jueves, 23 de abril de 2026

Compañero, arte y ciencia

En el Grado de Compañero, el Masón se adentra en la senda del conocimiento, que no es simplemente acumulación de datos, sino un proceso de descubrimiento interior. El conocimiento, en su esencia más profunda, transforma al hombre porque lo obliga a mirar más allá de lo inmediato, a cuestionar, a comparar y a distinguir. Ser Compañero significa aceptar que la ignorancia es un velo que debe levantarse pacientemente, con humildad y perseverancia. Cada avance del entendimiento abre nuevas puertas, y cada pregunta resuelta genera otras que nos impulsan hacia un progreso sin fin.

Pero esta aspiración intelectual estaría incompleta sin la presencia del arte, porque el arte revela aquello que el razonamiento por sí solo no alcanza. Las diferentes formas de expresión artística —la escultura, la arquitectura, la música, la pintura, la poesía— representan caminos diversos hacia la misma meta: la búsqueda de la belleza, que es siempre un reflejo de la armonía universal. El Masón encuentra en el arte una guía silenciosa que eleva su espíritu y lo educa en la sensibilidad, indispensable para comprender la naturaleza humana.

En el taller, el Compañero aprende que la piedra bruta no solo se talla con herramientas materiales, sino también con ideas, emociones y simbolismos. El arte, al mostrarnos lo mejor de lo humano, inspira al Masón a perfeccionarse, a equilibrar lo racional y lo intuitivo y a no olvidar que la verdad es rica en matices.

Así, conocimiento y arte se funden en una misma tarea: construir al hombre interior, pulir sus aristas, elevar su sensibilidad y prepararlo para avanzar con paso firme hacia una comprensión más profunda de sí mismo y del mundo.

Euclides M:.M:.

miércoles, 22 de abril de 2026

Meritocrácia

 

Mérito: Acción o conducta que hace a una persona digna de alabanza.

En la última tenida a la que asistí, durante los trabajos en grado de compañero, mi Q:. H:. Kroptkin y yo mantuvimos una conversación en torno a nuestras visiones sobre la meritocracia. Ese día debería haber presentado mis trabajos respecto a la escuadra y el compás, mas no me encontraba satisfecho con los mismos. La importancia de este hecho, cobra especial interés en las idas y venidas de nuestras argumentaciones, ya que a pesar de en ningún momento mencionar el uso de nuestras herramientas, mi mente no cejaba en el empeño de ordenarlas buscando solventar el rocambolesco puzzle que supone la meritocracia.

Mi visión sobre la meritocracia partía desde un punto inicial sumamente individualista. La responsabilidad individual de cada obrero, se presume innegociable. Este ha de emplear todas las herramientas que el G:.A:.D:.U:. pone a nuestra disposición. La tarea del mazo es conferirle la fuerza de voluntad necesaria al individuo para la consecución de sus tareas. Mas la voluntad de manera aislada no sirve de mucho. Ahí es donde entra el papel del cincel, encargado de concentrar dicho esfuerzo en lugares puntuales para la obtención de un resultado concreto. Culminando los trabajos de forma inteligente.

Mas estas dos herramientas de manera aislada, no son suficientes para abordar un tema tan complejo como es la meritocracia. Me gustaría, por ende, introducir la escuadra y el compás en esta ecuación. Por un lado la escuadra, con su rectitud debe servirle al obrero como guía moral, ya que cualquier objetivo cumplido dándole la espalda a estos no será digno de alabanzas. Por otro lado, el compás considero que es fundamental para la salud mental del obrero. Pues este es el que le permite conocer hasta dónde puede y no puede llegar. Debiendo este tener la responsabilidad de aceptar sus propios límites, pues es la única manera de proceder en sus trabajos de manera diligente.

Con el uso responsable y eficaz de las herramientas que nuestro G:.A:.D:.U:. pone a nuestro alcance, todos y cada uno de nosotros, mis QQ:. HH:. podemos alcanzar nuestro mérito, e independientemente de cuan alto en el escalafón social profano se encuentre, hemos de estar en paz con él.

Para mi Q:. H:. Kroptkin, gracias por la conversación que inspiró estas letras, acabé concordando contigo con que en el mundo profano sin lugar a dudas la equidad es el único camino para una meritocracia real, mas nuestro mérito individual a través de mazo, cincel, escuadra y compás debe ser el primer paso hacia ella.

Pliskin, A:.M:.

martes, 21 de abril de 2026

Del Mundo Profano al Templo

Me complace enormemente compartir con vosotros mis primeras impresiones y mis primeros pasos en esta augusta fraternidad. Permitidme que os transporte a esos recuerdos de la infancia o juventud, cuando entrábamos a un nuevo curso o colegio: esa emocionante mezcla de entusiasmo por lo desconocido y la sutil incertidumbre que nos hacía palpitar el corazón. Hoy, con humildad de Aprendiz, os traigo mis primeras palabras para con vosotros, mis hermanos todos.

CAPITULO 1: La cámara de reflexión: muerte y renacer

Tras ser vendado como parte del ritual iniciático, obedecí la orden de quitar el antifaz. Me hallé en la cámara de reflexión, ese sagrado recinto de introspección. Allí, un gallo —símbolo eterno de vigilancia y despertar del alma— y una calavera —recordatorio inexorable de la muerte— me confrontaron con mi propia finitud. Debía firmar mi testamento espiritual, pues en ese preciso instante simbólico "moría" al mundo profano. Así llega la muerte a veces, hermanos: sin aviso, sin preámbulos.

Qué acto tan poderoso para el espíritu. En ese momento de soledad reflexiva, comprendí que tenía el poder divino de trazar mi destino eterno. Qué honor el poder decidir cómo quiero ser recordado por los míos, por la historia, por el Gran Arquitecto del Universo. Todo lo que hasta entonces había hecho mal —mis errores, mis pasiones desbocadas— podía transformarlo en virtud. A partir de ese umbral, soy un hombre nuevo, puliendo mi piedra bruta con cincel y mazo, como nos enseña este primer grado.

CAPITULO 2: Rituales familiares: ecos del cuartel

Con los ojos aún vendados, mis oídos se aguzaron ante los rituales que se desplegaban. Tantas palabras precisas, tantos procedimientos solemnes, tantas jerarquías impecables… Todo me resultaba familiar, como un viejo uniforme que se ajusta al cuerpo. Claro que sí: fui militar. Estudié la gloriosa carrera de las armas no solo por el honor que confiere, sino por merecer las bendiciones de los pueblos que juré defender.

Mi curiosidad me llevó a indagar en los orígenes de mi patria, Venezuela. Descubrí que los precursores de nuestra independencia —el Precursor Francisco de Miranda y el Libertador Simón Bolívar, masones excelsos— tejieron estos mismos hilos simbólicos en la estructura de nuestras fuerzas armadas. La parada con los pies en escuadra perfecta, idéntica a la firme militar; las espadas y sables desenvainados, guardianes de la justicia; el secreto revelado en mi oído: la palabra sagrada del Aprendiz, que significa "en Él está la fuerza".

CAPITULO 3: Santo y seña: masonería y milicia unidas

Recordad conmigo, hermanos, cómo nos identificamos con el Vigilante: no pronunciamos la palabra sagrada de corrido, sino que la deletreamos con reverencia —él da la primera letra, yo respondo la segunda, y así sucesivamente—, confirmando mutuamente que somos masones legítimos. Esta técnica tan precisa evoca directamente el santo y seña del ejército, ese procedimiento clásico de identificación y seguridad empleado por centinelas en la noche o en combate.

En el santo y seña militar, un guardia clama "¡Alto! ¡Deme el santo!" (una palabra secreta, como "León"), y el aproximado responde con la seña complementaria ("Águila"), sin relación lógica entre ambas. Cambian diariamente, se distribuyen en órdenes cerradas y se memorizan para evitar filtraciones. Así, comprendí que gran parte de la estructura militar —sus jerarquías, protocolos, signos de reconocimiento— lleva las simientes de la masonería. Nuestros hermanos masones, desde los tiempos de la independencia, orientaron estas prácticas para forjar naciones libres y ordenadas.

CAPITULO 4: El grado de Aprendiz: humildad y escucha

Queridos hermanos, este grado de Aprendiz me ha enseñado una lección fundamental: saber callar para oír, observar para aprender. Me resta un vasto y largo camino por recorrer de la mano de vosotros, mis hermanos mayores, en los grados venideros. Cada símbolo —las Tres Grandes Luces sobre el altar, las columnas J y B flanqueando el occidente, el piso ajedrezado de dualidades— me invita a pulir mi piedra con paciencia y disciplina.

CAPITULO 5: Conclusión: pacto eterno de hermandad

Para concluir, recordemos mi ritual de iniciación en detalle. Realicé los viajes simbólicos a través de los elementos; me cortaron el dedo para firmar mi juramento con sangre, símbolo de compromiso vital; un sello ardiente marcó mi pecho como prueba inefable de lealtad absoluta. Nuestro Venerable Maestro preguntó en voz alta si me aceptabais entre vosotros, y todos, con unánime clamor, dijisteis "¡Sí!".

Yo, a mi vez, os acepto a vosotros como hermanos míos, ahora y para siempre. Que esta unión nos guíe en la obra del Templo interior, a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.

Illibatus, A:.M:.


lunes, 20 de abril de 2026

El Fuego de la Ira y la Escuadra de la Razón

Hace poco leía “Rewind”, de Juan Tallón, una obra que relata la tragedia que sacude con violencia a cuatro estudiantes establecidos en Lión, víctimas de un atentado terrorista que acaba con la vida de todos salvo uno. En uno de sus pasajes, uno de los personajes reflexiona:

Las personas cambiamos. Cambiamos sin saberlo, a veces también cambiamos sin querer; cambiamos tras asegurar que no lo haremos; cambiamos poco a poco y cambiamos de repente; cambiamos porque nos empujan o porque nos equivocamos. Cambiamos para sobrevivir, cambiamos por egoísmo; siempre cambiamos”.

El cambio en la vida de una persona puede venir motivado por múltiples circunstancias, algunas deseadas y otras inevitables. En el contexto actual, cambiar no solo es frecuente, sino que en muchos casos resulta imprescindible para sobrevivir: sobrevivir a la pobreza, a la guerra, a la enfermedad o incluso a la ignorancia.

Sin embargo, no todas estas circunstancias están bajo nuestro control individual. Ni la pobreza ni los conflictos bélicos dependen de decisiones personales aisladas. La ignorancia, en cambio, sí constituye un ámbito en el que podemos intervenir, y paradójicamente es uno de los factores que más alimenta los peores impulsos de nuestra sociedad contemporánea, siendo a la vez uno de los menos cuestionados desde la autocrítica.

Cuando participamos en nuestras tenidas, asumimos —al menos en el plano formal— que la sabiduría debe presidir la construcción de nuestros trabajos. Sin embargo, esta premisa se diluye en el mundo profano, donde con frecuencia relegamos esa guía a un plano irrelevante.

Siempre he defendido que lo que se trabaja en Logia no debe concebirse como un compartimento estanco, separado de la vida cotidiana. Las tenidas no sustituyen la vida profana, sino que deben complementarla. Resulta llamativo observar cómo algunas personas participan en ritos o prácticas de carácter moral o espiritual y, una vez concluidos, actúan en abierta contradicción con los principios que dicen profesar.

Vivimos, además, en un entorno dominado por un lenguaje degradado, alejado de la claridad y de la decencia. Se ha perdido el valor práctico de virtudes como la justicia o la benevolencia en la vida diaria, tal y como reclamaba Marco Aurelio en sus “Meditaciones”. Con frecuencia formamos nuestras opiniones no desde la razón, sino desde impulsos primarios, legitimando comportamientos cuestionables bajo una apariencia de justificación personal.

