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miércoles, 14 de octubre de 2020

Q.·.H.·. Juana Díaz Ferrer

Juana Díaz Ferrer (Monforte de Lemos, 1870), que se tiene como la primera gallega en pertenecer a una logia. Es hija de Antonio Díaz Prado, masón de nombre simbólico Andorra, y de Luisa María del Pilar Ferrer Pizarro. 

Juana es iniciada en la masonería cuando cumple los 21 años en la R.·. L.·. Valle Hermoso nº 77, donde aparece como obrera al lado de su padre y así se publica para admiración de los masones de todo el mundo en el boletín del Soberano Gran Consejo General Ibérico de 1892

Estará activa en la logia con el nombre simbólico de Mariana, donde alcanza el grado nueve y los cargos de Limosnera y Segundo Vigilante en la Gran Logia Provincial. 

Hemos de hacer constar que la historia de la masonería dice que la primera logia mixta se constituyó en Francia, en 1896. Pero hemos de reivindicar las monfortinas R.·. L.·. Valle Hermoso (1891) y R.·. L.·. Unión (1892) ya habían sido talleres mixtos un lustro antes que el francés.

sábado, 25 de mayo de 2019

Q.·.H.·. Segundo Moreno Barcia


Nacido en la mariña lugesa (Ribadeo, 1841), fue abogado, profesor, masón y político gallego. Su carrera docente comienza en su Ribadeo natal, donde fue profesor en la Escuela Nautica. Fundador del periódico local La Cuenca del Eo, publicado entre los años 1966 y 1967. Defendió la doctirna liberal y perteneció a la Junta Revolucionaria de Ribadeo tras la caida del régimen isabelino. 

Como político lideró la corriente federalista y defendió la descetralización del estado y la secularización del país desde las filas del Partido Republicano. Fue diputado por el distrito de Ribadeo en las Cortes Españolas entre los años 1873 y 1874. Fue uno de los redactores del proyecto de Constitución para el Estado Galaico de 1887.

En 1907 se incorporó a Solidadridad Gallega.

Fue socio de la Institución Libre de Enseñanza y unos de los referentes del librepensamiento y del anticlericalismo gallego durante la segunda mitad del siglo XIX.

Masónicamente hablando, fue miembro de la Logia Brigantina nº 24 de A Coruña, y junto con Braulio F. Reino fue uno de los Grandes Maestros de la Gran Logia Simbólica de Galicia, de tendencia republicana federalista

sábado, 18 de mayo de 2019

Q.·.H.·. Manuel Meilán Martínez

Nació en Lugo el 18-7-1904. Pasa su infancia y adolescencia en la ciudad gallega (siempre se acordará del Congreso de las “Irmandades da Fala” realizado en Lugo en 1918) y, para no ir a la guerra de Marruecos, marcha a Argentina, donde residía un hermano, llegando a Buenos Aires en mayo de 1922. A los pocos días, comienza a trabajar en la casa importadora "Peña Pérez y Peña". 

De manera casual, conoce el "Café Armonía", donde realizaba una tertulia diaria una peña galleguista en la que participaban Eduardo Blanco Amor, Ramón Suárez Picallo, José Abraira, Lino Pérez o Rodolfo Prada, de la que nacerían los grupos "Céltiga" y la "Sociedade Nazonalista Pondal". En esos años profesó una honda amistad con personas como Ramón Súarez Picallo (con el que compartía una pensión) o Eduardo Blanco Amor. 

Su actividad en la colectividad gallega comenzó en "El Hogar Gallego", una escisión de la "Casa de Galicia", e comienza también a participar en la Federación de Sociedades Gallegas, representando a la de Meira. En 1931 contribuye a fundar en Buenos Aires la "Organización Republicana Nacionalista Autónoma Galega" –de la que Rodolfo Prada será presidente y Meilán secretario- que se convertirá en la delegación del “Partido Galeguista” en Argentina. 

