sábado, 14 de diciembre de 2019
Herramientas para la Vida
sábado, 20 de julio de 2019
40 años de una sentencia histórica
El 3 de julio 1979 el Tribunal Supremo (TS) dictaba una sentencia mediante la cual se daba carta de naturaleza legal a una asociación masónica en España. Poco importa el nombre y la legitimidad de quienes lo solicitaban ya que lo importante de la sentencia radica en que, con la legislación vigente por aquel entonces, resultaba no ajustado a derecho que la Dirección General de Política Interior denegase la inscripción de una asociación, aunque se reclamase heredera de los principios de la francmasonería, la que había sido perseguida con saña por el Régimen franquista y que, además, el reconocimiento del derecho viniese mediante la aplicación de una Ley del propio Régimen promulgada el 24 de diciembre de 1964. ¡QUINCE AÑOS PERDIDOS! Porque un régimen dictatorial era incapaz de cumplir sus propias leyes.
Lo importante de la sentencia, de la que han pasado ya cuatro décadas, radica en que a partir de ella la masonería española comenzó su periplo de vida plenamente legal, totalmente compatible con las normas que sobre asociaciones aún pervivían de la dictadura, y que propiciaba que al año siguiente comenzase su andadura la RL Logia Alba de Levante al Oriente de Valencia, germen de la refundación de la Federación española de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain, que tendría lugar un año más tarde con la inscripción en el Registro de Asociaciones de la Asociación El Derecho Humano (23 de marzo de 1981), que se acerca así a sus cuatro décadas de existencia que se unían al largo periodo de vida anterior a la Guerra Civil como continuadora legal de la ya existente antes de la Guerra Civil española
Han pasado cuarenta años, los mismos que duró la dictadura que nos persiguió con una saña desconocida en toda Europa occidental, y en estos momentos la Francmasonería empieza a ser algo perfectamente normal en la vida social española con diferentes Obediencias masónicas para elegir aquella que más se adecúe a la personalidad de cada cual. La dictadura ha caído pero la Francmasonería, especialmente nuestra Orden, Le Droit Humain, sigue luchando por sus ideales de Libertad, Igualdad, Fraternidad para todos los seres humanos sin distinción de credo, ideología política, raza o género. Alegrémonos, propaguemos y defendamos nuestros valores.
martes, 9 de julio de 2019
Fechas, calendarios y otras hierbas
Al hilo de la gran efeméride que se celebraba en el año 2016 de la era vulgar: el cuarto centenario de quizás dos de las más insignes plumas de la literatura universal: William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra, escribí una plancha que hoy desearía compartir con vosotros y que en su momento titulé “de fechas, calendarios y otras hierbas”. Esta versa sobre una reflexión sobre fechas y calendarios.
Y esta reflexión comienza con la trama que el recientemente fallecido Humberto Eco desarrolla a lo largo de los 120 capítulos agrupados en 10 secciones emulando las diez sefirot de la cábala que constituyen El Péndulo de Foucault (quizás su obra más anti-iniciática y anti-esotérica), donde se espera un acontecimiento que ha de ocurrir en un solsticio de verano. Evidentemente el evento no ocurre porque en un momento dado se produce un equívoco de fechas y días.
Un equivoco de fechas y días semejante a otros que han cuajado como leyendas urbanas:
Sin ir mas lejos, Santa Teresa de Jesús, que murió el día 4 de octubre de 1582, pero no fue enterrada hasta el 15 de octubre de 1582. La tradición en nuestro país era velar durante un día al muerto ... pero a la santa parece que la velaron 11 días con sus respectivas noches. Hubiera sido una suerte que el deceso se produjese durante el mes de octubre, ya que si llega a ser en el tórrido verano castellano el olor de santidad con el que murió la santa hubiese tenido unas notas a cadaverina y putrescina que garantizarían cierta incomodidad para los asistentes al mencionado velorio. Realmente la santa estuvo de cuerpo presente durante las perceptivas horas y fue enterrada al día siguiente como al resto de los mortales (entre otras cosas para evitar el mal olor). Sin embargo la santa de Ávila tuvo la suerte de morir el día que España, junto con el resto del mundo católico, siguiendo la reforma su bicentésimo vigésimo sexto pontífice (Gregorio XIII) promulgada por medio de la bula “Inter Gravissimas” y basada en los cálculos del año trópico recogido en las Tablas Alfonsíes recopiladas por iniciativa de Alfonso X de Castilla, el Sabio. El abandono del calendario juliano (que constaba de 365 días divididos en 12 meses, excepto los bisiestos que tienen 366 días, y añaden un día adicional al duodécimo mes –febrero-, y que al contar como bisiestos uno de cada cuatro anos, incluso los seculares, se cometía un error de 3 días cada 400 anos) y la introducción del calendario gregoriano (que corregía el error de los 3 días cada cuatrocientos anos cambiando la regla general del bisiesto cada cuatro anos, al exceptuar los anos seculares salvo aquellos múltiplos de 400, con lo que el error cometido es de 1 día cada 3300 anos) significó la supresión de 10 días. Así́ Portugal, España, Francia y sus respectivas posesiones de ultramar, los distintos principados Italianos, los Estados Pontificios, Saboya y Luxemburgo, durmieron el día 4 y se despertaron el día 15 en aquel octubre de 1582.