En este contexto, la ira adquiere un papel central. Lejos de ser contenida o transformada, se convierte en motor de conducta, alejándonos de la capacidad de perdón que defendía Séneca y acercándonos, por el contrario, a posturas extremas que erosionan la convivencia. La ira es, en esencia, la negación de la razón y de la sabiduría.

Desde esta perspectiva, la Ley debe entenderse como una manifestación de la razón. No solo como un conjunto de normas emanadas de órganos legislativos, sino también como expresión de un orden más amplio que rige la naturaleza y la convivencia. La razón se apoya en la sabiduría, y la Ley, en consecuencia, puede interpretarse como una cristalización de esa sabiduría acumulada.

Con motivo del V Centenario del Consejo de Estado, se recuperaba una afirmación de Carlos I de España según la cual no existe poder más sólido que aquel sustentado en el juicio de los prudentes. Ese poder, además, no debe ejercerse como imposición, sino como servicio al interés común, guiado por criterios de equidad.

En última instancia, es ese juicio fundamentado en la prudencia —y también en la serenidad— el que permite alcanzar la idea de que lo que es bueno para la abeja lo es también para la colmena, retomando así una enseñanza de Marco Aurelio. Solo desde esa lógica será posible avanzar hacia una sociedad más cohesionada y auténticamente fraternal.

Perogatt, M:.M:.

viernes, 27 de marzo de 2026

La Luz que cruza océanos


Comparezco ante vosotros con la emoción propia de quien aún camina con paso joven por el sendero iniciático, pero también con la gratitud profunda de quien ha comprobado en su propia vida que la Masonería no es solo una escuela de símbolos, sino una verdadera patria espiritual.

Nací y fui iniciado en la República Mexicana, tierra del sol, de lucha y de esperanza. Allí aprendí que la Masonería Mexicana no puede entenderse únicamente como una institución discreta y filosófica, sino como una fuerza moral profundamente comprometida con la dignidad humana, la libertad de conciencia y la justicia social. Desde mis primeros trabajos en Logia entendí que el Taller no termina en las cuatro paredes del Templo: se proyecta hacia la sociedad y, sobre todo, hacia el Hermano.

La vida, siempre dinámica, me llevó a cruzar el océano y establecerme en Galicia, tamén a miña terra, una tierra distinta en lengua, clima y costumbres, pero sorprendentemente cercana en espíritu. Confieso que el desarraigo inicial fue intenso: dejar atrás familia, amistades y referencias culturales no es tarea sencilla. Sin embargo, antes incluso de sentirme plenamente integrado en la sociedad profana, ya me sentía en casa dentro del Templo. Bastó una palabra ritual, un saludo fraterno, una mirada cómplice, para comprender que la hermandad masónica trasciende fronteras, acentos y pasaportes.

En este proceso de integración, la Masonería desempeñó un papel socializador fundamental. Me ofreció no solo un espacio de reflexión y trabajo interior, sino también una red humana de apoyo, escucha y orientación. A través de mis Hermanos gallegos aprendí a comprender la historia, la sensibilidad y las heridas de esta tierra; y al mismo tiempo, pude compartir mi propia herencia mexicana, creando un diálogo sincero y enriquecedor. Así, la fraternidad dejó de ser un ideal abstracto para convertirse en una experiencia cotidiana.

Este tránsito personal entre México y España no puede desligarse de la memoria histórica que une a ambas masonerías. Tras la Guerra Civil española, cuando la persecución franquista se ensañó de manera salvaje contra los masones —despojándolos de derechos, dignidad y, en muchos casos, de la vida—, fue México quien tendió la mano. Gracias al compromiso del Estado mexicano y, de manera muy señalada, al amparo ofrecido bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas —figura de profundo sentido social y democrático, impulsor de políticas de justicia económica como la histórica expropiación petrolera, mediante la cual uno de los grandes recursos naturales volvió a ser propiedad del pueblo mexicano—, quien, en su condición de Muy Respetable Gran Maestro de la Muy Respetable Gran Logia Valle de México, hizo también de la fraternidad un principio activo de acogida, permitiendo que numerosos masones españoles encontraran refugio en suelo Mexicano. Allí no solo sobrevivieron: pudieron seguir trabajando, pensando y transmitiendo la Luz que se pretendía apagar.

La Masonería Mexicana demostró entonces que la fraternidad no es una consigna vacía. Aquellos Hermanos españoles, forzados al exilio y convertidos en emigrantes por la violencia y la intolerancia, fueron acogidos como iguales, protegidos frente a la injusticia y acompañados en la reconstrucción de sus vidas. Esa cadena de unión, forjada en uno de los momentos más oscuros de nuestra historia reciente, es hoy un legado moral que nos interpela.

Y es precisamente esa hermandad histórica la que siento hoy reflejada en mi propia experiencia. Aquello que los masones mexicanos ofrecieron a los españoles perseguidos, lo he recibido yo, como joven masón mexicano, en esta tierra de adopción. La cadena no se rompió: simplemente cambió de sentido, demostrando que la fraternidad masónica no conoce de direcciones únicas, sino de reciprocidad constante. 

Que esta plancha sirva, humildemente, para reafirmar que la Masonería es puente entre pueblos, refugio en el exilio y escuela de humanidad. Y que nunca olvidemos que cada gesto fraterno que hoy ofrecemos puede ser mañana la esperanza de un Hermano.

 Huey Tlatoani, M:.M:.


jueves, 26 de marzo de 2026

Alocución de M.·.R.·.G.·.M.·. de la Gran Logia de España, Shaun Parsons, en su instalación durante la Gran Asamblea

Muy Respetables Hermanos, Respetables Hermanos, Muy Venerables, Venerables y Queridos Hermanos, todos en vuestros rangos y condiciones:

Hoy es un día que marcará mi vida para siempre.

Ser instalado como Gran Maestro de la Gran Logia de España es el mayor honor que podía recibir dentro de nuestra Orden. Lo vivo con emoción sincera, con profunda gratitud y con un respeto reverencial por la responsabilidad que asumo ante el Gran Arquitecto del Universo y ante todos vosotros.

No considero este momento una meta alcanzada.

Lo considero el inicio de un servicio.

Confieso que, cuando comencé mi camino masónico, jamás imaginé que algún día estaría aquí, en este Oriente, asumiendo esta responsabilidad. Mi camino no ha sido sencillo. Como el de muchos de vosotros, ha estado lleno de aprendizaje, de pruebas, de silencios, de dudas… pero también de luz, de fraternidad y de crecimiento.

He conocido momentos de dificultad que me enseñaron más que cualquier éxito. Y si algo me ha traído hasta aquí no ha sido la ambición, sino la convicción profunda de que la masonería es un espacio de construcción moral y de responsabilidad compartida.

Aprendí masonería en mis Logias, las Respetables Logias Fuengirola nº 96 y Lessing nº 15. Allí comprendí que la fraternidad no es un discurso, sino una forma de estar en el mundo. Allí entendí que la autoridad no se impone: se gana con coherencia. Que escuchar es más importante que hablar. Y que servir es, en realidad, el mayor privilegio que un hombre puede recibir.

Si hoy estoy aquí, es porque muchos Hermanos me han sostenido, me han corregido, me han enseñado y me han acompañado. Nada de lo que somos nace de una sola voluntad. Todo lo que somos es fruto de un trabajo compartido.

Permítanme también, en este momento tan significativo, expresar mi agradecimiento más profundo a mi esposa y a mis hijos, por su paciencia, su comprensión y su apoyo constante. Ellos han sido un sostén silencioso en los momentos de mayor exigencia.

Quiero expresar mi reconocimiento sincero al Muy Respetable Gran Maestro el M∴R∴H∴ Txema Oleaga Zalvidea que hoy concluye su mandato. Gracias por el trabajo realizado y por haber servido con dignidad a nuestra Institución. La masonería se construye sobre la continuidad, sobre el respeto y sobre la suma de esfuerzos.

Continuar no es repetir sin reflexión.

Continuar es honrar lo recibido y mejorarlo con responsabilidad.

Inicio esta Gran Maestría con la firme intención de continuar la labor de todos mis predecesores, de todos sin excepción. De vuestros aciertos beberemos. De vuestros errores aprenderemos. Porque esta Obediencia es más grande que cualquiera de nosotros.

Esta Gran Maestría trabajará por una Obediencia más cohesionada internamente y más respetada externamente. Una Gran Logia fuerte en sus principios, clara en sus decisiones y serena en su liderazgo.

También quiero agradecer, de corazón, a los Hermanos que tuvieron la valentía de presentar su candidatura para dirigir nuestros destinos, a los RR∴HH∴ Jesús Gutiérrez Morlote y Rubén Argemí Fregnan, los cuales sostuvieron un proyecto alternativo al que yo represento, pero no por ello, menos comprometido con el futuro de nuestra Orden, a ellos y a todos los que les apoyaron, les tiendo la mano para que se unan a nuestro proyecto. Aquí no hay vencedores ni vencidos. Aquí solo hay Hermanos.

Debemos desterrar definitivamente cualquier lógica de división. Es infinitamente más lo que nos une que lo que nos separa. Y quiero contar con todos vosotros.

Si algo deseo profundamente para esta etapa es unidad.

Unidad verdadera. No uniformidad. Somos hombres libres, con pensamiento propio, y eso nos enriquece.

Pero la fraternidad está por encima de cualquier discrepancia.

Unidad no es debilidad.

Unidad es madurez.

No soy ingenuo. Sé que los retos que tenemos por delante no serán fáciles. No bastará la buena voluntad para resolver cada desafío. Pero creo firmemente en el poder del diálogo, en la fuerza de la palabra y en la buena fe de los Hermanos.

Con esas tres columnas —diálogo, palabra y buena voluntad— construiremos una Gran Logia más fuerte, más cohesionada y más respetada.

Debemos fortalecer nuestras Logias. Impulsar la formación con rigor. Acompañar a nuestros Venerables Maestros. Escuchar a los Hermanos jóvenes que buscan su lugar. Honrar y cuidar a los Hermanos veteranos que son memoria viva de nuestra tradición.

Quiero una Gran Logia cercana. Con puertas abiertas. Con escucha activa. Con decisiones meditadas. 

Gobernar es escuchar antes de decidir.

Tenderé la mano a todos. Sin excepción. Porque esta es nuestra casa común, y en una casa común nadie debe sentirse distante.

Queridos Hermanos,

Nuestra Orden nos enseña a trabajar la piedra bruta. Pero hoy os digo algo más: no estamos aquí solo para pulirnos individualmente. Estamos aquí para levantar un Templo común. Y ese Templo no se sostiene por la perfección de una sola piedra, sino por la armonía de todas.

Tenemos más de cuarenta años de historia que nos respaldan. Tenemos principios sólidos. Tenemos dignidad. Pero, sobre todo, tenemos futuro.

Un futuro que empieza hoy.

Un futuro que dependerá de nuestra capacidad para permanecer unidos.

Un futuro que dependerá de nuestra capacidad para anteponer la fraternidad al ego.

Un futuro que dependerá de nuestra capacidad para creer, de verdad, en nosotros mismos.

Os pido confianza.

Os pido compromiso.

Os pido generosidad.

Yo os ofrezco dedicación plena.

Os ofrezco transparencia.

Os ofrezco firmeza cuando sea necesaria.

Y os ofrezco algo esencial: lealtad absoluta a la Gran Logia de España y a cada uno de vosotros.

Que dentro de cuatro años podamos mirarnos y decir que estuvimos a la altura.

Que supimos unir donde otros dividían.

Que supimos construir donde otros dudaban.

Que supimos servir antes que exigir.

Hoy, con emoción sincera y con determinación firme, me pongo a vuestro servicio.

Avancemos juntos.

Con serenidad en el juicio.

Con firmeza en la decisión.

Con fraternidad en el trato.

Porque solos podemos avanzar.

Pero solo juntos podemos trascender.