En 1934 se instala en Montevideo trabajando para un laboratorio uruguayo, aunque sigue manteniendo estrechas relaciones tanto con su fraternal amigo Prada como con el galleguismo de Argentina. Precisamente el hecho de que Prada fuese gerente general para toda América de la empresa Laboratorios de Especialidades Médicas "Doctor Andreu", hizo que Meilán entrase a trabajar en esta empresa como gerente general en Montevideo. 

En la capital uruguaya asiste, en el café "Tupí Nambá", a una tertulia con Antón Crestar, Ramón Antelo, Francisco Rial y otros. Con Crestar participa de los inicios de la "Irmandade Galeguista" de Uruguay. Durante la Guerra Civil española contribuye a fundar, en la "Casa de Galicia", el “Comité Nacional de Ayuda a la Republica Española”, en el que también participaban los partidos políticos uruguayos, siendo uno de los representantes gallegos. Participa en la fundación del periódico España Republicana – en el que, firmando con el pseudónimo "Tatarí", tenía una columna titulada “Rataplán”- y también en la fundación de la "Organización Republicana Galega de Axuda ao Povo Español", de la que será secretario general. 

En estos años 40 se integra en el seno de la masonería uruguaya, en la que participaban destacadas figuras del galleguismo como Jesús Canabal, José Añón, el actor Pepe Fernández –entrañable amigo de Meilán-, el médico Cancela Freijo, Lois Luna, Pastor García, Eusebio Silva o Alfredo Somoza, que había llegado a Uruguay después de una década escondido en A Coruña. 

Luego del paso de Castelao por Montevideo camino a Argentina, Meilán mantendrá con él una estrecha amistad. 

Participó activamente en las “Irmandades Galegas” creadas en toda América, en la creación de “Galeusca” y, en 1956, en el Congreso de la Emigración Gallega celebrado en Buenos Aires. 

Gracias a la iniciativa de Alfredo Somoza, y a sus gestiones, el 3 de septiembre de 1950 comienzan las emisiones radiofónicas “Sempre en Galiza”, en “Radio Carve”, que permanecerían en la programación varias décadas. 

Fue también cofundador del “Padroado da Cultura Galega” de Montevideo (1968), del que sería presidente, que había nacido de una iniciativa del también galleguista y masón Cancela Freijo. Entre las muchas actividades del Padroado destacó una importante colección de publicaciones. 

En 1994, a los 89 años, fallece en Montevideo. 


sábado, 11 de mayo de 2019

Q.·.H.·. Fuco Gómez

Francisco Gómez Gómez, conocido como “Fuco Gómez”, nació en Ouselle (Becerreá, Lugo) el 9 de julio de 1895, emigrando a Cuba aun siendo un niño, como polizón. Ya en su nuevo país, Fuco Gómez comienza a formarse de modo autodidacta vinculándose, hacia 1910, a la colectividad gallega. Escribirá en estos años en periódicos o revistas como Galicia, Heraldo de Galicia y Ecos de Galicia. Presidirá la "Sociedad de Instrucción de Becerreá y su Contorno", en la que desenvuelve un importante labor cultural y patriótico. 

Participará activamente en la constitución de alguno de los primeros grupos nacionalistas creados en Cuba; así, en 1920, cuando se funda, será viceconsejero 2o de la “Xuntanza Nacionalista Galega” da Habana, que publicará el órgano Nós, redactado en gallego y del que se publicarían ocho números. Al año siguiente, la “Xuntanza Nacionalista” editará Tierra Gallega, de la que Fuco será director. Y en ese mismo año fundó el “Comité Revoluzonario Arredista Galego”, que hará públicas un haz de proclamas revolucionarias llamando a la independencia de la patria gallega; había que derribar a Primo de Rivera y a la monarquía y proclamar un Estado Gallego. Estos Comités eran células revolucionarias de carácter secreto, semejantes a las creadas por los nacionalistas irlandeses en Norteamérica. 

Cando en 1928 llega a Cuba el líder nacionalista catalán Francesc Maciá, Fuco Gómez se entrevistará con él, coincidiendo ambos políticos en la necesidad de acabar con la Dictadura primorriverista y que cada nación ibérica tuviese un estado propio. 