Sin embargo, como he dicho solo el mundo católico adopto inmediatamente dicho calendario: Austria, Suiza y los principados alemanes lo hicieron en 1583, Polonia en 1586, Hungría en 1587 ... e Inglaterra y sus colonias nada más y nada menos que en el ano del señor de 1752. Y aquí́ nace la controversia del cuarto centenario:
Dice la tradición que el Maco de Lepanto y el Bardo de Avon dejaron este mundo el día 23 de abril de 1616. Eso... ¿que significa? ¿murieron en el mismo día? ¿la fortuna llamó simultáneamente a estos dos prodigios de las letras? Pues me temo que no, simplemente murieron en la misma fecha, por lo que la coincidencia tan cacareada por los amantes de las confabulaciones es eso una mera coincidencia. En 1616 en España se había introducido la reforma gregoriana, mientras que en Inglaterra continuaban con el calendario juliano. Miguel de Cervantes Saavedra murió́ en Madrid en la noche del 22 al 23 de abril de 1616, pero el óbito de William Shakespeare no tendría lugar hasta 10 días después, el 3 de mayo (aunque para los ingleses seria el 23 de abril ya que todavía se regían por el calendario juliano).
Pues bien, este problema de los calendario también ocurre dentro del mundo de nuestra Aug:. Or:., ya que cada rito emplea un calendario diferente, y que en nuestro país ha provocado alguna que otra controversia dado que el Rito Escocés establece su calendario como el calendario hebreo puro que se obtiene agregado 3760 a la era vulgar y sobre el calendario juliano, designando los meses por sus nombres hebraicos, así́ hoy seria vigésimo octavo día del mes de Iyar del año 5779, calculando el año cero como el momento de la creación y sumando la cronología del Torá (o en nuestro caso del Antiguo Testamento). La razón de que los decretos que recibimos en nuestros correos vengan fechados en el año 6019 es debido a que emplean en calendario del rito simbólico o de emulación, que establece la fecha añadiendo 4000 anos al ano en curso, con lo que hoy seria el dúo décimo día del mes de Sivan del año 6016. Con lo que coincidiríamos en el mes (aunque esto tampoco está claro ya que el calendario hebreo puro emplea meses lunares, con lo que las equivalencias directas a los meses que heredamos del calendario juliano no son tan inmediatas como parecería, además de corregir la adición de Gregorio Magno, y un escocista de observancia estricta diría que nos encontramos en el mes de Iyar y no en el de Sivan).
Está claro que como escocistas nuestra fecha debería ser la primera y no la segunda, con lo que el uso del calendario simbólico es una contaminación más del escocismo por parte de la tradición británica de la emulación, que hay que sumar a otras muchas como los rituales de instalación de los venerables maestros o la celebración de ágapes ritualísticos, fuera de ocasiones magnas o solemnes.
Consuelo nos queda que es el calendario escocista el que establece el principio del año en septiembre –tal como estructuramos actualmente nuestros cursos masónicos, como una pequeña reminiscencia del calendario juliano que todavía se emplea en la educación–, a diferencia del simbólico que marca el inicio del año masónico el 1er día de marzo.
De todos modos, QQ:.HH:., ante la duda, yo suelo emplear la era vulgar y dejo la verdadera luz para aquellos más doctos y sabios.
Al Oriente de Galicia, el 28 de Iyar de 5779 E∴V∴L∴, o si es de vuestra preferencia, 27 del Ramadan del 1440 anno hegirae
sábado, 8 de junio de 2019
Simbología
viernes, 7 de junio de 2019
Q.·.H.·. Laureano Poza Juncal
Con el triunfo de la sublevación militar franquista, será depurado en 1936 de su puesto de profesor en la Escuela Superior de Trabajo.
En 1940 aparece en un listado de masones españoles residentes en Francia, facilitado por los nazis a los franquistas.
En México, país al que se exilió, fue profesor de Ciencias Químicas en la Universidad Internacional y en el Instituto Hispano-Mexicano Ruiz de Alarcón. En México se aproximó al grupo de los socialistas gallegos exiliados.
Aparece como copatrocinador de la hermosa revista Vieiros, editada en México entre 1959-1968 por los exiliados gallegos. En el libro "El exilio español en México" se elogian sus investigaciones con la urotropina y otros medicamentos.
Miembro de la Masonería (igual que su hermano Joaquín), conocemos un artículo de su autoría, “Orígenes de la Masonería. Una realidad histórica”.
jueves, 6 de junio de 2019
Q.·.H.·. Joaquín Poza Juncal
En 1933 se pasa la Acción Republicana e ingresa en Izquierda Republicana en 1934. Participó activamente en las asambleas de elaboración del Estatuto de Autonomía de Galicia. Fue también abogado asesor de la Caja Rural de Lérez, fundada en 1926.
Fue redactor-jefe de El País, portavoz del PRG y después de IR, colaborador de Faro de Vigo y El Emigrado (La Estrada). Dirigió la revista Vida Agraria.
Se inició en la francmasonería en 1929.
