pensamiento, INMUTABLE y ETERNO, porque no tiene principio ni fin; ORDENADOR, porque sus leyes rigen el Universo; OMNIPOTENTE porque reina en el tiempo y el espacio e INTELIGENCIA SUMA, porque encierra cuanto el sentimiento y la razón alcanzan.

Aquí se abre una nueva dicotomía en lo que se refiere a las relaciones entre el poder político y el poder religioso en el estado: el laicismo.

La masonería se manifiesta abiertamente laica y contraria a cualquier tipo de relación entre los poderes políticos y la religión, ya que como hemos visto hasta ahora:

  •  Ninguna religión está en posesión de la Verdad por dar atribuciones humanas a Dios.
  • Las religiones favorecen la incultura de las masas y su tiranía cuando están al servicio de los poderosos.
  • La experiencia religiosa es algo íntimo y personal.
  • Libertad y poder religioso son incompatibles.

Por todo ello, la masonería defiende la separación de Iglesia y Estado, condena la existencia de cualquier religión oficial y circunscribe el hecho religioso al ámbito exclusivamente íntimo o personal, defendiendo en todo momento la más absoluta libertad de pensamiento, credo o culto religioso siempre que éstos no alteren la normal y pacífica convivencia entre los miembros de la sociedad; jura, finalmente, “romper el contubernio de la religión y la política allí donde existiere”.

De todos modos, como decíamos al principio de este trazado de aquitectura, muchos HH:. atribuyen a la Masonería Regular un carácter teísta, siendo esto cierto sólo en parte y rotundamente falso para los HH:. que practican el R:.E:.A:.A:.

Según el diccionario de filosofía de José Ferrater Mora se define TEÍSMO como la doctrina filosófica que afirma la existencia de Dios, oponiéndose de ese modo al ateísmo. De modo genérico es lo mismo que el DEÍSMO, sin embargo el teísmo se opone también al deísmo por equiparar la Ley Divina con la Natural y negar el carácter personal de Dios, lo que a su juicio es lo mismo que negar su existencia. El TEÍSMO sostiene que Dios es una persona, que Dios gobierna el mundo y, con ello, admite la Providencia y la Revelación. Para los teístas la VERDAD REVELADA no puede reducirse a una verdad racional conocida en principio por todos los hombres.

La base de la distinción entre teísmo y deísmo fue establecida por el filósofo y Hno:. Masón Inmanuel Kant al hablar de la existencia de una Teología Revelada y una Teología Natural, siendo ésta última la adoptada por los deístas.

El DEÍSMO presenta al Ser Divino como CAUSA TRASCENDENTE DEL MUNDO, mientras que el teísmo lo hace como autor del mundo. Es por ello que el deísmo concibe a Dios como principio y causa del universo perceptible a través de la razón, por lo que nada tiene que ver con la Providencia o la Gracia. Es un Dios racional que puede llegar a identificarse con la Ley Natural o incluso con el DEMIURGO platónico. Es por ello que las nociones de pecado, mal, redención, etc. son excluidos por los deístas por su carácter irracional. En última instancia, el Dios del que hablan los deístas es el Dios de todas las religiones una vez que se ha desposeído a éstas de todos sus elementos históricos y positivos.

El deísmo en ningún caso debe ser confundido con el PANTEÍSMO. Esta última doctrina filosófica es una forma de MONISMO, pues identifica a la Naturaleza con Dios mismo. Dicho de otro modo, no hay más realidad verdadera que Dios, quien es representado como manifestación, proceso o emanación de la realidad misma o, al contrario, como unidad del mundo, principio orgánico de la naturaleza, autoconciencia del mundo, etc. Esto es, o bien se naturaliza a Dios, o bien la Naturaleza es elevada a los altares de la Divinidad. En cualquier caso, por su carácter monista, el panteísmo es emanantista y se opone al trascendentismo del deísmo y el teísmo, negando así mismo a Dios. Por este motivo los panteístas no pueden formar parte de la Masonería Regular.