Fue nombrado Académico Honoris Causa de la Academia Universal de Humanidades de Buenos Aires, miembro de Honor de la Universidad Sintética Latina y Americana de San Salvador y otra entidad argentina, la Publicación Artístico-Literaria-Cultural “Tribuna de las Peñas”, de Bos Aires, le otorgó un diploma con la máxima distinción de "Benemérito de la Cultura" de la Orden Beneméritos en la Cultura 

Entre 1941 e 1960 dirigió la revista mensual Patria Gallega, de carácter nacionalista. 

Publicó medio centenar de obras. Podemos destacar, entre ellas, Grafía Galega (1927), Naciones Ibéricas, Pastorelas, O idioma dos animás, La agonía de Iberia, Martí, Guía de Almas o Ensayos de Crítica e Historia de Galicia" (1961). 

Fue Fuco Gómez un hombre de ideas socialistas que sentía gran devoción por figuras como Pi i Margall, Curros Enríquez, José Martí, San Martín, Sarmiento o Bernardino Rivadavia, todos ellos masones. Ligado a la masonería cubana, estuvo muy vinculado con entidades librepensadoras; así, sería redactor de los estatutos de entidades como el “Círculo Iberoamericano de Cultura”, de la “Confederación Universal de Librepensadores” y de la denominada “Independencia Mental de Latinoamérica”. En este ámbito de pensamiento, es muy interesante su obra Criterios concisos, llena de reflexiones filosóficas librepensadoras, humanistas y masónicas. 

En su ideario político Fuco quería conseguir la soberanía total de Galicia y la constitución de una Confederación de Repúblicas Ibéricas, de la que redactaría unas bases, así como un anteproyecto de Constitución para Galicia. 

Con la llegada de la II República viene a Galicia con la intención de participar en el proceso político, pero su ideología independentista no encuentra eco en el “Partido Galeguista”, que se decanta por la autonomía. 

En 1931 hay un intento de declarar el Estado Gallego por parte de algunos emigrados de Argentina encabezados por Campos Couceiro, integrante de la “Federación de Sociedades Galegas” de Buenos Aires, que aprovecharon una huelga general en protesta por la suspensión de las obras del ferrocarril para declarar el "Estado Gallego". Formaron una Junta Revolucionaria, nombrando a Alonso Ríos, que estaba en estos momentos en Galicia, presidente de la misma, con sede en Santiago. Pero la cosa no pasó de ser una acción propagandística sin ninguna trascendencia en Galicia. 

De regreso a Cuba, Fuco pasará los últimos años de su vida, además de dirigiendo la citada Patria Gallega, escribiendo sus libros (muchos aun inéditos) y rodeado de todo tipo de papeles, y algo alejado, debido a su carácter, de buena parte de la colectividad gallega. 

Fallecería en La Habana el 9 de enero de 1972, a los 77 años. 


lunes, 18 de marzo de 2019

Q.·.H.·. José María Cao Luaces

Nació en Santa María de Cervo (Lugo), el 13 de diciembre de año 1862, pero es considerado el padre de la caricatura política argentina.

Empezó a trabajar en la fábrica de cerámica de Sargadelos; cerrada esta en 1877, ingresó, como ayudante de pintor, en la fábrica de louza "Lana Asturiana", en Gijón. Conoció allí al escultor José María López Rodríguez, que le enseñó técnicas de escultura y dibujo. Posiblemente trabajó con él en las estatuas de David y Simón, que están en el retablo del altar mayor de San Agustín.

Trasladado a Coruña, dirige el obradoiro de un establecimiento de porcelanas y cristalerías, al tiempo que ejerce tareas diversas en comercio, aduanas y telégrafos, colaborando con ensayos de tipo literario en varias publicaciones.