Fue hermano de Hernán y Laureano Poza Juncal, este último también masón.
lunes, 3 de junio de 2019
Q.·.H.·. José Echevarría Novoa
Ya proclamada la República, Echevarría fue nombrado gobernador civil de Ciudad Real (diciembre de 1931 - junio de 1932), pasando después a Alicante (junio de 1932 - mayo de 1933) y a Oviedo (mayo - septiembre de 1933). No volvió a ocupar gobiernos civiles hasta después del triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, ocupando el de Jaén durante tres días en febrero de 1936 y el de Vizcaya desde mayo de 1936. En el intervalo entre ambos, había sido uno de los compromisarios elegidos en las candidaturas del Frente Popular por Pontevedra para la elección del presidente de la República en abril de 1936.
En julio de 1936 era gobernador civil de Vizcaya y tuvo un importante papel en el fracaso de la sublevación en la provincia, al ordenar el desvío al edificio del Gobierno Civil de las llamadas telefónicas del cuartel de Garellano de Bilbao, evitando con ello que los mandos del cuartel se informasen de las vicisitudes de la sublevación. Para hacer frente a la situación creada por la guerra, el 23 de julio constituyó la Comisaría General de Defensa de la República en Vizcaya, formada por representantes de los partidos del Frente Popular (que en el País Vasco incluía también a Acción Nacionalista Vasca) y por el Partido Nacionalista Vasco. Además del puesto de comisario general, Echevarría asumió también la delegación de Orden Público. La Comisaría General fue sustituida el 13 de agosto por la Junta de Defensa de Vizcaya, que incluía también a la CNT. Además de la Presidencia, Echeverría se ocupó también de la delegación de Gobernación.
Tras la aprobación del estatuto vasco, el 7 de octubre, en la Casa de Juntas de Guernica, Echeverría invistió como lehendakari a José Antonio Aguirre, en nombre del Gobierno de la República.4 Como la aprobación del estatuto y la creación del Gobierno Vasco provisional hacían desaparecer la figura de los gobernadores civiles, abandonó su puesto en Vizcaya, pasando a la zona centro-sur bajo control de la República.
Tras los incidentes de mayo de 1937 en Barcelona, fue nombrado delegado de Orden Público del gobierno de la República en Cataluña, si bien fue relevado poco después.
Tras el fin de la Guerra Civil, Echevarría marchó al exilio, primero en Panamá, luego en Cuba y en Estados Unidos, donde murió en el olvido en el año 1984.
domingo, 2 de junio de 2019
24 Pulgadas
El tiempo, un bien tan preciado para todos en estos días, un recurso si así pudiésemos llamarlo, sutil como una brisa y tormentoso cual vendaval, todos lo buscamos como la abeja a la flor, y aun así no lo podemos tocar, ni ver, pasa por nosotros cual ilusión, percatándonos solo de las señales que deja a su paso.
Soñamos toda la vida con tener mas tiempo para nosotros y sin embargo trabajamos duro desde la juventud para poder tener mas tiempo en la vejez , que cruel paradoja, ¿no lo crees? Perdemos todas las posibilidades (tiempo, salud ...) por dinero, para una vez jubilados comprar la salud y ese mismo tiempo que cedimos a cambio del mismo dinero, de nuevo que estúpida paradoja, o será que el ser humano no entiende del tiempo ni de los recursos si no les da un valor perceptible, pero que es diferente para cada uno.
Usamos toda clase de útiles para medir el tiempo, pero hoy hablaremos de uno en particular, la regla de 24 pulgadas.
Que para ojos profanos sería un mero instrumento para medir la distancia entre dos puntos, pero que para ojos iniciados, tiene un significado muy diferente: Una regla capad de separar el tiempo de los hombres según los preceptos.
• 8 horas de trabajo
• 8 horas de esparcimiento, estudio y ocio.
• 8 horas de descanso.
O bien podríamos usarla para medición de la moralidad , que es el mal, que es el bien, una cuestión que puede quedar en el consciente del individuo o en el inconsciente de la sociedad, o a la propia libertad de las acciones buenas o malas que se manifestaran según quien.
Solo soy un mero aprendiz y lo seguiré siendo toda mi vida, pero creo que hemos roto nuestra regla de 24 pulgadas para adaptarla a una sociedad hipócrita que no ve mas allá de unos ojos hartos de mirar sin ver, de personas que se jactan de enseñar sin haber aprendido, lo queremos todo, incluso el poder sobre el mismo tiempo, pero lo deseamos al momento, perdiendo así la esencia de la paciencia, todo llega en su debido momento.
Al fin y al cabo el tiempo es historia y la historia es el tiempo que avanza como una rueda, que nos recuerda que el pasado es un memoria, que el futuro es un misterio y que el ahora es un regalo, por eso se le llama presente, así que no pierdas la vida buscando solo en la materia, o solo buscando en el espíritu o en la mente, todo es necesario, los tres son uno y lo uno son tres, que moldearán tu vida en una experiencia y un tiempo que abrirá ante ti una vida que sin duda merece ser vivida.
Jonathan, A.·.M.·.
sábado, 1 de junio de 2019
Mazo y Cincel
El mazo se asocia con la fuerza bruta de carácter físico. Una confusión -fácil de producirse- para cualquier persona que no persigue interiorizar un concepto de la fuerza como sinónimo de desarrollo. Pero... ¿qué es el desarrollo sin una dirección clara? ¿De qué sirve desarrollarse sin un control claro de que queremos alcanzar con ese desarrollo?. Muchas veces escuchamos a algunos economistas hablar de crecer ad infinitum pero no acaba de quedar demasiado claro cual es el fin último de ese crecimiento y aún menos con que medios conseguiremos ese crecimiento o desarrollo.
