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lunes, 29 de junio de 2026

Las Artes Liberales y la Escolastica como matrices de la pedagogía masónica

 

"La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas" Proverbios 9:1 Alberto Magno (santificado), maestro de Tomás de Aquino (también santificado), identificó estas columnas bíblicas con las Siete Artes Liberales.

Las Artes Liberales no eran un simple plan de estudios sino todo un proceso de auto-perfeccionamiento del ser humano.

Se dividía en dos etapas, el Trivium y el Quadrivium.

La primera etapa, el Trivium constituía el arte del lenguaje y del pensamiento organizado puesto que como todos somos conocedores: "En arché en ho logos..." transliterado directamente del koiné del Evangelio de Juan 1:1, es decir, "En el principio era el Verbo..." 

Esta etapa está compuesta por la gramática, que representa el acopio de los materiales necesarios para construir nuestro templo interior, es decir, las reglas y estructura de la lengua, disciplina sobre la cual el intelecto puede empezar a operar.

La lógica, que asi como la escuadra, comprueba la rectitud y el rigor de nuestras ideas a través del examen de la validez argumental y el discernimiento de lo falaz y lo verdadero. Por último, la retórica, el instrumento por el cual podemos transmitir las verdades con claridad, elocuencia y fuerza persuasiva.

Una vez pulidas las herramientas por las cuales manifestamos nuestra verdad, el estudiante ascendía al Quadrivium, que le permitía acceder, entender y contemplar la metafísica de la armonía universal.

Se compone, como su nombre sugiere, de cuatro disciplinas que estudian las leyes que rigen nuestro Universo, la Aritmética que aborda el número en su estado más puro y estático (así como abstracto), la Geometría, que no es otra cosa que el número en el espacio. La Música, que corresponde al número en relación o proporción, revelando la armonía del cosmos como guío Pitágoras. Y por último, la Astronomía, que es el número en el espacio-tiempo, observando las magnitudes y movimientos de los cuerpos celestes.

En este campo es donde en 1551 (100 años antes que Newton), un teólogo y "físico" salmantino, Domingo de Soto, fue el primero es postular la aceleración uniforme de un cuerpo en caída libre debida a la atracción de la masa terrestre, influyendo en el trabajo de grandes mentes de nuestra historia como Galileo y Jehovah Sanctus Unus.

La escolástica aprovechó los cimientos de las Artes Liberales y lo elevo a un proto método científico de investigación universal, donde, por convicción de que la Verdad es objetiva, intelegible y armónica, a partir de la filosofía aristotélica intentaron construir puentes que reconciliasen las verdades de la fe y las verdades de la razón, sin contradicciones.

El método didáctico escolástico se estructura en tres fases fundamentales que emulan el proceso de cognición humana. 

El Lectio, la primera fase, la base de la enseñanza escolástica. Una lectura comentada a cargo del maestro (o el Vigilante como en nuestra Orden) sobre auctoritas como la Biblia, Sentencias de Pedro Lombardo o las obras de Aristóteles. El objetivo? Precisión en las palabras para desvelar verdades ontológicas en ellas contenidas. Questio, la cuestión, del análisis de los auctoritas surgían ciertas contradicciones aparentes. Esta fase, trata de aislar estos problemas lógicos para analizarlos de manera individual en un vehículo de búsqueda racional y por último el Disputatio, es el ejercicio por antonomasia de la escolástica. Esta fase de trataba de un seminario de debate público protocolarizado donde el maestro finalmente realizaba la determinatio.

En España tenemos el caso de la Escuela de Salamanca como ejemplo de tradición escolástica, algo tardía, para variar, datada en el siglo XVI y XVII. Este renacer intelectual fue iniciado por el dominico Francisco de Vitoria y formularon la Teoría Subjetiva del Valor, explicando que el valor de un bien depende exclusivamente de la estimación humana, de la utilidad percibida y de la escasez relativa en el mercado. De este modo, el "justo precio" dejó de ser un valor metafísico determinado por regulaciones estatales para definirse como el precio establecido de forma natural por la libre concurrencia de compradores y vendedores en el mercado abierto.