El futuro no nos será dado.

El futuro lo construiremos.

Desde hoy.

Y juntos.

Queridos Hermanos,

Permitidme añadir una breve reflexión que transciende los muros de este Templo.

Vivimos tiempos complejos para la humanidad. En diferentes regiones del mundo, los conflictos vuelven a recordarnos lo frágil que puede ser la paz cuando el dialogo se rompe y la desconfianza sustituye al entendimiento entre los pueblos.

Las tensiones y guerras que presenciamos con preocupación nos recuerdan que el progreso material de la humanidad no siempre ha ido acompañado de un progreso equivalente en la compresión mutua, en la tolerancia y en el respeto por la dignidad de todos los seres humanos.

La Masonería, como institución iniciática y fraternal, no se adentra en la arena de la política ni en los intereses de las naciones. Pero sí tiene el deber de recordar, con serenidad y firmeza, los principios que han guiado a los hombres de buena voluntad durante siglos: la razón frente al fanatismo, el diálogo frente a la confrontación y la fraternidad frente a la división.

Que nuestras logias continúen siendo espacios donde se cultive el pensamiento libre, el respeto profundo entre los hombres y la esperanza de un mundo más justo, más pacífico y más humano.

Porque quizás hoy, más que nunca, el mundo necesita hombres capaces de encontrarse como Hermanos, incluso cuando sus naciones, sus culturas o sus lenguas sean diferentes.

Si la Masonería tiene hoy una misión, es precisamente la de mantener viva esa luz de concordia que, incluso en tiempos inciertos, sigue recordándonos que todos pertenecemos a una misma humanidad.

Que sepamos ser dignos custodios de esa luz.

Muchas gracias.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Sabiduría masónica

 

Este trazado de arquitectura fue leído por un M:.M:. de la R:.L:.S:. Curros Enriquez nº 144 al Or:. de Ourense, durante el ágape de la tenida nº 653 de la R:.L:.S:. Phoenix nº 31 celebrada en el Or:. de Madrid el vigésimo cuarto día del mes de marzo del año 2026 (e.v.)

V:.M:., VV:.HH:., QQ:.HH:., cada uno en su grado y condición, 

Permitidme, primero, una sincera y fraternal disculpa. Soy consciente de que, en el seno de este ágape, vengo a presentar un trazado de arquitectura propio del R:. E:. A:. A:.. Sé que, para algunos, esto podría ser visto como una “contaminación” impropia del espacio sagrado que compartimos, pero, si algo he aprendido con los años, es que los caminos diversos no deben desviarnos de la meta común. Y en nuestra Or:., ésa es la construcción de un templo basado en los principios fundamentales que un día hicieron de la Mas:. portadora de la antorcha de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

Hoy debemos reflexionar sobre “El camino de la sabiduría” y me gustaría hacerlo, no como un concepto abstracto, sino como un sendero que, paradójicamente, nos conduce de regreso a los orígenes. Porque la sabiduría auténtica no reside en la acumulación indiscriminada de conocimientos que nos alejan de la esencia, sino en el paciente desbaste de la piedra bruta, hasta revelar el cubo perfecto que en ella ya estaba contenido.

Ésta nos remite a los tres grandes principios que no deben ser meras consignas retóricas, sino el armazón sobre el cual ha de sostenerse una sociedad que aspire a la justicia y a la libertad. Con frecuencia corremos el riesgo de trivializarlos, de reducirlos a lemas desgastados por el uso; sin embargo, estos principios no se proclaman: se experimentan.

Libertad no es un estado de espontaneidad irrestricta, sino la capacidad de discernir con rectitud, una vez liberados de las cadenas del prejuicio y del desorden pasional. Igualdad no implica uniformidad, sino el reconocimiento de que, ante la escuadra y el compás, todo atributo profano se disuelve, quedando únicamente nuestro trabajo interior. Y Fraternidad, lejos de ser una declaración sentimental, se concreta en la práctica constante de la tolerancia activa y la construcción compartida.

Nuestro camino consiste en recorrer la senda que nos lleva a descubrir que estos principios no son ideales remotos, sino el fundamento de nuestra propia naturaleza racional y social. Es el tránsito de la letra al espíritu, de la doctrina a la vivencia. Todo converge hacia una misma exigencia: restaurar en nosotros la armonía entre el entendimiento, la voluntad y la acción, para proyectarla después en el mundo profano.

Esto no es un mero ejercicio. Hoy cobra una urgencia inaplazable que no puede ser soslayada. Más allá de los muros simbólicos de la logia, asistimos a una erosión progresiva de los fundamentos de aquella democracia ilustrada cuya construcción exigió tanto esfuerzo. La era de la posverdad, la manipulación sistemática de la información, la sustitución del hecho por el relato emocional, están degradando de forma alarmante la calidad del debate público.

En la vida profana, por mi trabajo, he visto cómo la capacidad de análisis crítico se ve debilitada por el peso de algoritmos que nos recluyen en cámaras de eco, por la velocidad de una desinformación que se propaga con la fuerza del prejuicio, y por una cultura que privilegia la inmediatez frente a la reflexión. No nos faltan datos, sino el hábito de someterlos al juicio de la razón. No escasea la información, sino la disposición a cuestionarla. 

El resultado es una sociedad menos culta, reflexiva y crítica. Y en esta deriva las pasiones se convierten en motor de la vida pública. Dejamos de ser interlocutor para convertirnos en adversarios, cuando no en enemigos. La res publica, que debería ser el arte del acuerdo, se transforma en un campo de confrontación donde la verdad es la primera víctima. Y así, los principios que la Ilustración cristalizó en instituciones —la separación de poderes, la libertad de expresión, los derechos fundamentales— se derrumban. Y todo esto ocurre no por asaltos frontales sino por la lenta erosión de la cultura cívica que los sustenta.

Es aquí donde la sabiduría masónica revela su dimensión social. No se trata de que la Mas:. intervenga como cuerpo en la política profana, sino de que cada uno de nosotros, en tanto que libres y de buenas costumbres, proyectemos en la sociedad tres herramientas que forjamos en el taller: La primera es la disposición a escuchar al discrepante. Sabemos que la verdad no se impone, sino que se busca en común, bajo la luz de la razón. La diversidad de perspectivas no es una amenaza, sino una riqueza. Trasladar esta actitud al mundo profano constituye un antídoto eficaz contra la polarización. La segunda es la defensa inquebrantable de la libertad de conciencia. En un tiempo en que la emoción pretende suplantar al hecho, estamos llamados a ejercer el rigor intelectual: contrastar, estudiar, dudar. No difundir lo no verificado. Mantener viva la llama del espíritu crítico. Allí donde defendamos la primacía de la razón, estaremos contribuyendo de manera efectiva a la salud de la vida democrática. La tercera es la fraternidad entendida como praxis. No como retórica, sino como compromiso. En una sociedad fragmentada, recuperar el sentido de comunidad, de responsabilidad mutua, de bien común, constituye un acto profundamente transformador. No hay libertad sin igualdad de oportunidades, ni igualdad sostenible sin fraternidad que la sostenga.

Para concluir, retomo a la disculpa inicial. Los ritos no son sino sendas diversas hacia una misma meta,  no son realidades opuestas, sino complementarias. Ninguno debe hacernos olvidar lo esencial: que nuestra Aug:. Or:. fue perseguida por defender la libertad de pensamiento, que promovió la educación para todos, que combatió la intolerancia y que contribuyó decisivamente a la implantación de los ideales ilustrados. Hoy, cuando esos logros se ven amenazados, el camino nos devuelve a los principios que han de servirnos de brújula. Si la democracia corre el riesgo de vaciarse de contenido, corresponde a los masones —con humildad, pero con firmeza— ejercer como faros. No desde la arrogancia, sino desde la convicción de que una sociedad verdaderamente libre no surge de manera espontánea: se construye mediante el trabajo paciente de quienes se comprometen con la verdad, la justicia y la fraternidad.

Que esta reflexión, aun nacida de un lenguaje ritual distinto al habitual en este ágape, nos recuerde que todos somos, ante todo, buscadores de luz. Y que ésta, cuando se comparte, no divide, sino que ilumina con mayor intensidad.

Con todo el respeto, desde los vv:. de Galicia, en el Or:. de Madrid, a los cinco días del mes de Nisan de 5786 (A:.M:.). 

Robespierre, M:.M:.


lunes, 23 de marzo de 2026

Aprobase a creación dun Triángulo Masónico no Oriente de Lugo


Na última tenida ordinaria da Respetable Logia Simbólica Curros Enríquez nº 114 aprobouse solicitar a Gran Logia Provincial de Castela a creación do Triángulo Masónico Lucus Augusti. Éste preséntase como un espazo de encontro fraterno paratraballar ao Oriente de Lugo, dependente da Respetable Logia Simbólica Curros Enríquez nº 114, ao Oriente de Ourense e desenvolverá a súa actividade baixo os auspicios da Gran Logia de España, adoptando como marco ritual o Rito Escocés Antigo e Aceptado, unha das tradicións iniciáticas máis estendidas e recoñecidas da masonería regular.

Un triángulo masónico é unha estrutura básica dentro da organización masónica, composta por un mínimo de tres mestres masones. A súa finalidade é permitir o traballo masónico en lugares onde aínda non existe unha logia constituída. Funciona como unha célula inicial, un núcleo de irmáns que, compartindo os principios de liberdade, igualdade e fraternidade, comezan a desenvolver traballos simbólicos, filosóficos e éticos. A través do estudo, a reflexión e o perfeccionamento individual, o triángulo vai consolidando as bases necesarias para, no futuro, constituír unha logia plenamente establecida.

Neste sentido, o Triángulo Masónico Lucus Augusti nace coa vocación de ser semente e impulso. O seu obxectivo principal é favorecer a creación nun futuro no demasiado lonxano dunha Respetable Logia Simbólica na cidade das murallas, contribuíndo así ao fortalecemento da masonería regular nas terras do antigo Reino de Galicia. Co compromiso dos seus membros e a guía das estruturas masónicas das que depende, aspirará a consolidar un espazo estable de traballo iniciático, aberto ao crecemento persoal e ao progreso moral da sociedade.

sábado, 21 de marzo de 2026

Más allá de la cortina

La masonería invita al ser humano a observar la realidad con espíritu crítico, a ir más allá de las apariencias y a analizar los mecanismos que ordenan —o desordenan— la vida social. No se trata solo de adquirir conocimientos, sino de comprender cómo funcionan las instituciones, qué incentivos generan y de qué modo condicionan el comportamiento individual y colectivo.

Desde esta perspectiva, la obra "El maravilloso mago de Oz", escrita a comienzos del siglo XX por L. Frank Baum, puede leerse como una alegoría profundamente actual sobre el poder, la manipulación y el deterioro institucional.

Cuando Dorothy llega a Oz —desarraigada, vulnerable y dependiente de ayuda externa— se encuentra con un sistema político aparentemente sólido, gobernado por un Mago omnipotente cuya autoridad nadie cuestiona. Sin embargo, dicha autoridad no se apoya en la capacidad real de resolver los problemas fundamentales de la comunidad, sino en el control del relato, el miedo y una elaborada escenificación del poder.

Desde una óptica económico-institucional, el Mago de Oz encarna una institución vacía, sostenida por la credulidad colectiva y por la ausencia de mecanismos eficaces de control y rendición de cuentas.

Dorothy, en su deseo de regresar a Kansas —símbolo de estabilidad, hogar y bienestar—, busca soluciones dentro del propio sistema. La Bruja Buena del Norte no ofrece una solución directa, sino que la deriva hacia el centro del poder: la Ciudad Esmeralda. Este detalle es revelador, pues refleja una constante histórica: ante problemas estructurales, las sociedades tienden a acudir a instituciones centrales incluso cuando estas carecen de incentivos para resolverlos.