Llegados aquí es cuando aparece en escena el Cincel, que simboliza la voluntad. El Cincel y el Mazo, la fuerza y la voluntad, no son elementos sustitutivos, son elementos complementarios. El uno sin el otro hace carecer a ambos sin sentido de forma individual.
La fuerza sin control ha demostrado ser una herramienta peligrosa o incluso inútil. De este modo, el cincel, se convierte en uno de los elementos más importantes del taller. Permite que los golpes del martillo tengan un objetivo claro y hacer que esta fuerza se ejerza en la dirección y en el sentido correcto. Así pues, el Cincel ennoblecería los fines del mazo.
Es por ello que debemos establecer un binomio entre fuerza-voluntad. La fuerza permite desarrollar lo que nos propongamos y la voluntad. permite darle forma. Podríamos hablar entonces de fuerza de voluntad. Dentro del simbolismo, el cincel permite dirigir de forma certera los golpes del mazo para desbastar la piedra bruta y convertirla en un sillar que encaje en el muro que forma la sociedad.
Este binomio, la fuerza de voluntad, es el que nos ha llevado hasta aquí. Intentar ser mejores personas con los recursos endógenos de los que disponemos. Demostrar una voluntad para ser mejores.
Pero no solo ser mejores para nosotros mismos. Sino que se trata de ser mejores para crear un mundo mejor para todos. Un mundo en el que ese edificio social que trata de construir la masonería especulativa refuerce la fraternidad entre las personas sin recabar en su credo religioso, origen racial, preferencias sexuales o cualquier otra circunstancia personal. Como he dicho, buscar que cada sillar encaje en la obra.
El edificio social sobre el que vivimos no se construye individualmente, necesita de la colaboración desinteresada de mucha gente. Somos una comunidad que, con todas nuestras bonitas diferencias, nos necesitamos y nuestra historia ha demostrado que los individualismos solo han conducido a situaciones de máxima deconstrucción del proyecto colectivo que representa la masonería.
Finalmente podemos parafrasear al Barón de Kelvin cuando afirmaba que lo que no se podía medir no se podía mejorar y lo que no se podía mejorar se degradaría siempre. Si lo trasladamos a este taller necesitamos saber cuando podemos discernir con claridad lo que es la mejora y la degradación.
sábado, 25 de mayo de 2019
Q.·.H.·. Segundo Moreno Barcia
Como político lideró la corriente federalista y defendió la descetralización del estado y la secularización del país desde las filas del Partido Republicano. Fue diputado por el distrito de Ribadeo en las Cortes Españolas entre los años 1873 y 1874. Fue uno de los redactores del proyecto de Constitución para el Estado Galaico de 1887.
En 1907 se incorporó a Solidadridad Gallega.
Fue socio de la Institución Libre de Enseñanza y unos de los referentes del librepensamiento y del anticlericalismo gallego durante la segunda mitad del siglo XIX.
miércoles, 22 de mayo de 2019
Q.·.H.·. Juan Montero Telinge
Tras el paso por Cuba se estableció en Burdeos, donde trabajó como encuadernador, actividad con la que continuó al regresar a Galicia hasta contraer matrimonio con la hija de un comerciante de mediana fortuna y establecerse como comerciante independiente en La Coruña.
En 1854 participó en el levantamiento progresista y fue elegido alcalde popular. Ocupó la alcaldía de la ciudad herculina durante el Bienio Progresista (1854-1855) sucediendo a Juan Flórez. Como alcalde su labor se centró en la atención a los afectados por la epidemia de cólera que se extendió por la ciudad y estuvo cerca de costarle la vida.
En el año 1869 llega al Congreso de los Diputados, con algo más de 22 000 votos sobre los 27 000 contabilizados fue elegido diputado por el distrito de La Coruña en tercer lugar. En 1869, En España sin rey, primera novela de la quinta serie de los Episodios nacionales, Benito Pérez Galdós lo reconoce en el hemiciclo del Congreso por su larga barba blanca entre los diputados de más viso:
Aquel de larguísima barba blanca, el vivo retrato de Abraham o Moisés, es Montero Telinge, gallego él y progresista.
Y poco más adelante lo colocaba junto con José Pardo Bazán formando «el núcleo del bando que patrocinaba la candidatura de don Fernando de Portugal» para rey de España, y asistiendo, ya en el volumen siguiente, España trágica, «con sus barbas de Isaías» y otros diputados como él de «significación radical» al entierro del infante don Enrique de Borbón, con el que quedaban enterradas también las aspiraciones de sus rivales, los orleanistas.
Posteriormente, ocupó un escaño en el Senado por la Provincia de A Coruña (1872-1873) y, posteriormente, fue nombrado senador vitalicio a partir de 1884.
