Con el triunfo de la sublevación militar franquista, será depurado en 1936 de su puesto de profesor en la Escuela Superior de Trabajo.
En 1940 aparece en un listado de masones españoles residentes en Francia, facilitado por los nazis a los franquistas.
En México, país al que se exilió, fue profesor de Ciencias Químicas en la Universidad Internacional y en el Instituto Hispano-Mexicano Ruiz de Alarcón. En México se aproximó al grupo de los socialistas gallegos exiliados.
Aparece como copatrocinador de la hermosa revista Vieiros, editada en México entre 1959-1968 por los exiliados gallegos. En el libro "El exilio español en México" se elogian sus investigaciones con la urotropina y otros medicamentos.
Miembro de la Masonería (igual que su hermano Joaquín), conocemos un artículo de su autoría, “Orígenes de la Masonería. Una realidad histórica”.