Aquí surge una cuestión clave:

¿qué ocurre cuando una comunidad deposita sus expectativas en instituciones que no están alineadas con el interés general?

Aristóteles advertía que «la naturaleza de la codicia de los hombres no tiene término». En términos modernos, podríamos decir que, en ausencia de límites institucionales claros, los individuos tienden a maximizar su beneficio privado. Platón, por su parte, afirmaba en La República que «el mayor castigo para el hombre bueno que no quiere gobernar es ser gobernado por alguien peor que él». Ambas ideas convergen en una misma advertencia: la combinación de avaricia de unos pocos y apatía de muchos erosiona las instituciones y degrada la vida pública.

Esta lógica se observa con claridad en cuestiones esenciales como el acceso a la vivienda. Lo que debería ser un bien básico se transforma en un activo especulativo cuando su gestión queda en manos de actores cuyos incentivos están completamente desvinculados del bienestar colectivo. Desde una perspectiva institucional, no se trata de un fallo individual, sino de un diseño defectuoso del sistema, que permite extraer rentas privadas a costa del interés general.

Cuando la ciudadanía se retira de la vigilancia activa de la cosa pública, otros ocupan ese espacio. Y no siempre lo hacen con espíritu de servicio.

En El mago de Oz, el gobernante evita enfrentarse a la Bruja Malvada del Oeste porque carece de poder real. Sin embargo, consigue mantenerse en su posición mediante una compleja arquitectura simbólica: rituales, promesas, imágenes y temor. Se trata de un poder que no produce valor, pero sí consume confianza social y capital institucional.

Este modelo recuerda a los gobernantes descritos por Maquiavelo en El Príncipe: líderes que permiten ser vistos de una manera mientras su verdadera naturaleza permanece oculta. El problema no es únicamente el impostor, sino el sistema que tolera y perpetúa la impostura.

La masonería recuerda que la cosa pública no es un ámbito ajeno ni delegable sin consecuencias. La participación, la reflexión serena y el compromiso con el bien común son condiciones necesarias para que las instituciones funcionen de manera justa y eficaz.

Las guerras modernas —especialmente las culturales— se libran en el terreno de las ideas. Y la experiencia histórica demuestra que ningún poder basado exclusivamente en el engaño es sostenible indefinidamente. No hay tirano que cien años dure, ni institución vacía que resista frente a una ciudadanía ilustrada, crítica y comprometida.

Perogatt, M:.M:.

viernes, 20 de marzo de 2026

Libertad, Igualdad, Fraternidad

Libertad, Igualdad, Fraternidad: Esta frase que fue popularizada en el mundo profano por Robespierre, resumía los valores y objetivos de la revolución contra el antiguo régimen. Actualmente sigue vigente, no solo como eslogan histórico, sino como pilar fundamental de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Pero la Igualdad es una sombra en la pared de nuestra gruta. Un concepto general y vacío: una piedra bruta que muchas veces ha sido destruida en un infructuoso intento por desbastarla y pulirla.

En el mundo vulgar, hubo avances innegables en algunos ámbitos, pero la desigualdad extrema en el plano económico imposibilita que el 40% de la población mundial materialice estas condiciones de igualdad teórica. Entonces, ¿por qué no creo que la igualdad sea una causa perdida?

Aunque hay herramientas más adecuadas, permitid que, en mi grado de aprendiz, la identifique con el mazo que nos impulsa desde nuestra voluntad de alcanzar la Igualdad ideal.

Concedida esta licencia, ¿qué cincel podría usar? Mi limitado conocimiento de los Trazados del G:.A:.D:.U:. me enseña a evitar el Terror del pensamiento único. También la despersonalización que describe Zamiátin en “Nosotros” y que sufrió Camboya en su Año Cero.

Guiado por el V:.H:. Segundo Vigilante, he evaluado la equidad como el cincel que, impulsado por mi ideal de Igualdad, podría guiar mi trabajo hacia otra igualdad más tosca e imperfecta, pero tangible y material. La equidad como método ha de medir y valorar la realidad asimétrica de cada persona para lograr una justicia efectiva.

En este sentido y desde mi punto de vista, la necesidad es el criterio básico por el que debe guiarse la equidad. Para tender a la armonía, ¿qué parte de la piedra requiere aplicar mayor fuerza y en qué dirección? ¿Cuál requiere cierta sutileza y suavidad?

El segundo criterio es la capacidad. ¿Es mi piedra de mármol o es granito? ¿Con cuál levantaría las paredes del templo y cuál usaría como superficie de una mesa?

Asentadas las bases en función de nuestras capacidades y necesidades, entra en juego la responsabilidad personal del obrero, que es el único que puede pulir su propia piedra, transformando su potencia y el respaldo de la logia en trabajo: el conocimiento cada vez más profundo de uno mismo y de los Trazados del G:.A:.D:.U:., retroalimentando el bucle y aumentando la capacidad del obrero y la logia.

La constancia en este trabajo da como resultado el Mérito, que en mi criterio (y al contrario de lo que se suele interpretar en el mundo profano, donde se ve como una causa) es la consecuencia y recompensa de este esfuerzo continuado, la obra viva que construimos, la Felicidad de Spinoza.

Al entrar en la logia despojados de nuestros metales, todos los masones somos iguales y nuestros Venerables Maestros y Vigilantes dividen y asignan el trabajo con equidad. Pero esta equidad sería un cálculo frío sin la Fraternidad como argamasa. Porque si mi hermano no es feliz, yo soy infeliz. Es nuestra responsabilidad ayudar a nuestros hermanos y, dejando a un lado el orgullo, aceptar su ayuda, para levantar juntos el templo más hermoso y feliz A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.

Kropotkin, Apr:.M:.


jueves, 5 de marzo de 2026

24 Pulgadas y la División del Trabajo

La Regla de las 24 pulgadas es una de las enseñanzas simbólicas más profundas y prácticas dentro de la filosofía masónica. Esta regla, que forma parte de los instrumentos de trabajo simbólicos de los masones, representa la división del tiempo en 24 horas, y su uso se asocia con la gestión adecuada del tiempo para lograr un equilibrio entre el trabajo, el descanso y el esparcimiento. En esencia, la regla de las 24 pulgadas es una metáfora que invita a los masones a distribuir su tiempo de manera sabia y equilibrada, asegurando que cada aspecto de la vida reciba la atención necesaria.

En la masonería, esta regla no solo se refiere a la medición física del tiempo, sino también a la importancia de administrar las horas del día de manera que se fomente el crecimiento personal, el bienestar físico y mental, y la contribución a la sociedad. Los masones son enseñados a dividir su día en tres partes iguales: 8 horas para el trabajo, 8 horas para el descanso y 8 horas para el esparcimiento o el desarrollo personal. Esta división no es arbitraria; refleja un profundo entendimiento de la necesidad de equilibrio en la vida humana, un principio que ha influido en movimientos sociales y laborales a lo largo de la historia.

Como sabéis que me gusta, vamos a dar un salto en el tiempo hasta la Primera Revolución Industrial. Esta comenzó a finales del siglo XVIII y se extendió hasta el siglo XIX y transformó radicalmente la sociedad, la economía y las condiciones laborales. Con la mecanización de la producción y el surgimiento de las fábricas, los trabajadores se vieron sometidos a jornadas laborales extenuantes, que a menudo superaban las 12 o 14 horas diarias, en condiciones precarias y con escasos derechos laborales. Este sistema de explotación generó un creciente malestar entre los trabajadores, lo que llevó al surgimiento de movimientos obreros que reclamaban mejores condiciones laborales, incluyendo la reducción de la jornada laboral. Aún hoy en día nos encontramos con que determinados industriales de un conocido sector económico entienden como media jornada 12 horas de trabajo.

Uno de los lemas más emblemáticos de estos movimientos fue la propuesta de dividir el día en 8 horas para trabajar, 8 horas para el esparcimiento y 8 horas para descansar. Esta idea, que se popularizó como una reivindicación clave por parte de las Unión británicas, durante el siglo XIX, no era nueva; de hecho, tenía raíces en principios filosóficos y morales que habían sido promovidos por organizaciones como la masonería. La regla de las 24 pulgadas, con su énfasis en la distribución equilibrada del tiempo, puede verse como un precursor intelectual de esta demanda laboral. La implantación de 40 horas en la semana laboral de 5 días tuvo una evolución accidentada: Comenzó en 1810 con Robert Owen, quien difundió la idea de que la calidad del trabajo de un obrero tiene una relación directamente proporcional con la calidad de vida de este, por lo que, para cualificar la producción de cada obrero, es indispensable brindar mejoras en las áreas de salarios, vivienda, higiene y educación. Este concepto fue retomado por el Cartismo en 1842 y se consolido a través de la declaración de 1866 por parte de la Asociación Internacional de los Trabajadores durante su congreso de Ginebra. La lucha por la jornada laboral de 8 horas se convirtió en un símbolo de la lucha por los derechos de los trabajadores. En 1886, durante la Huelga de Haymarket en Chicago, los trabajadores exigieron la implementación de la jornada de 8 horas, un evento que marcó un hito en la historia del movimiento obrero y que finalmente llevó a la adopción de esta medida en muchos países. A partir de ahí Inglaterra en 1908, Uruguay en 1915, Rusia y Méjico en 1917, España y Francia en 1919… pero sigue siendo una asignatura pendiente, ya que en Chile no se introdujo la jornada de 8 horas hasta el muy reciente 2022. De hecho, la jornada laboral sigue estando en discusión a lo largo del planeta contraponiéndose la tendencia a una reducción de esta en la Unión Europa o la desregulación de la jornada defendida por ultraliberales o anarcocapitalistas, todo ello a pesar de que la idea de que el tiempo debía dividirse de manera equitativa entre el trabajo, el descanso y el esparcimiento se convirtió en un principio fundamental de la legislación laboral moderna.

Aquí quiero permitirme dar una nueva pirueta temporal para reivindicarnos como hispanos, ya que, aunque la lucha por la jornada de 8 horas se asocia comúnmente con la Revolución Industrial, es importante destacar que esta idea tiene un precedente histórico mucho más antiguo. En 1593, Felipe II de España y I de Portugal, cabeza de la Monarquía Hispánica, emitió una disposición que limitaba las horas de trabajo a 8 horas diarias tanto para los trabajadores indígenas como para los colonos en los territorios bajo su dominio. Esta medida, conocida como la Real Cédula de 1593, fue un avance notable si se considera el contexto histórico de la época, en el que las jornadas laborales extensas y la explotación de los trabajadores eran comunes. La Real Cédula de Felipe II no solo establecía un límite a las horas de trabajo, sino que también reconocía la importancia del descanso y el bienestar de los trabajadores. Esta disposición reflejaba una comprensión temprana de la necesidad de equilibrar el trabajo con el descanso y el tiempo libre, un principio que sería retomado siglos después por los movimientos obreros.

En cualquier caso, como masones no podemos olvidar que la influencia de la regla de las 24 pulgadas en la aparición de la jornada laboral de 8 horas es evidente. Por un lado, la idea de dividir el día en tres partes iguales refleja un principio de equilibrio y justicia que ha sido promovido por la masonería desde sus inicios. Los masones, como constructores simbólicos, entienden que el tiempo es un recurso valioso que debe ser administrado con sabiduría para lograr una vida plena y armoniosa. Este principio de equilibrio se trasladó al ámbito laboral, donde la división del tiempo en 8 horas para trabajar, 8 horas para descansar y 8 horas para el esparcimiento se convirtió en una demanda central de los trabajadores.