En 1844 publicó "Rosa y Pascual. Cuento gallego", trasncrito como "Rosa e Pascual" por el también masón Eugenio Carré Aldo en 1911.
sábado, 18 de mayo de 2019
Q.·.H.·. Manuel Meilán Martínez
De manera casual, conoce el "Café Armonía", donde realizaba una tertulia diaria una peña galleguista en la que participaban Eduardo Blanco Amor, Ramón Suárez Picallo, José Abraira, Lino Pérez o Rodolfo Prada, de la que nacerían los grupos "Céltiga" y la "Sociedade Nazonalista Pondal". En esos años profesó una honda amistad con personas como Ramón Súarez Picallo (con el que compartía una pensión) o Eduardo Blanco Amor.
Su actividad en la colectividad gallega comenzó en "El Hogar Gallego", una escisión de la "Casa de Galicia", e comienza también a participar en la Federación de Sociedades Gallegas, representando a la de Meira. En 1931 contribuye a fundar en Buenos Aires la "Organización Republicana Nacionalista Autónoma Galega" –de la que Rodolfo Prada será presidente y Meilán secretario- que se convertirá en la delegación del “Partido Galeguista” en Argentina.
En 1934 se instala en Montevideo trabajando para un laboratorio uruguayo, aunque sigue manteniendo estrechas relaciones tanto con su fraternal amigo Prada como con el galleguismo de Argentina. Precisamente el hecho de que Prada fuese gerente general para toda América de la empresa Laboratorios de Especialidades Médicas "Doctor Andreu", hizo que Meilán entrase a trabajar en esta empresa como gerente general en Montevideo.
En la capital uruguaya asiste, en el café "Tupí Nambá", a una tertulia con Antón Crestar, Ramón Antelo, Francisco Rial y otros. Con Crestar participa de los inicios de la "Irmandade Galeguista" de Uruguay. Durante la Guerra Civil española contribuye a fundar, en la "Casa de Galicia", el “Comité Nacional de Ayuda a la Republica Española”, en el que también participaban los partidos políticos uruguayos, siendo uno de los representantes gallegos. Participa en la fundación del periódico España Republicana – en el que, firmando con el pseudónimo "Tatarí", tenía una columna titulada “Rataplán”- y también en la fundación de la "Organización Republicana Galega de Axuda ao Povo Español", de la que será secretario general.
En estos años 40 se integra en el seno de la masonería uruguaya, en la que participaban destacadas figuras del galleguismo como Jesús Canabal, José Añón, el actor Pepe Fernández –entrañable amigo de Meilán-, el médico Cancela Freijo, Lois Luna, Pastor García, Eusebio Silva o Alfredo Somoza, que había llegado a Uruguay después de una década escondido en A Coruña.
Luego del paso de Castelao por Montevideo camino a Argentina, Meilán mantendrá con él una estrecha amistad.
Participó activamente en las “Irmandades Galegas” creadas en toda América, en la creación de “Galeusca” y, en 1956, en el Congreso de la Emigración Gallega celebrado en Buenos Aires.
Gracias a la iniciativa de Alfredo Somoza, y a sus gestiones, el 3 de septiembre de 1950 comienzan las emisiones radiofónicas “Sempre en Galiza”, en “Radio Carve”, que permanecerían en la programación varias décadas.
Fue también cofundador del “Padroado da Cultura Galega” de Montevideo (1968), del que sería presidente, que había nacido de una iniciativa del también galleguista y masón Cancela Freijo. Entre las muchas actividades del Padroado destacó una importante colección de publicaciones.
En 1994, a los 89 años, fallece en Montevideo.
sábado, 11 de mayo de 2019
Q.·.H.·. Fuco Gómez
Participará activamente en la constitución de alguno de los primeros grupos nacionalistas creados en Cuba; así, en 1920, cuando se funda, será viceconsejero 2o de la “Xuntanza Nacionalista Galega” da Habana, que publicará el órgano Nós, redactado en gallego y del que se publicarían ocho números. Al año siguiente, la “Xuntanza Nacionalista” editará Tierra Gallega, de la que Fuco será director. Y en ese mismo año fundó el “Comité Revoluzonario Arredista Galego”, que hará públicas un haz de proclamas revolucionarias llamando a la independencia de la patria gallega; había que derribar a Primo de Rivera y a la monarquía y proclamar un Estado Gallego. Estos Comités eran células revolucionarias de carácter secreto, semejantes a las creadas por los nacionalistas irlandeses en Norteamérica.
Cando en 1928 llega a Cuba el líder nacionalista catalán Francesc Maciá, Fuco Gómez se entrevistará con él, coincidiendo ambos políticos en la necesidad de acabar con la Dictadura primorriverista y que cada nación ibérica tuviese un estado propio.
Fue nombrado Académico Honoris Causa de la Academia Universal de Humanidades de Buenos Aires, miembro de Honor de la Universidad Sintética Latina y Americana de San Salvador y otra entidad argentina, la Publicación Artístico-Literaria-Cultural “Tribuna de las Peñas”, de Bos Aires, le otorgó un diploma con la máxima distinción de "Benemérito de la Cultura" de la Orden Beneméritos en la Cultura
Entre 1941 e 1960 dirigió la revista mensual Patria Gallega, de carácter nacionalista.
Publicó medio centenar de obras. Podemos destacar, entre ellas, Grafía Galega (1927), Naciones Ibéricas, Pastorelas, O idioma dos animás, La agonía de Iberia, Martí, Guía de Almas o Ensayos de Crítica e Historia de Galicia" (1961).