También desarrollaron la teoría de la Preferencia Temporal y la Usura, sentando, junto con la Teoría Subjetiva del Valor, las bases del capitalismo moderno y de las teorías austríacas.

En cuestiones éticas, el gran aporte de Francisco de Vitoria, fundador de la escuela, consistió en aplicar la doctrina de la ley natural (lex naturalis) para defender la dignidad de las poblaciones indígenas americanas frente a los abusos coloniales. En su célebre obra “De Indis”, Vitoria defendió que: Los indígenas poseían pleno dominio público y privado sobre sus tierras y bienes antes de la llegada de los españoles, al ser criaturas racionales poseedoras de intelecto. La soberanía y la propiedad de los bienes raíces no dependen de la fe ni de la gracia divina, sino del derecho natural; por tanto, el hecho de que fuesen infieles o pecadores no justificaba su despojo ni su sumisión forzosa. Vitoria rechazó categóricamente la potestad temporal del Papa sobre la tierra entera, los títulos imperiales de Carlos V para ocupar esos territorios sin consentimiento, y las guerras justificadas bajo el pretexto de la conversión religiosa. Este análisis universalizó el concepto de los derechos humanos intrínsecos de todos los pueblos del mundo, independientemente de su fuerza, religión o nivel de desarrollo, asentando los principios de la igualdad soberana y la libre determinación. A partir de esta fundamentación, Francisco Suárez dividió el concepto del derecho de gentes, distinguiendo con precisión el ius inter gentes (el derecho internacional positivo que regula de manera consensuada las relaciones comerciales y diplomáticas entre repúblicas soberanas) del ius intra gentes (el derecho civil particular de cada comunidad). Suárez definió formalmente la ley como un precepto común, justo, estable y suficientemente promulgado.

Además, Suárez sostuvo una posición integradora al afirmar que la ley civil no depende del derecho divino directo, sino del consentimiento del pueblo, sentando las bases contractuales de la soberanía popular y oponiéndose a la teoría del derecho divino de los reyes.

Estas pedagogías tienen un reflejo directo en la dinámica interna de esta nuestra Orden. Como las Artes Liberales, el proceso pedagógico es gradual, donde el acceso a un nuevo grado simboliza la adquisición de nuevas facultades intelectuales y compromisos sociales. Como la escolástica, las logias funcionan como espacios de instrucción ritualizados donde se presentan planchas y trazados y al igual que en la _disputatio_, en la logia el debate está regulado para que la razón prevalezca sobre la pasión, buscando una síntesis armoniosa de la verdad.

Y como la Escuela de Salamanca, el concepto de Ley Natural universal (ius gentium), que postula que todos los seres humanos comparten una misma dignidad por el simple hecho de estar dotados de razón.

Lahomus, C:.M:.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Solón, Licurgo y la Necesidad

Quiero empezar poniendo en contexto histórico a estos legendarios legisladores arcaicos, aunque como compañero más joven de esta sala, imagino que a todos os serán conocidos, por lo que intentaré ser breve y conciso, o al menos lo suficiente para ganarme mi salario. 

Nos situaremos en el valle del Eurotas, en Esparta, entre el siglo IX y VIII a.C., sumidos en las grandes desigualdades económicas internas de posguerra, con sus respectivas tensiones internas, sumada a la continua amenaza de sublevación del recién sometido pueblo mesenio, derivaron en las reformas de Licurgo, materializadas por la Gran Retra.

En medio del caos, e inspirado por Delfos, aparece Licurgo, un legislador arcaico cuyos objetivos dieron la reputación por la que hoy conocemos a los espartiatas v educar en la virtud, despreciar la riqueza material, mantener el yugo a los ilotas, integrar como cuerpo cívico a los invasores dorios y crear un estado comunal y militarista, donde el bien individual estuviera subyugado al colectivo y al amor a la patria.