Por otro lado, la masonería, como organización que promueve los valores de la fraternidad, la igualdad y la justicia, ha tenido una influencia significativa en el desarrollo de los derechos laborales. Muchos de los líderes del movimiento obrero del siglo XIX y principios del XX eran masones o estaban influenciados por las ideas masónicas. La regla de las 24 pulgadas, con su énfasis en la distribución equitativa del tiempo, proporcionó un marco filosófico para la lucha por la jornada de 8 horas, que no solo buscaba mejorar las condiciones laborales, sino también promover un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

Robespierre, M:.M:.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Solón, Licurgo y la Necesidad

Quiero empezar poniendo en contexto histórico a estos legendarios legisladores arcaicos, aunque como compañero más joven de esta sala, imagino que a todos os serán conocidos, por lo que intentaré ser breve y conciso, o al menos lo suficiente para ganarme mi salario. 

Nos situaremos en el valle del Eurotas, en Esparta, entre el siglo IX y VIII a.C., sumidos en las grandes desigualdades económicas internas de posguerra, con sus respectivas tensiones internas, sumada a la continua amenaza de sublevación del recién sometido pueblo mesenio, derivaron en las reformas de Licurgo, materializadas por la Gran Retra.

En medio del caos, e inspirado por Delfos, aparece Licurgo, un legislador arcaico cuyos objetivos dieron la reputación por la que hoy conocemos a los espartiatas v educar en la virtud, despreciar la riqueza material, mantener el yugo a los ilotas, integrar como cuerpo cívico a los invasores dorios y crear un estado comunal y militarista, donde el bien individual estuviera subyugado al colectivo y al amor a la patria.

La Gran Retra consistió en una nueva constitución política donde se instauró una diarquía encabezada por dos dinastías tradicionales, los Agíadas y los Euripóntidas, que compartían poder y actuaban como vigilantes mutuos. 

Se creó la Gerusía, un consejo de ancianos formado por 28 hombres mayores de 60 años, preparaban leyes para la asamblea y actuaban como corte suprema en casos capitales. Representaban los intereses de la aristocracia y el elemento conservador.

Se implementaron cinco éforos que servían como verdadero poder ejecutivo, elegidos anualmente por el pueblo homoioi. Servían como vigilantes de la monarquía, para que esta, no se convirtiese en tiranía, además, presidían la Asamblea y controlaban la Agogé. Representan el elemento democrático del sistema.

Por último, la Apella, o Asamblea homoioi, compuesta por espartiatas, varones mayores de 30 años, que votaban sí o no a las propuestas de la Gerusía, elegían éforos y gerantes.

Al otro lado del Peloponeso, en la tierra de Teseo, entorno al 594 a.C., se hallaba un joven poeta, estatista y futuro legislador, Solón. Sumido en una época de graves conflictos sociales donde los pobres vendían su libertad a los ricos a cambio de cumplir con sus deudas. Solón respondió cancelando las deudas y prohibiendo hipotecar tu autonomía a través de la llamada “Seisachteia”, lo cual estableció el axioma fundamental del individualismo occidental, separar pobreza, de la propiedad de la existencia física.

No buscó la igualdad absoluta, sino la Eunomia como Esparta, pero sabían que no podían replicarlo porque la geografía abierta y comercial del Ática no toleraría la asfixia espartana. Por lo que, como solución priorizó premiar el mérito económico y liberar al individuo, a través de cambiar el sistema de aristocracia ateniense por una timocracia, organizada en cuatro clases censitarias (thetes, zeugitai, hippeís y pentecosiamedinos) organizadas según la producción agrícola generada y con libertad de fluctuación entre clases. Si produces más, asciendes, obteniendo mayores privilegios, responsabilidades y deberes para con el Estado, tanto militar como política y económicamente. Este modelo fue precursor de la República romana.

Estos dos legisladores no fueron coetáneos, sino que la Esparta de Licurgo ya era el poder hegemónico indiscutible del Peloponeso, admirada por todos por su estabilidad (Eunomia). Sus sistemas fueron los que se enfrentaron para establecer el modelo hegemónico de la Hélade.

No fue una transferencia directa, sino un efecto dominó, un ciclo de acción y reacción trágico que podemos dividir en tres fases:

1. El Temor Espartano

Las reformas de Solón crearon una Atenas dinámica, comercial y expansiva. Tras derrotar a los persas, Atenas formó la Liga de Delos (imperio marítimo). Esparta, por otro lado, estaba encerrada en su sistema licurgueano, dependía del trabajo esclavo de los ilotas. La "crisis espartiata" inicial fue la paranoia de que las ideas “democráticas” y liberadoras de Atenas inspiraran una rebelión de sus propios esclavos. El miedo espartano al crecimiento ateniense fue el detonante de la guerra.

2. La Corrupción de la Libertad (La Caída de Atenas)

La guerra forzó a Atenas a abandonar la moderación de Solón. Para financiar la guerra contra el bloque espartiata, Atenas oprimió a sus aliados, cobrando tributos extraordinarios. La Eunomia de Solón fue reemplazada por la demagogia. El pueblo ateniense, embriagado de poder y acorralado por el asedio espartano, cometió atrocidades (como la masacre de Melos). La libertad individual ateniense mutó en un imperialismo tiránico y en la corrupción moral.

3. La Paradoja de Licurgo (La Caída de Esparta)

Para poder vencer a la flota ateniense, Esparta tuvo que corromper su propia esencia. El sistema de Licurgo prohibía el uso de oro, plata y riquezas del exterior para mantener la pureza de sus códigos. Sin embargo, para construir barcos y derrotar a Atenas, Esparta tuvo que aceptar oro del Imperio Persa por medio de su general Lisandro.

Al ganar la guerra y destruir el imperio ateniense, Esparta se hizo con un botín inmenso. El oro extranjero inundó el Valle del Eurotas, abriendo las puertas a la avaricia y la envidia, destruyendo la igualdad de los Homoioi (Los Iguales). Surgieron espartanos ricos y espartanos pobres. La codicia reemplazó a la disciplina.

Conclusiones

La erudición exige una observación intuitiva, neutral y racional que comprenda la situación material y social del momento objeto de estudio, sin caer en juicios anacrónicos o sesgos ideológicos.

Por lo que, si me permitís, tendré la valentía de renombrar el infame término “bien común”, a partir de ahora, como “mal menor común”, a mi parecer, más riguroso.

Y es que, mis QH:., en un mundo con pluralidad de preferencias e intereses individuales, jamás existirá un sistema que satisfaga a todos ellos, y sólo por medio de la comprensión de esta verdad y el sacrificio universal, podremos alcanzar nuestro virtuoso “mal menor común”.

Solo en el mal menor común, en el término medio que somete nuestros egos por medio de la voluntad, puede evitar que se repita el continuo choque de modelos, que como siempre, resulta en el ocaso y del pretendiente en pro de un tercero, no se si os suena? Esparta contra Atenas, La Gran Retra contra la protodemocracia soloniana, convirtiendo a Tebas en hegemón, por poner un ejemplo más actual, en el siglo XX, podemos ver claros paralelismos en el enfrentamiento del modelo capitalista con Estados Unidos al frente contra el modelo comunista de la URSS, convirtiendo a China, potencialmente, en el nuevo hegemón.

Como dicen por ahí: “la topografía del terreno dicta la forma de sus cimientos”. Por lo que, sólo un arquitecto con la virtud necesaria para entender esta máxima, y, con la suficiente fuerza y/o sadiduría para llevar a cabo las reformas necesarias que establezcan el orden dentro del caos.

Recordemos, HH:. míos, que este Arte Real trata de construir nuevos progresos para nuestra augusta orden y, por ende, a la humanidad. Es por ello que quiero hablaros de actualidad.

Si ya en una sociedad donde forjar coronas para la virtud era una máxima necesitaban medidas para asegurar la equidad, a través de imposiciones que nivelaran la balanza, imaginaros en un panorama de pereza intelectual y de tibio letargo revolucionario, "asoballados" por las redes sociales y la propaganda, como ya vaticinaba Huxley en “Un mundo feliz”, ¿cómo vamos a ser tan necios de permitir que nos dividan hasta el individualismo más extremo? divide y vencerás, y es que con ello garantizamos nuestra derrota.

Como dijo un día Hemingway, y como así me lo repite mi maestro: “todo lo realmente malvado comienza como algo inocente”.

Y es esta inocencia del ingenuo, embriagada por sus propias buenas intenciones, la que pone en peligro los valores que a otros sangre y sudor costaron.

Los humanos no somos estáticos, las circunstancias personales, el poder y los vicios corrompen nuestra virtud, por lo que sería utópico pensar en sistemas funcionales totalmente libres, donde se necesita que responsabilidad individual y virtud coexistan indeterminadamente en el tiempo, o que, por el contrario, sistemas totalitarios que sometan a la naturaleza humana a la absoluta falta de libertad en pro del bien común, puedan funcionar.

Por lo que, como afirmaba Aristóteles y como así nos demostró Solón, todo lo bueno reside en el término medio. Y para llegar al término medio, en el que queden armonizadas la pluralidad de planes vitales y preferencias individuales, nos toca domar al ego para que se postre ante el mal menor común.

Licurgo, hijo de lo dórico y Solón, de lo jónico, personificaron, por orden, la fuerza y la sabiduría. Fuerza al tomar las medidas extremas que antepusieron la fraternidad evitando el colapso espartiata, haciendo posible que del inminente colapso pudieran perdurar más de 400 años con esas mismas constituciones. Y, por otro lado, sabiduría, al llegar a un término medio para contentar tanto a la aristocracia como al pueblo y así, mantener la unidad ateniense.

Distintas soluciones que dieron resultados fructíferos (previos al enfrentamiento y a la corrupción de su esencia) para sus pueblos, distintas medidas con un nexo común, la necesidad.

Entender y disponer de la sensibilidad para detectar la necesidad y con virtud y diligencia, llevar a cabo lo que fuera necesario para evitar el colapso en pro del pueblo.

Los humanos somos imperfectos y por ello ningún sistema ganará al tiempo. Los vicios guiados por la ignorancia ciegan a las personas y al estar, los sistemas, formadas por estas, los sistemas están condenados a viciarse tambien.

Es por esto que el debate no debe centrarse en que sistema es mejor, sino como Licurgo y Solón, tomar las medidas adecuadas para un tiempo determinado.

Lathomos, Comp:. M:.

Nota: Podría ser interesante para el lector revisar los trazados de arquitectura del V:.H:. Robespierre titulada "En el Umbral del Interregno: Hegemonía, Caos y el Nacimiento de un Nuevo Orden Mundial" y la del Q:.H:. Marcus Aurelius titulada "Fraternidad frente al Ocaso: Reflexiones sobre Guerra y Poder"

martes, 24 de febrero de 2026

La didáctica del número

Permitidme descorrer el Velo de Isis sobre una de las obras didácticas más sutiles y científicamente rigurosas que el arte de la animación nos ha legado: el cortometraje "Donald en el País de las Matemágicas" (Donald in Mathmagic Land, 1959). En mi vida profana, dedicada a la enseñanza y la investigación en las ciencias exactas, he comprobado que las obras de animación, lejos de ser meros entretenimientos, constituyen poderosos catalizadores para despertar la mente de jóvenes y no tan jóvenes, sirviendo como una propedeútica lúdica para conceptos que de otro modo parecerían áridos o inalcanzables. Esta obra de Disney es, esencialmente, una Iniciación Científica y Geométrica disfrazada de fantasía.


El viaje del Pato Donald es el arquetipo del neófito profano, cuya mente es una Piedra Bruta rebosante de prejuicios y supersticiones. Donald, al rechazar las Matemáticas, rechaza el orden que subyace al Cosmos. Su inmersión en la "Tierra de las Matemágicas", guiado por el Espíritu de la Aventura (nuestro Guía o Conductor), es el comienzo del primer viaje simbólico. La Geometría, como lo establecieron nuestros Antiguos Deberes, es el fundamento de la Masonería; es por ello que el primer encuentro de Donald es con el orden del sonido, la armonía Pitagórica. La música, que parece arte libre, se revela como la más estricta aplicación de la Proporción de Cuerdas (por ejemplo, el intervalo de quinta 3:2), demostrando que el Arte es la manifestación sensible del Número.