Fue Fuco Gómez un hombre de ideas socialistas que sentía gran devoción por figuras como Pi i Margall, Curros Enríquez, José Martí, San Martín, Sarmiento o Bernardino Rivadavia, todos ellos masones. Ligado a la masonería cubana, estuvo muy vinculado con entidades librepensadoras; así, sería redactor de los estatutos de entidades como el “Círculo Iberoamericano de Cultura”, de la “Confederación Universal de Librepensadores” y de la denominada “Independencia Mental de Latinoamérica”. En este ámbito de pensamiento, es muy interesante su obra Criterios concisos, llena de reflexiones filosóficas librepensadoras, humanistas y masónicas.
En su ideario político Fuco quería conseguir la soberanía total de Galicia y la constitución de una Confederación de Repúblicas Ibéricas, de la que redactaría unas bases, así como un anteproyecto de Constitución para Galicia.
Con la llegada de la II República viene a Galicia con la intención de participar en el proceso político, pero su ideología independentista no encuentra eco en el “Partido Galeguista”, que se decanta por la autonomía.
En 1931 hay un intento de declarar el Estado Gallego por parte de algunos emigrados de Argentina encabezados por Campos Couceiro, integrante de la “Federación de Sociedades Galegas” de Buenos Aires, que aprovecharon una huelga general en protesta por la suspensión de las obras del ferrocarril para declarar el "Estado Gallego". Formaron una Junta Revolucionaria, nombrando a Alonso Ríos, que estaba en estos momentos en Galicia, presidente de la misma, con sede en Santiago. Pero la cosa no pasó de ser una acción propagandística sin ninguna trascendencia en Galicia.
De regreso a Cuba, Fuco pasará los últimos años de su vida, además de dirigiendo la citada Patria Gallega, escribiendo sus libros (muchos aun inéditos) y rodeado de todo tipo de papeles, y algo alejado, debido a su carácter, de buena parte de la colectividad gallega.
Fallecería en La Habana el 9 de enero de 1972, a los 77 años.
miércoles, 1 de mayo de 2019
Q.·.H.·. Celso Emilio Ferreiro

Poco después fue procesado por un artículo publicado en Guieiro, revista que él mismo dirigía.
Movilizado en la Guerra Civil por el bando franquista, estudió posteriormente Derecho, contribuyó en diversos periódicos y revistas. La publicación del poemario Longa noite de pedra (1962) le consolidó como el heredero del legado de Manuel Curros Enríquez.
Un año después de la publicación de Longa noite de pedra fundó, junto con el escritor Xosé Luis Méndez-Ferrín y otros intelectuales gallegistas la Unión do Povo Galego.
En 1966 emigró a Venezuela, dónde colaboró con la Hermandade Gallega, fundó el Patronato da Cultura Galega, y trabajó en el gabinete del presidente Rafael Caldera. Gracias a su iniciativa se graba y se edita en Caracas en 1970 el primer disco LP en gallego Galicia canta donde además de ser el autor de varias de las letras y de la presentación del disco con su seudónimo de Arístides Silveira, él mismo interactúa con Xulio Formoso tocando el pandeiro.
lunes, 18 de marzo de 2019
Q.·.H.·. José María Cao Luaces
Empezó a trabajar en la fábrica de cerámica de Sargadelos; cerrada esta en 1877, ingresó, como ayudante de pintor, en la fábrica de louza "Lana Asturiana", en Gijón. Conoció allí al escultor José María López Rodríguez, que le enseñó técnicas de escultura y dibujo. Posiblemente trabajó con él en las estatuas de David y Simón, que están en el retablo del altar mayor de San Agustín.
Trasladado a Coruña, dirige el obradoiro de un establecimiento de porcelanas y cristalerías, al tiempo que ejerce tareas diversas en comercio, aduanas y telégrafos, colaborando con ensayos de tipo literario en varias publicaciones.
Militante del Partido Republicano Federal de Pi i Margall, el fracaso de la 1a República y la represión posterior hacen que emigre en 1886 a Buenos Aires, donde trabaja como caricaturista en revistas y periódicos. En 1888 se asoció a un taller de grabados, fue profesor de un colegio y colaboró en varias revistas, entre ellas, la más importante, El Sudamericano, donde era encargado de la sección de retratos. Una de sus primeras caricaturas le ocasionó ocho días en prisión. En esa época Argentina era una caldera, el presidente Roca enfrentaba un levantamiento y el estado de sitio estaba vigente.
En 1887 fue contratado por el director de la revista Don Quijote, el español Eduardo Sojo, quien ya conocía a Cao por sus trabajos en gráfica. Juntos se dedicaron a la tarea de caricaturizar al gobierno, en todos los sentidos posibles, sufriendo persecuciones y prisión. Utilizaban seudónimos. El de Cao era Demócrito II y del de Sojo, Demócrito I. En esa época ocurrió uno de los actos más violentos de la Argentina en democracia, contra un periodista: el intento frustrado de asesinato de Cao en su mismo lugar de trabajo. A raíz de ello, Cao fue detenido, produciéndose un escándalo de magnitud. Al parecer, una caricatura del general Alberto Capdevila desencadenó el hecho, y habría que remitirse hasta casi 80 años más tarde, con la clausura de Tía Vicenta o Hum® en la década de 1980 para encontrar un hecho parecido. En esa ocasión el general Julio A. Roca, consciente del escándalo, intervino para apaciguar lo ánimos. Igual Don Quijote fue cerrado por el gobierno. El periódico Don Quijote fue un órgano partidario opositor al gobierno nacional, una publicación exponente de un grupo político "el radicalismo" que, a partir de 1890, surge como voz disidente que intentaba proponerse como una alternativa a la hegemonía de los partidos conservadores, gobernantes.