Militante del Partido Republicano Federal de Pi i Margall, el fracaso de la 1a República y la represión posterior hacen que emigre en 1886 a Buenos Aires, donde trabaja como caricaturista en revistas y periódicos. En 1888 se asoció a un taller de grabados, fue profesor de un colegio y colaboró en varias revistas, entre ellas, la más importante, El Sudamericano, donde era encargado de la sección de retratos. Una de sus primeras caricaturas le ocasionó ocho días en prisión. En esa época Argentina era una caldera, el presidente Roca enfrentaba un levantamiento y el estado de sitio estaba vigente.

En 1887 fue contratado por el director de la revista Don Quijote, el español Eduardo Sojo, quien ya conocía a Cao por sus trabajos en gráfica. Juntos se dedicaron a la tarea de caricaturizar al gobierno, en todos los sentidos posibles, sufriendo persecuciones y prisión. Utilizaban seudónimos. El de Cao era Demócrito II y del de Sojo, Demócrito I. En esa época ocurrió uno de los actos más violentos de la Argentina en democracia, contra un periodista: el intento frustrado de asesinato de Cao en su mismo lugar de trabajo. A raíz de ello, Cao fue detenido, produciéndose un escándalo de magnitud. Al parecer, una caricatura del general Alberto Capdevila desencadenó el hecho, y habría que remitirse hasta casi 80 años más tarde, con la clausura de Tía Vicenta o Hum® en la década de 1980 para encontrar un hecho parecido. En esa ocasión el general Julio A. Roca, consciente del escándalo, intervino para apaciguar lo ánimos. Igual Don Quijote fue cerrado por el gobierno. El periódico Don Quijote fue un órgano partidario opositor al gobierno nacional, una publicación exponente de un grupo político "el radicalismo" que, a partir de 1890, surge como voz disidente que intentaba proponerse como una alternativa a la hegemonía de los partidos conservadores, gobernantes.

Don Quijote castigó con acidez al poder de su época. En ese periódico trabajó el ex comisario y escritor José Sixto Álvarez, también conocido por su seudónimo de «Fray Mocho», luego fundador de Caras y Caretas junto a Cao. Desde esa publicación se plantea al humor como un arma poderosa. Hasta tal punto había llegado su influencia que el propio fundador del radicalismo, Leandro N. Alem, sostuvo que la Revolución de 1890 la hicieron las armas y las caricaturas. En Don Quijote se originaron los apodos a los principales políticos de ese momento.

Desde una de esas publicaciones, Él Eco de Galicia, fundado por el en 1892, homónimo del que se editava en Cuba años antes, alentó la reapertura del "Centro Gallego" de Buenos Aires, fundado en 1879 y que se había disuelto este mismo año. Al frente del El Eco de Galicia estuvo poco tiempo, vendiéndoselo a otro lucense: Castro López. En 1894 fundó la revista El Cid Campeador, que se fusionó con La Bomba en 1895. Ilustro almanaques de la época, como El Criollo en 1893.

De nuevo estimula la refundación del incluso el 14 de agosto de 1893. Organiza y dirige también el "Orfeón Gallego" y crea la revista "Caras y Caretas", donde se consagra cómo dibujante satírico.

Vivía en Lanús donde funda una sociedad cultural llamada "Madre Fraternidad". Falleció en la ciudad bonaerense de Lanús el 27 de enero de 1918.


miércoles, 13 de marzo de 2019

Q.·.H.·. Manuel Becerra Bermudez

Manuel Becerra y Bermúdez nació en Santa María de Otero, Castro de Rey, 20 de octubre de 1820. Fue un matemático y político español, ministro durante el reinado de Amadeo I, la Primera República Española, el reinado de Alfonso XII y la Regencia de María Cristina. Destacado masón, fue Gran Maestre del Gran Oriente de España.

Becerra, que mostró desde joven talento matemático, fue instruido en ciencias exactas por José de Subercase, profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos.

Políticamente destacó por sus ideas progresistas y revolucionarias, que le llevaron a participar activamente en la Revolución de 1848, lo que le valió ser encarcelado en varias ocasiones y tener que buscar refugio en el extranjero en otras. En 1854 volverá a participar en los movimientos revolucionarios que darán lugar al Bienio Progresista (1854-1856) y, tras el golpe de Estado del general O'Donnell que le puso fin, será detenido, desterrado a Bilbao y posteriormente se exiliará en Francia.