El Trazado asciende al grado de Compañero cuando el foco se fija en el Pentagrama, el emblema de la Escuela Pitagórica. Desde una óptica rigurosamente científica, el Pentagrama es la matriz visible de un concepto de inconmensurable importancia: la Sección Áurea (Φ). Este número irracional, que establece que la razón entre la parte más grande y la más pequeña es idéntica a la razón entre la totalidad y la parte más grande, es la Ley Universal de Crecimiento y Equilibrio. El cortometraje, con impecable rigor didáctico, muestra su ubicuidad en la naturaleza (la secuencia de Fibonacci, las espirales de nautilus) y en la arquitectura (el Partenón), probando que Φ es, en efecto, la firma geométrica del Gran Arquitecto del Universo. Este segmento subraya que la búsqueda del Compañero es la de alinear su Obra con las Leyes Físicas y Estéticas que rigen la Creación.

El clímax de esta instrucción ocurre con la purificación de la mente de Donald. El Espíritu le conmina a limpiar su Templo Interior de "ideas anticuadas" y "falsos conceptos". Una vez realizado este desbaste, la mente es capaz de trabajar con las Formas Puras —el Círculo y el Triángulo— para generar la Esfera y el Cono. Al rebanar estos sólidos perfectos se revelan las Secciones Cónicas (parábola, elipse, hipérbola)

Este es un punto de inflexión fundamental en el conocimiento: la forma de la órbita terrestre, la trayectoria de un proyectil o el diseño de un telescopio reflector se basan en estas curvas esenciales. El dominio de las cónicas nos conecta con la inmensidad del Cosmos. Precisamente, es en este punto donde la historia nos exige la mención de Hipatia de Alejandría (c. 370-415 d. C.). Esta Maestra, filósofa y matemática, fue una figura fundamental en la preservación y didáctica de estos conocimientos geométricos, siendo reconocida por sus comentarios y trabajos sobre la Aritmética de Diofanto y las Secciones Cónicas de Apolonio. Su vida y trágico fin simbolizan la lucha eterna entre la Luz del Conocimiento y la Oscuridad de la ignorancia fanática. La presencia de la mujer en la ciencia, y en la búsqueda de la Verdad, ha sido una constante a lo largo de la historia, a pesar de los obstáculos erigidos por las estructuras sociales, y, en cierta medida también constituye una asignatura pendiente en lo que se refiere a nuestra Augusta Orden. Como constructores de un Templo universal basado en la igualdad y la razón, es nuestro deber reivindicar que el genio y la capacidad para descifrar el Alfabeto del G:. A:. D:. U:. no conocen de género, sino solo de Mérito y Talento. El Pensador (Maestro) es aquel cuya mente es el asiento de la geometría pura y el conocimiento infinito, sin importar quién la posea.

El cortometraje se cierra con la famosa máxima de Galileo: "Las Matemáticas son el alfabeto con el que Dios ha escrito el Universo."

En síntesis, Hermanos, Donald en el País de las Matemágicas es un Compendio Didáctico de Geometría Sagrada. Nos recuerda, con la luminosidad de la animación, que el camino de la Masonería es el camino de la Ciencia y la Razón, que el desbastado de la Piedra Bruta nos permite acceder al Alfabeto del G:. A:. D:. U:., y que solo a través del estudio riguroso de la Proporción, la Medida y el Número podremos abrir las puertas del entendimiento y de la construcción de un Templo más Armónico y Justo.

Robespierre, M:.M:.

lunes, 23 de febrero de 2026

Sobre el desplazamiento del centro

Desde los orígenes de la vida en comunidad, el ser humano ha reflexionado sobre el lugar que ocupa la riqueza en la arquitectura moral y social. Los textos veterotestamentarios ofrecen un relato fundacional de especial potencia simbólica: tras liberar Moisés al pueblo de Israel de la esclavitud impuesta por Ramsés II y recibir en el monte Sinaí las Tablas de la Ley, el legislador encuentra a su regreso a un pueblo entregado al culto de un becerro de oro. El episodio, recogido en el Éxodo, no describe únicamente un acto de idolatría, sino una ruptura del orden: la sustitución del principio rector por un objeto material elevado a centro de gravedad de la comunidad.

Leído desde una clave simbólica, el becerro de oro no representa tanto la riqueza en sí misma como la inversión de jerarquías: lo instrumental ocupa el lugar de lo esencial, y lo accesorio se erige en fundamento. Allí donde debía reinar la ley interior, se impone la fascinación por la apariencia y el brillo.

Esta advertencia atraviesa también la tradición filosófica. El pensamiento estoico formuló con notable claridad la necesidad de mantener el dominio de sí frente a los bienes externos. Séneca, en sus Epistulae Morales ad Lucilium (Cartas a Lucilio), afirmaba que “las riquezas están al servicio del sabio; del necio son dueñas”. La sentencia encierra una distinción esencial: la libertad interior frente a la servidumbre voluntaria.

La riqueza, comprendida como medio, puede integrarse en un orden racional; convertida en fin, disuelve ese orden. Cuando el individuo abdica de su gobierno interior, la comunidad comienza a descomponerse por la pérdida de un principio común que armonice voluntades y limite excesos.

En la modernidad, esta tensión adopta formas más sutiles. La acumulación de riqueza no se impone únicamente por la fuerza de los hechos, sino por la construcción de relatos que la legitiman. No deja de resultar significativo que amplios sectores sociales sean inducidos a defender estructuras que consolidan la concentración de poder económico, incluso cuando ello contradice sus propios intereses materiales.

John Kenneth Galbraith analizó este fenómeno en La cultura de la satisfacción, citando una afirmación atribuida a Ronald Reagan durante la campaña presidencial de 1979: “La economía de Estados Unidos no funciona porque los ricos no son suficientemente ricos y los pobres no son suficientemente pobres”. En esta formulación se condensa una lógica que convierte la desigualdad en virtud y presenta el desequilibrio como condición necesaria del progreso.

La evolución reciente de los sistemas económicos ha supuesto un progresivo alejamiento de los principios que inspiraron el liberalismo clásico. Adam Smith, en La riqueza de las naciones, sostenía que “el salario del trabajo es siempre lo que el trabajador necesita para mantener su subsistencia y su capacidad de trabajar; pero si se le paga más de lo que necesita para vivir, esa abundancia se convierte en poder de compra adicional, que estimula la demanda de productos y ayuda a mantener la circulación de la riqueza” (Libro I, Capítulo VIII).

Esta concepción incorporaba implícitamente una idea de equilibrio: la riqueza debía fluir, no acumularse de forma estéril; debía contribuir a la estabilidad del conjunto, no a su fractura. La interpretación contemporánea, sin embargo, ha vaciado este planteamiento de su contenido moral, conservando únicamente su armazón formal.

El protagonismo otorgado a la acumulación alcanza hoy niveles que ponen en cuestión la cohesión misma del edificio social. Según un informe de Oxfam Intermón de 2023, “entre diciembre de 2019 y diciembre de 2021 la nueva riqueza generada ascendió a 42 billones de dólares. El 1 % más rico acaparó 26 billones de dólares (el 63 % de esta nueva riqueza), mientras que solo 16 billones de dólares (el 37 %) fue a parar al 99 % restante de la población mundial”.

Estas cifras no son meros datos económicos: son indicios de un desequilibrio estructural que, de persistir, compromete la estabilidad del conjunto. Allí donde la acumulación se vuelve fin último, el vínculo social se debilita y la fraternidad se convierte en una noción retórica.

Existen, sin embargo, realidades que recuerdan el carácter contingente de toda posición material. La enfermedad y la muerte, como ha señalado el profesor Emilio del Río, actúan como grandes igualadores, devolviendo a todos los seres humanos a una condición común. Esta constatación revela la fragilidad de cualquier jerarquía basada exclusivamente en la posesión.

Desde una perspectiva ética, la acumulación sin límite no fortalece al individuo ni a la comunidad: los empobrece en su dimensión moral. Una sociedad que consagra el éxito material como medida última termina por erosionar los lazos que la sostienen.

Las dinámicas culturales contemporáneas, amplificadas por las redes sociales, tienden a exaltar el lujo y la exhibición como signos de realización personal. Frente a esta tendencia, se hace necesaria una labor constante de formación interior, orientada al discernimiento y al ejercicio de una crítica serena y rigurosa.

Este trabajo no consiste en la negación de lo material, sino en su justa ordenación. Exige disciplina, silencio reflexivo y disposición a cuestionar los discursos que prometen plenitud sin exigir responsabilidad.

En el ámbito iniciático, el gesto de despojar al profano de sus monedas posee un significado que trasciende lo literal. No se trata de una exaltación de la pobreza, sino de una suspensión simbólica de las diferencias externas. Al quedar desprovisto de sus signos de distinción, el iniciado es invitado a reconocerse en lo esencial, allí donde toda jerarquía se disuelve.

Esta igualación inicial establece el punto de partida del trabajo: recordar que la verdadera construcción no se realiza acumulando, sino ordenando; no apropiándose, sino puliendo aquello que cada uno porta en sí.

Desde el relato del becerro de oro hasta las formas actuales de la economía global, se repite una misma advertencia: cuando lo material ocupa el lugar de lo esencial, el orden se resquebraja. La tarea que se impone no es la de destruir la riqueza, sino la de devolverla a su función legítima, subordinada a principios que aseguren la cohesión, la justicia y la fraternidad.

Solo allí donde la riqueza deja de ser ídolo y recupera su condición de instrumento puede la comunidad aspirar a un equilibrio duradero.

Perogatt, M:.M:.



sábado, 21 de febrero de 2026

Golpes de Voluntad, Trazos de Sabiduría

 

El mazo y el cincel son dos de las herramientas simbólicas que recibimos los aprendices de masón para realizar nuestro trabajo.

Como herramienta real, el mazo concentra la fuerza de nuestro brazo y la descarga sobre la cabeza del cincel, generando un impacto mucho mayor del que lograríamos solo con nuestras manos. Simbólicamente, el mazo es nuestra fuerza, constancia y perseverancia. La Voluntad que nos impulsa a actuar.

El cincel, con su cabeza roma y punta afilada, canaliza la energía que generamos a golpe de mazo para romper la estructura de la piedra de forma controlada, modelándola en lugar de destruirla. El cincel es la combinación de la inteligencia y el conocimiento que adquirimos (o nos es revelado) y que nos permite trazar la ruta óptima hacia nuestro objetivo. El cincel es el Discernimiento.

El resultado simbólico del uso de estas dos herramientas es la perfección progresiva, y la base de su correcto uso es el equilibrio: por sí solo el mazo destruye y el cincel tan solo podría arañar la pierda sin el mazo.

Como aprendices, nuestro trabajo consiste en ir desbastando la piedra bruta que somos: eliminando nuestros vicios y potenciando o desarrollando virtudes.

Kropotkin, Apr:.M:.

sábado, 17 de enero de 2026

Breve historia da Masonería galega actual: 25 anos de traballos masónicos (1988-2013)

Como é ben sabido, a cruenta e sistemática represión da masonería levada a cabo polo réxime franquista en toda España  puxo fin á presenza desta nobre institución tamén en Galicia a partires do ano 1936. Ós iniciais xuízos sumarísimos que levaron ó paredón a milleiros de persoas baixo a acusación de pertenza á Orde Francmasónica –non sempre verídica- nos primeiros momentos da contenda bélica, pronto se lle sumaría unha persecución moito máis minuciosa e sistemática coa creación do Tribunal de Responsabilidades Políticas (1937) e coa promulgación da Lei da Represión da Masonería e Comunismo (1940) , cuxa función non era outra ca de investigar, deter e xulgar a todas aquelas persoas sospeitosas de pertencer a tan “perigosas” organizacións,  impoñéndolles importantes penas de prisión, multas astronómicas ou incautacións de bens, ou mesmo a inhabilitación para o exercicio das súas respectivas profesións.