Don Quijote castigó con acidez al poder de su época. En ese periódico trabajó el ex comisario y escritor José Sixto Álvarez, también conocido por su seudónimo de «Fray Mocho», luego fundador de Caras y Caretas junto a Cao. Desde esa publicación se plantea al humor como un arma poderosa. Hasta tal punto había llegado su influencia que el propio fundador del radicalismo, Leandro N. Alem, sostuvo que la Revolución de 1890 la hicieron las armas y las caricaturas. En Don Quijote se originaron los apodos a los principales políticos de ese momento.
Desde una de esas publicaciones, Él Eco de Galicia, fundado por el en 1892, homónimo del que se editava en Cuba años antes, alentó la reapertura del "Centro Gallego" de Buenos Aires, fundado en 1879 y que se había disuelto este mismo año. Al frente del El Eco de Galicia estuvo poco tiempo, vendiéndoselo a otro lucense: Castro López. En 1894 fundó la revista El Cid Campeador, que se fusionó con La Bomba en 1895. Ilustro almanaques de la época, como El Criollo en 1893.
De nuevo estimula la refundación del incluso el 14 de agosto de 1893. Organiza y dirige también el "Orfeón Gallego" y crea la revista "Caras y Caretas", donde se consagra cómo dibujante satírico.
Vivía en Lanús donde funda una sociedad cultural llamada "Madre Fraternidad". Falleció en la ciudad bonaerense de Lanús el 27 de enero de 1918.
miércoles, 13 de marzo de 2019
Q.·.H.·. Manuel Becerra Bermudez
Becerra, que mostró desde joven talento matemático, fue instruido en ciencias exactas por José de Subercase, profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos.
Políticamente destacó por sus ideas progresistas y revolucionarias, que le llevaron a participar activamente en la Revolución de 1848, lo que le valió ser encarcelado en varias ocasiones y tener que buscar refugio en el extranjero en otras. En 1854 volverá a participar en los movimientos revolucionarios que darán lugar al Bienio Progresista (1854-1856) y, tras el golpe de Estado del general O'Donnell que le puso fin, será detenido, desterrado a Bilbao y posteriormente se exiliará en Francia.
Manuel Becerra vuelve a la vida política del país con ocasión de la Revolución de 1868 formando parte, como diputado, de la Junta Superior Revolucionaria entre el 5 de octubre y el 19 de octubre de 1868.
Tras las elecciones de 1869 resultó elegido diputado en Cortes por la provincia de Lugo, aunque finalmente optó por la circunscripción de Madrid y como tal ocupó la cartera de ministro de Ultramar entre el 13 de julio de 1869 y el 31 de marzo]] de 1870 durante la regencia del general Francisco Serrano Domínguez.
Al resultar elegido diputado en las elecciones de 1871 y 1872, ocupará la cartera de ministro de Fomento entre el 19 de diciembre de 1872 y el 12 de febrero de 1873, ya bajo el reinado de Amadeo I.
Ocupará ese mismo ministerio en el primer gobierno de la Primera República Española entre el 12 de febrero y el 24 de febrero de 1873, bajo la presidencia de Estanislao Figueras.
El 16 de mayo de 1886 se convirtió en académico de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales al tomar posesión de la plaza.3
Con la restauración monárquica formó parte de tres de los gobiernos presididos por Práxedes Mateo Sagasta como ministro de Ultramar: entre el 11 de diciembre de 1888 y el 21 de enero de 1890, del 21 de enero al 5 de junio de 1890 y entre el 12 de marzo y el 4 de noviembre de 1894.
Una década después de su fallecimiento se le dio su nombre a una plaza de Madrid.
Fue un destacado Masón, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo en los años 1884-1889 y Gran Maestre del Gran Oriente de España.
lunes, 18 de febrero de 2019
Q.·.H.·. Manuel Suárez Castro
lunes, 11 de febrero de 2019
Q.·.H.·. Arturo Vázquez Núñez
viernes, 8 de febrero de 2019
Q.·.H.·. Juan Sieiro González
jueves, 7 de febrero de 2019
El ser humano como patógeno
Si existe una experiencia verdaderamente compartida por la humanidad a lo largo de su historia —y que, además, se manifiesta de forma recurrente— esa es la de las pandemias. Nos referimos a episodios en los que una enfermedad infecciosa, de origen vírico o bacteriano, afecta a una proporción significativa de la población humana en un ámbito geográfico amplio. Conviene subrayar que el concepto mismo de “extensión geográfica” ha adquirido un significado radicalmente distinto en la actualidad: en épocas pretéritas, debido tanto a la precariedad de las comunicaciones como a la elevada virulencia de los patógenos —estrechamente ligada a la ausencia de tratamientos médicos eficaces—, los brotes epidémicos tendían a autolimitarse.