Durante los S. XVII y XVIII fueron importantísimos los debates en tono a esta cuestión, teniendo la masonería notables representantes en cada una de estas tendencias. Así, por ejemplo, son considerados deístas: Sócrates, Platón, Aristóteles, Leibniz, Voltaire, Benjamin Franklin,  Thomas Jefferson, George Washington, etc.  Son panteístas: Nicolás de Cusa, Spinoza o nuestro Hno:. Albert Einstein. Entre los teístas debemos destacar la figura del filósofo Jean Jacques Rousseau, entre otros.

Explicados estos conceptos -habitualmente manejados con imprecisión- y  analizados minuciosamente en los Grados Filosóficos, afirmamos que el R:.E:.A:.A:. es, en esencia y por definición, DEÍSTA.

Cierto que no toda la Masonería lo es, pues ritos como el Escocés Rectificado, el Sueco o el Zinnendorf son claramente de orientación cristiana, pero no por ello lo es toda la Masonería. La Francmasonería Regular permite la libre y voluntaria asociación de HH:. en torno a un determinado credo religioso – como el cristiano, por ejemplo- e incluso permite la práctica de ritos –como los anteriormente nombrados- en los que es necesaria la creencia en una Verdad Revelada. Sin embargo, que el teísmo tenga su lugar en nuestra Orden no quiere decir que el carácter de la Masonería lo sea, como tampoco define a la Masonería la religión que profese cada uno de sus integrantes, es decir, que muchos HH:. en nuestra orden sean teístas (católicos, judíos, musulmanes, etc.) no quiere decir que lo sea nuestra institución. Además, en ningún caso se manifiesta en los textos masónicos que el G:.A:.D:.U:. encarne la Verdad Revelada.

A modo de despedida y conclusión veamos sólo algunos ejemplos:

Constituciones de Anderson. Deberes de un francmasón: De Dios y de la Religión: “El Masón está obligado por su carácter a obedecer la ley moral, y si debidamente comprende el Arte, no será jamás un estúpido ateo ni un libertino irreligioso. Pero aunque en tiempos antiguos los masones estaban obligados a pertenecer a la religión dominante en su país, cualquiera que fuere, se considera hoy mucho más conveniente obligarlos tan sólo a profesar aquella religión que todo hombre acepta, dejando a cada uno libre en sus individuales opiniones; es decir, que han de ser hombres probos y rectos, de honor y honradez, cualquiera que sea el credo o denominación que los distinga. De esta suerte la Masonería es el Centro de Unión y el medio de conciliar verdadera Fraternidad entre personas que hubieran permanecido perpetuamente distanciadas.”

Aunque es obligado creer en la existencia de un ser divino, no se impone al masón ningún credo (tampoco la religión oficial de su país, como era tradición), permitiendo que cada Hno:. profese la religión que libremente escoja. En cualquier caso, el culto que profese cada Hno:. es algo íntimo y personal. La masonería no tiene preferencias por ninguna confesión religiosa.

Landmarks de Mackey: XIX- “Es ineludible, para todo Mas:. la creencia en la existencia de un principio creador o de Dios, como el G:.A:.D:.U:.” y XXI- “El Libro de la Ley, no debe faltar nunca en una Logia cuando trabaja”.

Se indica deliberadamente ”un Libro de la Ley sagrada” porque no tiene que ser necesariamente el Antiguo y Nuevo Testamento. Es Libro de la Ley Sagrada aquel volumen que, por la religión de cada país, se cree que tiene la voluntad de Dios. Es, por tanto, un elemento de la tradición que simboliza en su esencia el sentimiento de espiritualidad humana, un texto nacido de los hombre que interpretamos de forma alegórica para transmitir unas enseñanzas morales. En masonería la Biblia no es, como en la religión católica, expresión de la Verdad Revelada.