Este clima de visceral animadversión cara a Francmasonería e a persecución dos seus membros, fixo que moitos irmáns espallados por todo o territorio nacional fuxisen cara o exilio en Francia, México e outros países latinoamericanos, onde encontrarían refuxio e poderían seguir coas súas vidas sen sufrir en carne propia a salvaxe represión exercida polo franquismo.

Haberá que esperar á morte do ditador e á chegada da democracia para ver florecer novamente a masonería en España -non sen atrancos ,por suposto- en 1978, cando as actividades masónicas deixan de ser ilegais en España e se establecen de novo no noso país o Supremo Consello do Grao 33 para España (1812) e o Grande Oriente Español. Será a partires de este momento (1978) cando comecen a asentarse en España diferentes Loxas e Obediencias co obxectivo de normalizar a situación da Francmasonería no noso país, sendo a Gran Logia de España consagrada regularmente e recoñecida pola Grande Loxa Unida de Inglaterra en 1982. 

Nembargante, a presenza da Masonería en Galicia farase esperar un pouco máis de tempo.

A restitución da masonería en Galicia: O nacemento do Triángulo, e posteriormente Respectable Loxa Simbólica “Renacimiento nº 15” na cidade de A Coruña.

O regreso da Francmasonería a Galicia farase efectiva a partir do día 27 de abril de 1987 cando un grupo de catro irmáns francmasóns coruñeses, os irmáns Morales (M.M.), Salomón (Antonio Salorio Fernández), Galileo (M.G.C.) e Aarón (G.P.M.), constitúen na cidade herculina o Triángulo Masónico Renacimiento nº 15 auspiciado pola Gran Logia Simbólica Española. Meses despois, o 27 de xaneiro de 1988, o triángulo coruñés completará o seu cadro lóxico e erixirase como a Respectable Loxa Simbólica Renacimiento nº 15, a primeira loxa masónica establecida en chan galego tras o golpe militar de 1936.

O nome de Renacimiento foi coidadosamente escollido por estes irmáns en recordo dunha das últimas loxa masónicas activa na Coruña antes do alzamento, a R:.L:.S:. Renacimiento Masónico nº 18. Asemade, esta loxa será consagrada honorificamente a Manuel Curros Enríquez, heterodoxo escritor da etapa do Rexurdimento das Letras Galegas,  ourensán de Celanova e francmasón membro da R:.L:.S:. Auria da cidade das Burgas.

A loxa empregará nos seus traballos o Rito Escocés Antigo e Aceite e terá por primeiro V:.M:. ó V:.Ir:. Antonio Salorio Fernández, quen fora iniciado na R:.L:.S:. Universal nº 751 de New York anos atrás. Hai que sinalar que nos primeiros momentos da nova andaina desta loxa, a ausencia dun templo propio obrigábaos a desprazarse ata Madrid para efectuar a iniciación de novos profanos, onde a R:.L:.S:. Hermes – Amistad lles facilitaba unhas instalacións adecuadas para desenvolver con toda a súa beleza tan importante cerimonia.

Os seguintes Venerables Mestres serán os VV:.IIr:. M.M. Morales e o actualmente falecido Gerardo Villares (Moisés), quen posteriormente introduciría na loxa o emprego do Rito de Emulación. A loxa inicialmente constará aproximadamente duns 30 membros, o que lles posibilitará habilitar no emblemático barrio de Monte Alto da cidade de Coruña o primeiro templo masónico de Galicia desde 1936.

O 09 de xuño de 1990 a R:.L:.S:. Renacimiento nº 15 Abate Columnas por mor da que será a primeira escisión producida no seo da masonería galega, cando sendo V:.M:. o V:.Ir:. Miguel Lloréns Izquierdo (Mada) un grupo de irmáns seguidores de Lloréns deciden ingresar na Gran Logia de España. Deste modo, o 23 de febreiro de 1991 conságrase na cidade de A Coruña a R:.L:.S:. Renacimiento, mais agora co nº 54 no libro de rexistro da regular Gran Logia de España. 

Á cerimonia de consagración da nova loxa acudirán o Moi Respectable Mestre da Gran Logia de España Luís Salat Gusils, o seu Grande Secretario Josep Munte Rordríguez e outros Grandes Oficiais da Obediencia, que nunha cerimonia chea de solemnidade fan entrega ó V:.Ir:. Miguel Lloréns dunha nova Carta Patente que habilita á loxa para traballar no Rito Escocés Antigo e Aceite (R:.E:.A:. e A:.) e constitúe á R:.L:.S:. Renacimiento nº 54 (ó Or:. de A Coruña) como a primeira loxa regular establecida en Galicia. Entre os asistentes estarán irmáns tan coñecidos como o V:.Ir:. Antonio Carro Fernández-Valmayor, quen continúa actualmente desenvolvendo os seus traballos masónicos nesta Respectable Loxa de Francmasóns.

A implantación da Francmasonería Regular en Galicia e a irrupción da Masonería Liberal.

Moi pronto a Masonería Regular de Galicia sentiu a necesidade de facerse tanxible noutras localidades de Galicia, constituíndose en xuño de 1991 a segunda loxa en Galicia, a R:.L:.S:. Renacimiento Olívico nº 57 na cidade de Vigo. Auspiciada tamén pola Gran Logia de España, a loxa viguesa traballará en Rito de Emulación  e terá por primeiro Venerable Mestre ó V:.Ir:. Julio Resino Sabater, actualmente membro da R:.L:.S:. Curros Enríquez.

En 1993 algúns dos irmáns anteriormente escindidos da R:.L:. Renacimiento nº 15 (Or:. de a Coruña), os Mestres Masóns Dantón, Cid, Fidias, Diamo, Visgo, San Martín, Miguel e Segade, reúnense nun local ubicado na coruñesa rúa do Torreiro e deciden constituírse en loxa baixo o nome distintivo de Ara Solis, alumbrando así á primeira loxa irregular ou liberal da masonería galega en democracia. 

Aínda que inicialmente mantívose sen o auspiciamento de ningunha Obediencia masónica, o 06 de novembro de 1993 afiliouse ó Grande Oriente Español. Á cerimonia de Levantamento de Columnas asistiron, entre outros, os irmáns Hurtado (delegado do Grande Mestre), o masón libanés Farhad Argamir, a masona Thérèse S. (Grande Mestra da Gran Logia Femenina de España) e a Venerable Mestra da loxa coruñesa Finisterre, da que descoñecemos exactamente a data de creación.

A R:.L:.S:. Ara Solis pronto abandonará o paraugas do Grande Oriente de España, pasando a afiliarse o 14 de outubro de 1994 á Gran Logia Simbólica Española. Nembargante, Ara Solis protagonizará no ano 2000 unha nova escisión desta obediencia cando o seu Venerable Mestre, o V:.Ir:. Álvaro Marcos Garzón, disputa á Grande Mestría da Gran Logia Simbólica Española a Ascensión Tejerina. Segundo o irmán Álvaro Marcos, algúns feitos e condutas tramposas deron a vitoria a Ascensión Tejerina, o que creou un fondo malestar entre os irmáns da loxa coruñesa e o abandono desta Obediencia masónica. Tras infrutuosos contactos co Grande Oriente de Francia (GOdF), os irmáns da RLS:. Ara Solis deciden constituír unha Obediencia masónica propia, quen en 2001 a inscribirán no Rexistro de Asociacións do Ministerio do Interior co nome de Gran Oriente Ibérico e da que a R:.L:.S:. Ara Solis sería a súa primeira loxa. Na actualidade esta obediencia segue a traballar con normalidade, posuíndo loxas en distintas cidades de España, Portugal ou mesmo México.

Seguindo co fío da evolución das loxas regulares galegas, en decembro de 1994 un grupo de irmáns da R:.L:.S:. Renacimiento Olívico nº 57 da cidade de Vigo decide fundar coa axuda de irmáns pertencentes á Grande Loja Legal de Portugal- Grande Loja Regular de Portugal a R:.L:.S:. Atlántica nº84, que traballará inicialmente no Oriente de Pontevedra e baixo os auspicios da Gran Logia de España.

No ánimo dos fundadores da R:.L:.S:. Atlántica º 84 estaba a intención de crear a primeira loxa de encontro da masonería regular hispano-lusa. Cunha clara vocación internacionalista, pretende ser un espazo fraternal de encontro entre os irmáns galegos, portugueses e do resto do estado español, faro irradiador do ideario e a obra masónica no sur de Galicia tras a desfeita que supuxeron para a nosa Orde os asasinatos e persecucións sufridas durante os anos da ditadura fascista en España.

A loxa foi regularmente consagrada o 04 de febreiro de 1995 polo M:.R:.G:.M:. da Gran Logia de España, Luís Salat Gusils e outras importantes personalidades da masonería regular española e portuguesa como Jean Crozet (Gran Secretario da G:.L:.E:.), Tomás Sarobe Piñeiro (futuro M:.R:.G:.M:. da G:.L:.E:. entre os anos 1996-2002), Josep Munté i Rodríguez (Gran Oficial da G:.L:.E:.), Fernando Teijeira (M:.R:.G:.M:. da Grande Loja Legal de Portugal-Grande Loja Regular de Portugal nese momento, no Or:. Eterno) ou Mario Martín Guía (futuro M:.R:.G:.M:. da G:.L:.L:.P:.-G:.L:.R:.P:. entre os anos 2007-2010). A R:.L:.S:. Atlántica nº 84 (no Or:. de Pontevedra) quedará autorizada segundo a súa Carta Patente para traballar, como a súa loxa irmá a R:.L:.S:. Renacimiento Olívico nº 57 de Vigo, en Rito de Emulación.

O seu primeiro Venerable Mestre foi o V:.Ir:. Eduardo Núñez Pueyo quen, debido ó forte crecemento experimentado pola loxa no entorno de Vigo e a que boa parte da súa afiliación residía na veciña Portugal, solicita unha dispensa á G:.L:.E.. para poder desempeñar traballos masónicos na cidade de Vigo, así como para adoptar o R:.E:.A:. e A:. como rito de traballo. 

Baixo a veneratura do V:.Ir:. Pedro Cabo no curso masónico 1995-1996, a R:.L:.S:. Atlántica nº 84 (Or:. de Vigo) abaterá Columnas tal e como farán o resto de loxas dependentes da Gran Logia de España deste momento, isto é, as loxas Renacimiento nº 54 (Coruña), Renacimiento Olívico nº 57 (Vigo) e a recén creada Luz de Compostela (na cidade do Apóstolo).

O motivo do abatemento de Columnas das loxas regulares Galegas, ademais da súa excesiva fragmentación, hai que buscalo no profundo malestar que xerou entre unha boa parte dos irmáns galegos a polémica elección como M:.R:.G:.M:. da G:.L..E:. de Tomás Sarobe Piñeiro, así como algunhas non menos polémicas decisións na organización da nosa Orde, tais como pasar a depender da Gran Logia Provincial de Castilla (antes as loxas galegas eran de dependencia directa do M:.R:.G:.M:. Luís Salat) ou a irradiación –para algúns inxustificadas- de coñecidos irmáns. Todo isto trouxo consigo o Paso a Soños de un bo número de masóns galegos, forzando ás loxas regulares galegas a reorganizárense en torno a unha única loxa, a R:.L:.S.. Curros Enríquez nº 114.

A reorganización das loxas regulares galegas e o nacemento da R:.L:.S:. Obradoiro do Dereito Humano.