En su origen, cualquier fenómeno sanitario que trascendiese la desaparición de una aldea o de una pequeña ciudad era ya motivo de alarma. No resulta sorprendente, por tanto, que los anales históricos recojan referencias a grandes plagas incluso anteriores a nuestra era.
Un ejemplo paradigmático es la denominada Plaga de Atenas, durante las guerras del Peloponeso (ca. 430 a. C.), en la que probablemente intervino el agente que siglos más tarde sería identificado como el bacilo de Eberth. Esta epidemia llegó a diezmar aproximadamente una cuarta parte de la población ateniense en el transcurso de cuatro años, contribuyendo de forma decisiva al declive de Atenas como cabeza de las polis griegas. Posteriormente, la peste antonina —muy probablemente viruela— acabó con la vida de unos cinco millones de habitantes del Imperio romano, en dos brotes sucesivos en los que se llegaron a registrar hasta 5.000 muertes diarias en la capital imperial. A ello se sumó la peste de Justiniano, que supuso la irrupción histórica de Yersinia pestis y que, a partir del año 541, eliminó cerca del 40 % de la población del Imperio bizantino. Desde entonces, una larga sucesión de pandemias —peste negra, tifus, viruela, cólera, ébola— ha acompañado el devenir humano, hasta el punto de que, sin necesidad de remontarnos demasiado en el tiempo, basta señalar que en los dos últimos siglos estas enfermedades han causado la muerte de más de 600 millones de personas.
En este contexto resulta inevitable recordar un pasaje de la primera entrega de la saga cinematográfica de las hermanas Wachowski, en el que se establece una analogía provocadora entre el ser humano y un virus: “os movéis a un área y os multiplicáis y multiplicáis hasta que todo recurso natural es consumido, y la única manera en que podéis sobrevivir es trasladándoos a otro sitio (…). Los seres humanos son una enfermedad, el cáncer de este planeta. Sois una plaga”. Desde un punto de vista biológico, cuando un organismo es atacado por un patógeno, su sistema inmunitario responde desencadenando una lucha cuyo desenlace solo puede ser la eliminación del agente invasor o la muerte del huésped.
Cabe preguntarse, entonces, si Lovelock y Margulis no estaban en lo cierto al proponer que la Tierra —Gaia— se comporta como un sistema vivo. ¿Podría interpretarse la COVID-19 como una respuesta inmunitaria frente a la “plaga” humana? ¿Está la Madre Tierra reaccionando contra el agente infeccioso Homo sapiens, cuya actividad ha contribuido de manera decisiva a la sexta extinción masiva de la historia del planeta? La pérdida acelerada de hábitats, el cambio climático y nuestros sistemas de producción de alimentos han provocado que más de 300 especies de vertebrados hayan desaparecido y que un 25 % de las restantes se encuentren en franco declive. En apenas cuatro décadas, el 45 % de los invertebrados del planeta ha pasado a engrosar, literalmente, colecciones de museo. Resulta inquietante plantear si una hipotética “respuesta inmune” global podría poner en jaque a la humanidad, amenazando con la desaparición de hasta una cuarta parte de su población.
A todo ello se suma una evidencia incuestionable: en una sociedad hipercomunicada como la actual, las posibilidades de contener una pandemia disminuyen de forma dramática. Y, por supuesto, no puede ignorarse el papel de la propia necedad humana, amplificada por terraplanistas, negacionistas, conspiranoicos y movimientos antivacunas, que prosperan al amparo de décadas de degradación intelectual. Somos, en cierto modo, como dinosaurios fascinados por la belleza de la estela luminosa que deja en el cielo un enorme asteroide, ajenos a que su impacto inminente desencadenará un Evento Ligado a la Extinción (ELE).
Sin embargo, un ELE no se manifiesta de manera súbita, como si desde el Empíreo el Primum Mobile accionase un interruptor. La hipotética respuesta inmunitaria de Gaia sería un proceso lento, de consecuencias profundas, que trascienden el mero sufrimiento —y eventual desaparición— del patógeno. En el curso de nuestra historia reciente hemos ido abandonando progresivamente numerosos elementos esenciales de nuestra condición social.
Nos hemos concentrado en ciudades diseñadas primordialmente bajo criterios economicistas, donde el individuo se diluye en la masa y los vínculos tradicionales asociados a la comunidad humana se erosionan. Nuestras relaciones se articulan, con frecuencia, en torno a formas de ocio concebidas también con fines mercantilistas. La pandemia actual ha paralizado buena parte de estos “mecanismos económicos” de interacción social, eliminando del día a día el contacto íntimo y físico entre personas. El resultado es una situación de aislamiento no solo corporal, sino también espiritual, cuyo impacto sobre la estabilidad psíquica puede ser incluso más profundo que el daño físico causado directamente por el virus.
Con todo, vivimos afortunadamente en un territorio como Galicia, con un mundo rural agonizante pero aún presente, donde el contacto con el entorno natural y ciertos valores comunitarios persisten. Estos elementos han permitido mitigar, al menos en parte, los efectos del confinamiento, aportando humanidad y solidaridad frente a una crisis sanitaria que ha puesto de manifiesto tanto nuestras fragilidades biológicas como nuestras carencias sociales.
