 • Convento de Lausana de 1875. Declaración de Principios de la Masonería Escocesa:  "§1º La Francmasonería proclama, como desde su origen ha proclamado, la existencia de un principio creador bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo." y "§6º A los hombres a los que la religión es un consuelo supremo, la Francmasonería les dice: Cultivad vuestra religión, sin obstáculo alguno, seguid las inspiraciones de vuestra conciencia. La francmasonería no es una religión, ni tampoco un culto; por esto quiere que la instrucción sea laica: toda su doctrina se resume en amar al prójimo." 

El G:.A:.D:.U:. es definido como creador, como causa primera, a la vez que se niega que la Masonería sea una Religión. Tampoco rinde culto alguno a ningún Dios, por lo que la invocación que se hace al inicio de los trabajos no debe interpretarse en este sentido- rindiendo culto al G:.A:.D:.U:.- si no como una forma de apelación a lo que de divino y universal tiene la Razón e Imaginación humana.

• La Biblia. San Juan 1, 1-8: "En el principio existía la Palabra. Y la Palabra estaba con Dios. Y la palabra era Dios. Ella estaba al principio con Dios. Todo se hizo por ella. Y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.. En ella estaba la vida. Y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no vencieron."

En este caso la Palabra, el Verbo, no debe interpretarse como Principio o Verdad  Revelada al hombre, es más bien manifestación de la propia existencia de Dios (la palabra era Dios) como causa Primera, Creador, Inteligencia Suma o Logos Universal que pone orden en el Caos (tinieblas).

Zamenhof, M:.M:.

sábado, 21 de junio de 2025

Baixo o Apoxeo da Luz

Respectable Loxa, Queridos Irmáns,

Congregámonos hoxe aquí, no propio día en que o Sol alcanza o seu apoxeo, para conmemorar o que sen dúbida é un dos momentos do ano máis importantes para un masón, a celebración do Solsticio de Verán ou do San Xoán Bautista.

Este evento, mais aló de ser simplemente un evento astronómico, está cargado dun importante simbolismo e de importantes ensinanzas morais e filosóficas.

Nas antigas tradición o solsticio de verán foi celebrado por todas as culturas como un tempo de plenitude, de colleita temperá, de lume e de luz, e nós, como Fillos da Luz, non somos alleos ao seu poder simbólico.

O solsticio representa a plenitude da Luz, o punto culminante dunha viaxe solar que inevitablemente non pode facer outra cousa que declinar, iniciándose así un novo período de introspección, de reflexión e de mirada interior. 

É un momento de expansión, de apertura e revelación, pero tamén o é de reflexión, de mirada atrás para tomar conciencia dos avances e das aprendizaxes realizadas no camiño iniciático, sobre as verdades desveladas, os acertos e os erros cometidos.

Pero rendemos tamén homenaxe a San Xoán Bautista, símbolo da integridade, do espírito de renovación, do deber moral, do ascetismo e a rectitude, polo que nos reafirmamos na nosa vontade de vivir segundo os máis altos principios morais sendo, coma el, faros de Luz nun mundo cheo de tebras.

Renovamos así o noso compromiso co perfeccionamento interior e o servizo á humanidade, co cultivo dos lazos fraternais que a todos nos unen, pero especialmente entre os integrantes desta recén nacida Loxa que durante os próximos meses, unha vez efectuados os trámites administrativos pendentes, deberá  dirixir os seus pasos cara a consolidación dos seus cimentos, o crecemento en número de membros e o cultivo dos nosos valores e principios.

Queridos Irmáns, que o resplandor do Sol neste Solsticio de Verán renove as nosas forzas, avive os nosos ideais e nos inspire a continuar a obra de construción, interna e externa, individual e colectiva, con dedicación, rectitude e amor fraternal. 

Que a Luz, símbolo da Verdade, a Razón e a chama do Amor Fraternal, nunca se apague nos nosos corazóns!

Feliz Solsticio de verán, Queridos Irmáns!