A R:.L:.S:. Curros Enríquez nº 114 será a resposta temporal á difícil situación que están vivindo as loxas regulares galegas. Consagrada no Oriente de Santiago de Compostela baixo a Obediencia da Gran Logia de España e con Patente para traballar no R:.E:.A:. e A:., a loxa Curros Enríquez foi a solución de urxencia buscada polos irmáns para non ver perecer á Masonería en Galicia.

Situada na capital de Galicia e punto case equidistante entre a cidade de Vigo e a Coruña, esta loxa permitiu que moitos irmáns puidesen seguir traballando masonicamente na nosa Comunidade, se ben é certo, non sen poucas dificultades. Malia todo, a Masonería Regular de Galicia contará con dous coñecidos irmáns no Cadro Lóxico da Gran Logia de España, o R:.Ir.. Julio Resino (Grande Primeiro Vixiante da G:.L..E:.) e o V:.Ir:. Amando Prada Castrillo (Grande Experto da G:.L:.E..), Víctor Blanco López, entre outros.

Con todo, o 6 de xuño de 1997 os irmáns coruñeses da  R:.L:.S:. Curros Enríquez nº 114 deciden abandonar definitivamente os traballos no seo deste Taller coa fin de levantar novamente as Columnas da R:.L:.S:. Renacimiento nº 54 na cidade de A Coruña a partir do ano 2000, como así farán no mes de setembro dese mesmo ano da man do V:.Ir:. José Enrique Menéndez Taboada -masón iniciado na R:.L:. irmá, Renacimiento nº 122 de Montevideo, Uruguay- e ó impulso de VV:.Iir:. como Gerardo Villares Bañobre, Gregorio Agra Martínez, Gonzalo Rosendo Peña Novás ou Antonio Carro Fernández-Valmayor.

Tamén en 1997, pero neste caso na cidade de Vigo, nace o 01 de novembro a R:.L:.S:. Obradoiro froito das inquedanzas de varios irmáns procedentes de diferentes loxas e obediencias. Aínda que inicialmente abrazaban os principios da regularidade masónica e estaba integrada unicamente por varóns, pronto foi madurando no seu seo a idea de poder dar cabida na súa loxa a aquelas mulleres interesadas en coñecer a Francmasonería, iniciando deste modo contactos coa Obediencia Masónica Mixta Internacional Dereito Humano, na que se integrarían o 03 de marzo do ano 2000 con Carta Patente nº 1732.

Esta loxa, de sólida implantación na cidade olívica, traballará ininterrompidamente ata o día de hoxe, mesmo establecendo un triángulo masónico na cidade de Santiago de Compostela entre os anos 2001 e 2005 e, constituíndo así, a segunda obediencia masónica liberal da nosa comunidade. 

O segundo espertar da Masonería Regular de Galicia.

Establecidas en Galicia as RR:.LL:.SS:. Renacimiento nº 54 en Coruña e Curros Enríquez nº 114 en Santiago de Compostela, a Masonería Regular de Galicia experimentará un importante impulso da man da loxa coruñesa, comprometidos como estaban os seus integrantes co afianzamento ou posicionamento da Masonería Regular nas terras de Breogán.

Entre os anos 2000 e xuño de 2002 a R:.L:. Renacimiento nº 54 desenvolverá con normalidade os seus traballos, véndose na obriga de suspender temporalmente a súa actividade por mor da delicada situación que se estaba a vivir na Gran Logia de España, onde o seu M:.R:.G:.M:. Tomás Sarobe é acusado de malversar os fondos da institución.

Tras a celebración de novas eleccións no seo da G:.L:.E:. é elixido novo M:.R:.G:.M:. Josep Corominas i Busqueta, quen encontrara nos irmáns de Renacimiento nº 54 un importante aliado para a súa candidatura.

O froito desa boa sintonía existente entre os integrantes de Renacimiento nº 54 e a nova Gran Mestría da Gran Logia de España verase reflectido na normalización dos traballos na loxa coruñesa e no restablecemento da súa Carta Patente, coa designación das loxas galegas como de Dependencia Directa do M:.R:.G:.M:. Josep Corominas e o nomeamento do V:.Ir:. Antonio Campos Romay como Grande Inspector de Relacións Institucionais da Gran Logia de España, así como de outros Grandes Oficiais e representantes ó Gran Cónclave.

Iníciase así un espectacular despegue da Masonería Regular Galega froito do frenético traballo de irmáns como Antonio Campos, Antonio Carro, Jorge Nogueira, José Vázquez Fouz, Carlos Pereira, Félix Bañobre, José Barón, Xusto Blanco e outros por restablecer o mapa das loxas galegas.

En 2004 créase por iniciativa da R:.L:.S:. Renacimiento nº 54 o I Premio de Investigación Histórica da Gran Logia de España –cunha segunda edición en 2006 -, con ampla presenza nos medios de comunicación escrita e internet, e que dalgún modo marca o pistoletazo de saída da recuperación da Masonería Regular Galega.

En xaneiro de 2005, reunido o Gran Cónclave da Gran Logia de España no “Hotel Peregrino” da Cidade de Santiago de Compostela e convocadas as loxas Renacimiento nº 54 e Curros Enríquez nº 114 en Asemblea Magna de Instalación, o M:.R:.G:.M:. Josep Corominas i Busqueta fai entrega da Carta Patente  da R:.L:.S:. Atlántica nº 84 a Félix Díaz, Mauro Rodríguez Mourelo e Eliseo Tormo Sanchís, quen quedan autorizados para traballar no Oriente de Vigo e en R:.E:.A:. e A:.  A estes tres irmáns, procedentes das loxas Renacimiento nº 54 e Curros Enríquez nº 114, pronto se lle sumarán irmáns residentes no entorno de Vigo, Pontevedra e Ourense afiliados a Renacimiento nº 54, entre os que encontramos ós VV:.IIr:. Xusto Blanco, José Vázquez Fouz ou Javier Quintas.

Malia todo, foi imprescindible nos primeiros anos a participación de irmáns da R:.L:. Renacimiento nº 54 nos traballos da R:.L:.Atlántica nº 84, quen cun número moi escaso de membros en non poucas ocasións estaban sen número suficientes de irmáns para abrir traballos masonicamente.

Nesa mesma cerimonia en Santiago, o M:.R:.G:.M:. da G:.L:.E:. consagra á R:.L:.S:. Saint Jacques nº 140, que coa súa nova Carta Patente queda autorizada para traballar no Or:. de Santiago de Compostela e en R:.E:.A:. e A:. como o resto de loxas de Galicia.

Esta loxa, inicialmente de carácter especial, tiña a misión de reunirse tres veces ó ano na cidade compostelá para compartir traballos con irmáns de toda a xeografía galega e española, pero especialmente con irmáns doutras obediencia estranxeiras que chegaban como peregrinos a Santiago de Compostela. Cunha clara vocación internacionalista e o poder evocador do gran simbolismo iniciático do Camiño de Santiago, moi pronto formarán parte dela irmáns de Reino Unido, Francia, Portugal ou Bélxica.

A incansable labor dos irmáns da R:.L:.S:. Renacimiento nº 54 trouxo consigo tamén a instauración da primeira Loxa Capitular de Perfección dependente do Supremo Consejo del Grado 33 para España, a loxa Caballeros de la Fraternidad Galaica nº 414, consagrada na cidade de A Coruña, segundo a súa Carta patente, o 15 de febreiro de 2005. Completábase así o mapa das loxas galegas, cuxos irmáns poderían acceder a partires de agora ós grados 4º a 14º do R:.E:.A:.e A:.

Nembargante, non pasará moito tempo ata que un novo tremor sacuda as columnas das loxas galegas facendo perigar a súa integridade.

A celebración de eleccións a M:.R:.G:.M.. da G:.L:.E:. en marzo de 2006 trouxo consigo importantes cambios no seo da Masonería Regular de Galicia e o nacemento dunha nova escisión no seu seo –a terceira - , cando a controvertida elección como M:.R:.G:.M:. de José Carretero i Domenech – mesmo con demandas xudiciais no mundo profano  -e as reformas por el impulsadas (como o paso novamente á dependencia da Gran Logia Provincial de Castilla das loxas galegas) fixo que un importante número de membros das loxas Renacimiento nº 54 e Saint Jacques nº 140 abandonasen estas formacións ,deixando ó borde do abatemento de columnas estes dous obradoiros.

Desprovistos do seu templo en Cambre, os irmáns da R:.L:.S:. Renacimiento nº 54, facendo bo uso do seu nome, renacen das súas propias cinsas como a Ave Fénix e logran, xa non só sobrevivir ó tsunami, se non erixir un novo templo na cidade de A Coruña en 2007 – o que actualmente ocupan – e apuntalar a estrutura da R:.L:.S:. Saint Jacques nº 140 grazas ás segundas afiliación de irmáns da loxa coruñesa e da Atlántica nº 84 de Vigo.

Os irmás escindidos destas dúas loxas –liderados por Antonio Campos Romay -  deciden erixir na cidade de Coruña unha nova loxa “salvaxe”, que levará por nome R:.L:.S:. Galicia nº 1, pretendida loxa fundadora da futura Gran Loxa de Galicia. Finalmente estes irmáns ingresarán no Gran Oriente Ibérico Unido, a Obediencia Masónica creada polo pasado M:.R:.G:.M:. da G:.L:.E:. Josep Corominas e os seus partidarios tras a súa derrota electoral en 2006. Segundo as nosas últimas noticias, a R:.L:.S:. Galicia nº 1 parece ter abatido Columnas no ano 2009, pasando a denominarse  R:.L:.S:. Santiago nº 13 e traballando baixo a obediencia da Gran Loja Nacional de Portugal, Obediencia liberal do país veciño. Constitúe a terceira loxa liberal en terras galegas, nacida tamén dunha escisión das loxas regulares de Galicia.

Por outra banda, entre os anos 2008 e 2012, as loxas Atlántica nº 84 e Curros Enríquez nº 114 fortalecen as súas columnas coa incorporación de novos irmáns e establecen estreitos lazos de fraternidade e colaboración, que culminarán coa apertura do segundo templo masónico das Loxas Regulares de Galicia na cidade de Santiago de Compostela en setembro de 2010, compartido por estes dous obradoiros.

Agora, iniciando o ano 2013, a R:.L:.S:. Atlántica nº 84 inaugura un novo Templo Masónico na cidade de Vigo grazas á inestimable cortesía dos irmáns da R:.L:.S:. Obradoiro nº 1732, quen desgraciadamente vense na obriga de abater as súas Columnas, aínda que esperamos o fagan de forma temporal.

Vinte e cinco anos despois da fundación da primeira loxa en Galicia, o mapa da masonería Galega constitúeno un total de 4 loxas simbólicas regulares con tres templos masónicos (Renacimiento nº 54, Atlántica nº 84, Curros Enríquez nº 114 e Saint Jacques nº 140), unha Loxa Capitular de Perfección pertencente ó regular SCG:.33 (en Coruña), e dúas loxas liberais na cidade de A Coruña (Ara Solis nº 1, do G:.O..I:.; e Santiago nº 13, da G:.L:.N:.P:. ).

Zamenhof, M:.M:.

Nota: 

A RLS:. Santiago nº 13 (GLNP:.) parece ter abandonado a súa obediencia e ingresado na Gran Logia Simbólica de España co nome de “Galicia nº 77”

 

Bibliografía:

Alberto Valín (coord.) : Masonería universa:.Una forma de sociabilidad:”Familia galega” (1814-1996), Ed. Fundación Ara Solis, A Coruña, 1996.

QH:. Jorge Nogueira, Breve historia de la Logia Renacimiento nº 54, 2012. www.logiarenacimiento.org Prancha presentada no XXV aniversario da RLS:.renacimiento nº 54 en presenza do Illsmo.Sr. Presidente do Consello da Cultura de Galicia, D. Xosé Luís Méndez Ferrín.

Arquivo da RLS:. Atlántica nº 84, Or:. De Vigo.