La Gran Retra consistió en una nueva constitución política donde se instauró una diarquía encabezada por dos dinastías tradicionales, los Agíadas y los Euripóntidas, que compartían poder y actuaban como vigilantes mutuos. 

Se creó la Gerusía, un consejo de ancianos formado por 28 hombres mayores de 60 años, preparaban leyes para la asamblea y actuaban como corte suprema en casos capitales. Representaban los intereses de la aristocracia y el elemento conservador.

Se implementaron cinco éforos que servían como verdadero poder ejecutivo, elegidos anualmente por el pueblo homoioi. Servían como vigilantes de la monarquía, para que esta, no se convirtiese en tiranía, además, presidían la Asamblea y controlaban la Agogé. Representan el elemento democrático del sistema.

Por último, la Apella, o Asamblea homoioi, compuesta por espartiatas, varones mayores de 30 años, que votaban sí o no a las propuestas de la Gerusía, elegían éforos y gerantes.

Al otro lado del Peloponeso, en la tierra de Teseo, entorno al 594 a.C., se hallaba un joven poeta, estatista y futuro legislador, Solón. Sumido en una época de graves conflictos sociales donde los pobres vendían su libertad a los ricos a cambio de cumplir con sus deudas. Solón respondió cancelando las deudas y prohibiendo hipotecar tu autonomía a través de la llamada “Seisachteia”, lo cual estableció el axioma fundamental del individualismo occidental, separar pobreza, de la propiedad de la existencia física.

No buscó la igualdad absoluta, sino la Eunomia como Esparta, pero sabían que no podían replicarlo porque la geografía abierta y comercial del Ática no toleraría la asfixia espartana. Por lo que, como solución priorizó premiar el mérito económico y liberar al individuo, a través de cambiar el sistema de aristocracia ateniense por una timocracia, organizada en cuatro clases censitarias (thetes, zeugitai, hippeís y pentecosiamedinos) organizadas según la producción agrícola generada y con libertad de fluctuación entre clases. Si produces más, asciendes, obteniendo mayores privilegios, responsabilidades y deberes para con el Estado, tanto militar como política y económicamente. Este modelo fue precursor de la República romana.

Estos dos legisladores no fueron coetáneos, sino que la Esparta de Licurgo ya era el poder hegemónico indiscutible del Peloponeso, admirada por todos por su estabilidad (Eunomia). Sus sistemas fueron los que se enfrentaron para establecer el modelo hegemónico de la Hélade.

No fue una transferencia directa, sino un efecto dominó, un ciclo de acción y reacción trágico que podemos dividir en tres fases:

1. El Temor Espartano

Las reformas de Solón crearon una Atenas dinámica, comercial y expansiva. Tras derrotar a los persas, Atenas formó la Liga de Delos (imperio marítimo). Esparta, por otro lado, estaba encerrada en su sistema licurgueano, dependía del trabajo esclavo de los ilotas. La "crisis espartiata" inicial fue la paranoia de que las ideas “democráticas” y liberadoras de Atenas inspiraran una rebelión de sus propios esclavos. El miedo espartano al crecimiento ateniense fue el detonante de la guerra.

2. La Corrupción de la Libertad (La Caída de Atenas)

La guerra forzó a Atenas a abandonar la moderación de Solón. Para financiar la guerra contra el bloque espartiata, Atenas oprimió a sus aliados, cobrando tributos extraordinarios. La Eunomia de Solón fue reemplazada por la demagogia. El pueblo ateniense, embriagado de poder y acorralado por el asedio espartano, cometió atrocidades (como la masacre de Melos). La libertad individual ateniense mutó en un imperialismo tiránico y en la corrupción moral.

3. La Paradoja de Licurgo (La Caída de Esparta)

Para poder vencer a la flota ateniense, Esparta tuvo que corromper su propia esencia. El sistema de Licurgo prohibía el uso de oro, plata y riquezas del exterior para mantener la pureza de sus códigos. Sin embargo, para construir barcos y derrotar a Atenas, Esparta tuvo que aceptar oro del Imperio Persa por medio de su general Lisandro.