Manuel Becerra vuelve a la vida política del país con ocasión de la Revolución de 1868 formando parte, como diputado, de la Junta Superior Revolucionaria entre el 5 de octubre y el 19 de octubre de 1868.

Tras las elecciones de 1869 resultó elegido diputado en Cortes por la provincia de Lugo, aunque finalmente optó por la circunscripción de Madrid y como tal ocupó la cartera de ministro de Ultramar entre el 13 de julio de 1869 y el 31 de marzo]] de 1870 durante la regencia del general Francisco Serrano Domínguez.

Al resultar elegido diputado en las elecciones de 1871 y 1872, ocupará la cartera de ministro de Fomento entre el 19 de diciembre de 1872 y el 12 de febrero de 1873, ya bajo el reinado de Amadeo I.

Ocupará ese mismo ministerio en el primer gobierno de la Primera República Española entre el 12 de febrero y el 24 de febrero de 1873, bajo la presidencia de Estanislao Figueras.

El 16 de mayo de 1886 se convirtió en académico de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales al tomar posesión de la plaza.3

Con la restauración monárquica formó parte de tres de los gobiernos presididos por Práxedes Mateo Sagasta como ministro de Ultramar: entre el 11 de diciembre de 1888 y el 21 de enero de 1890, del 21 de enero al 5 de junio de 1890 y entre el 12 de marzo y el 4 de noviembre de 1894.

Una década después de su fallecimiento se le dio su nombre a una plaza de Madrid.

Fue un destacado Masón, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo en los años 1884-1889 y Gran Maestre del Gran Oriente de España.


lunes, 28 de enero de 2019

Q.·.H.·. Telesforo Ojea y Somoza

 

Natural de la localidad lucense de Lama de Rei, concello de Cervantes, estudió en el Colegio de los escolapios de Monforte y cursó luego la carrera de Derecho en la Universidad de Madrid. Desde muy joven se afilió al Partido Republicano Federal y a la Sociedad Fraternidad Ibérica, de carácter librepensador. Pronto destacó como orador y periodista, y el partido, que dirigía Pi i Margall, le encargó diversos estudios de política comparada. En 1881 ingresó en el Ateneo de Madrid, donde desempeñó el cargo de bibliotecario. Fue designado, en 1883, por la Asamblea de Zaragoza, para formar parte de la comisión encargada de redactar un proyecto de Constitución nacional, en el que se preocupó especialmente por las cuestiones de reforma social.

En enero de 1882 recibe la Luz, siendo iniciado como Aprendiz de la Logia Fraternidad Ibérica nº 90, una de las más activas de Madrid, que trabaja bajo la obediencia del Grande Oriente Nacional de España. El nombre simbólico adoptado por el Q:.H:. Telesforo Ojea fue el de “Autonomía“. Sus trabajos en Logia como obrero en ambas columnas, labrando la piedra bruta con perseverancia y siempre con un sólido aporte intelectual, le hacen merecedor tras un año al reconocimiento de sus Hermanos de Taller, siendo exaltado al sublime grado de MM.

Además de sus colaboraciones de prensa en publicaciones como la Revista de Legislación y Jurisprudencia, creó en 1884, y dirigió hasta 1885, el diario La República, órgano del Partido Federal. También fue miembro del Consejo Federalista de España y secretario del Ateneo de Madrid. En 1888 formó parte del Consejo directivo del Partido Federal. Enfermo de tuberculosis, murió prematuramente a los treinta y dos años de edad, el 22 de julio de 1890, en Casa Grande de Fontei (A Rúa). Francisco Pi i Margall pronunció el discurso necrológico en su memoria y participó en la inauguración del mausoleo que se le dedicó en la rúa de Petín, Ourense, en 1892. Barreiro Fernández lo considera la “mejor cabeza” del republicanismo gallego.