Al ganar la guerra y destruir el imperio ateniense, Esparta se hizo con un botín inmenso. El oro extranjero inundó el Valle del Eurotas, abriendo las puertas a la avaricia y la envidia, destruyendo la igualdad de los Homoioi (Los Iguales). Surgieron espartanos ricos y espartanos pobres. La codicia reemplazó a la disciplina.

Conclusiones

La erudición exige una observación intuitiva, neutral y racional que comprenda la situación material y social del momento objeto de estudio, sin caer en juicios anacrónicos o sesgos ideológicos.

Por lo que, si me permitís, tendré la valentía de renombrar el infame término “bien común”, a partir de ahora, como “mal menor común”, a mi parecer, más riguroso.

Y es que, mis QH:., en un mundo con pluralidad de preferencias e intereses individuales, jamás existirá un sistema que satisfaga a todos ellos, y sólo por medio de la comprensión de esta verdad y el sacrificio universal, podremos alcanzar nuestro virtuoso “mal menor común”.

Solo en el mal menor común, en el término medio que somete nuestros egos por medio de la voluntad, puede evitar que se repita el continuo choque de modelos, que como siempre, resulta en el ocaso y del pretendiente en pro de un tercero, no se si os suena? Esparta contra Atenas, La Gran Retra contra la protodemocracia soloniana, convirtiendo a Tebas en hegemón, por poner un ejemplo más actual, en el siglo XX, podemos ver claros paralelismos en el enfrentamiento del modelo capitalista con Estados Unidos al frente contra el modelo comunista de la URSS, convirtiendo a China, potencialmente, en el nuevo hegemón.

Como dicen por ahí: “la topografía del terreno dicta la forma de sus cimientos”. Por lo que, sólo un arquitecto con la virtud necesaria para entender esta máxima, y, con la suficiente fuerza y/o sadiduría para llevar a cabo las reformas necesarias que establezcan el orden dentro del caos.

Recordemos, HH:. míos, que este Arte Real trata de construir nuevos progresos para nuestra augusta orden y, por ende, a la humanidad. Es por ello que quiero hablaros de actualidad.

Si ya en una sociedad donde forjar coronas para la virtud era una máxima necesitaban medidas para asegurar la equidad, a través de imposiciones que nivelaran la balanza, imaginaros en un panorama de pereza intelectual y de tibio letargo revolucionario, "asoballados" por las redes sociales y la propaganda, como ya vaticinaba Huxley en “Un mundo feliz”, ¿cómo vamos a ser tan necios de permitir que nos dividan hasta el individualismo más extremo? divide y vencerás, y es que con ello garantizamos nuestra derrota.

Como dijo un día Hemingway, y como así me lo repite mi maestro: “todo lo realmente malvado comienza como algo inocente”.

Y es esta inocencia del ingenuo, embriagada por sus propias buenas intenciones, la que pone en peligro los valores que a otros sangre y sudor costaron.

Los humanos no somos estáticos, las circunstancias personales, el poder y los vicios corrompen nuestra virtud, por lo que sería utópico pensar en sistemas funcionales totalmente libres, donde se necesita que responsabilidad individual y virtud coexistan indeterminadamente en el tiempo, o que, por el contrario, sistemas totalitarios que sometan a la naturaleza humana a la absoluta falta de libertad en pro del bien común, puedan funcionar.

Por lo que, como afirmaba Aristóteles y como así nos demostró Solón, todo lo bueno reside en el término medio. Y para llegar al término medio, en el que queden armonizadas la pluralidad de planes vitales y preferencias individuales, nos toca domar al ego para que se postre ante el mal menor común.

Licurgo, hijo de lo dórico y Solón, de lo jónico, personificaron, por orden, la fuerza y la sabiduría. Fuerza al tomar las medidas extremas que antepusieron la fraternidad evitando el colapso espartiata, haciendo posible que del inminente colapso pudieran perdurar más de 400 años con esas mismas constituciones. Y, por otro lado, sabiduría, al llegar a un término medio para contentar tanto a la aristocracia como al pueblo y así, mantener la unidad ateniense.

Distintas soluciones que dieron resultados fructíferos (previos al enfrentamiento y a la corrupción de su esencia) para sus pueblos, distintas medidas con un nexo común, la necesidad.

Entender y disponer de la sensibilidad para detectar la necesidad y con virtud y diligencia, llevar a cabo lo que fuera necesario para evitar el colapso en pro del pueblo.

Los humanos somos imperfectos y por ello ningún sistema ganará al tiempo. Los vicios guiados por la ignorancia ciegan a las personas y al estar, los sistemas, formadas por estas, los sistemas están condenados a viciarse tambien.

Es por esto que el debate no debe centrarse en que sistema es mejor, sino como Licurgo y Solón, tomar las medidas adecuadas para un tiempo determinado.

Lathomos, Comp:. M:.

Nota: Podría ser interesante para el lector revisar los trazados de arquitectura del V:.H:. Robespierre titulada "En el Umbral del Interregno: Hegemonía, Caos y el Nacimiento de un Nuevo Orden Mundial" y la del Q:.H:. Marco Aureo titulada "Fraternidad frente al Ocaso: Reflexiones sobre Guerra y Poder"

domingo, 14 de diciembre de 2025

Muerte filosófica y resurreción

Entro en esta sala como ignorante, puesto que tengo 3 años y no se leer ni escribir, movido por la voluntad de llegar a la luz tras cruzar este océano de tinieblas donde me encuentro, evitar la superstición y el error con el uso de las herramientas que me han sido confiadas e iluminado por mis hermanos, arropados por la ciencia y la filosofía para encontrar el camino correcto.

Me preguntaban por la virtud antes de reconocerme M:., pues bien, citando a Platón: "La virtud consiste en tener deseos correctos y en ser capaz de satisfacerlos". La primera creo que la cumplo puesto que estoy hoy aquí frente a vosotros hermanos míos, y la segunda es la que se me demanda y por ello me fueron entregados el mazo y el cincel, el primero para generar la fuerza necesaria para someter mi voluntad y otro para dirigir esa fuerza con propósito, en la dirección que dicte mi inteligencia y mi razón. Esto sumado a la regla de 24 divisiones, que regirá de manera rigurosa el reparto de las horas del día para cumplir mi trabajo con orden.

Por otro lado quisiera hablar sobre el método, y poniéndome en palabras de Diógenes (el Perro, no el historiador): "La educación es una fuente de autocontrol para los jóvenes, un consuelo para los ancianos, un tesoro para los pobres y un adorno para los ricos".

Creo que la educación mediante símbolos es el verdadero valor de nuestra orden, ya que la verdad es individual, es cuestión de perspectiva, dos personas, en distintos puntos, pueden estar ante el mismo paisaje en términos objetivos, pero a cada uno se le ocultara parte del paraje por los árboles y las rocas que encuentre desde su perspectiva, y no por ello describirá un paisaje erróneo. Con esto quiero expresar que mediante los símbolos, se escapa de interpretaciones únicas, se le da protagonismo a la perspectiva individual de cada uno de los hermanos enriqueciendo nuestros trabajos, escapando de dogmas.

Como me dijo un hermano, las posiciones individuales complementan, pero no sustituyen.

Por último, creo que la iniciación tiene un carácter inefable, por lo que con esta plancha realmente quiero que sirva para dedicar un silencio como tributo.

Un momento de introspección, guiado por la memoria y la imaginación, para que todos vosotros hermanos recordéis vuestras iniciaciones y os regocijéis recordando que fue lo que os suscito a cada uno vuestra muerte filosófica y la posterior resurrección como nuevos hombres.

Lathomus, A∴M∴

viernes, 5 de diciembre de 2025

Forjando el Tiempo: Virtud, Trabajo y Reflexión en la Simbólica Masónica


Toda herramienta es un medio que nos acerca a un fin, en este caso, la regla de 24 pulgadas sirvió a los operativos para tomar medidas y planificar con rigurosidad el planteamiento de sus obras. Nosotros los especulativos hacemos uso de estos instrumentos de la misma manera pero en un plano diferente, lo que permite que lo material se convierta en símbolo, adquiriendo asi, trascendencia en nuestra dimensión, para que mediante la reflexión, vuelva a convertirse en herramienta.

La regla de 24 pulgadas pasa así de medir espacio a medir tiempo.

Por un lado el número 24, coincide con la rotación de la Tierra sobre su propio eje, es decir, el ciclo que comúnmente conocemos como día, y nos sugiere la necesidad de una administración consciente del tiempo. Por otro lado, los masones dividimos simbólicamente estas horas en tres partes iguales: ocho horas para el trabajo, ocho para el descanso y ocho para la reflexión y la ayuda al prójimo.

La noción de ordenar la vida en base a la regla de 24 pulgadas, nos remite a la ética aristotélica, donde la virtud reside en la mesura. Aristóteles, en su "Ética a Nicómaco", habla de la importancia de la moderación en la búsqueda de la eudaimonía, es decir, la felicidad como fin último del ser humano. La regla en su división del tiempo, encarna este principio al evitar tanto el exceso como la carencia en cualquier aspecto de la vida.

El concepto de mesura y disciplina que esta herramienta representa encuentra un eco en el estoicismo de Séneca, quien en su obra "De la brevedad de la vida" advierte que "no es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho". La regla de 24 pulgadas nos insta a emplear el tiempo con mesura, evitando los vicios, como la procrastinación y la falta de rumbo.

Por otro lado, este símbolo dio pie a movimientos laborales que permitieron victorias como la jornada laboral de ocho horas, que hoy consideramos un derecho fundamental, una lucha de la clase obrera durante la Revolución Industrial, influenciada en parte por ideas de la ilustración de esta nuestra orden e instrumentada mediante libre-asociación de los trabajadores.

Para concluir, me gustaría parafrasear a Marco Aurelio, el cual anotó en sus meditaciones: "el tiempo es como un río, lo que ves pasar no volverá jamás". Cada momento malgastado es un tributo entregado al olvido. El sabio no procrastina, ni es esclavo del azar, sino un creador; uno que, consciente de la fragilidad de su tiempo, memento mori, aprovecha cada momento para el bien, la razón y el deber. No es la falta de tiempo lo que apremia al mortal, sino su mal uso. Que hoy, pues, se convierta en el inicio forjar coronas para la virtud y cadenas para nuestros vicios.

Lathomus, A∴M∴


martes, 4 de noviembre de 2025

El mazo, el cincel y la revelación de Pitágoras


A L∴G∴D∴G∴A∴D∴U∴

No es mi intención detenerme hoy en el simbolismo del mazo y del cincel desde la acepción más común, aquella que todos conocemos y que bien podría sacar una tímida sonrisa al Dr. Jung, al ver cómo los arquetipos se manifiestan en el imaginario colectivo.

Sabéis bien que el mazo representa la fuerza de la voluntad, y el cincel, la inteligencia que guía y ordena. Unidos, hacen posible que la piedra bruta se convierta en obra. Mas conviene recordar que la fuerza sin dirección se convierte en mera violencia, y la inteligencia sin voluntad en vana especulación. Solo el justo equilibrio de ambas materializa la belleza: el arte real, aquel que no solo talla la piedra, sino que esculpe al propio hombre.

Quiero, empero, traer a la memoria una anécdota de Pitágoras que, legendaria o no, encierra enseñanza de magna importancia.

Se dice que en Crotona, un joven filósofo, al pasar por una herrería, se detuvo meditativo al oír el repique de los mazos sobre el hierro candente. Entre el ruido que popularmente encontrariamos vulgar y molesto, una armonía, un patrón. Observó Pitágoras que los tonos variaban conforme al tamaño de los objetos golpeados, y de tal experiencia dedujo que la armonía se hallaba sujeta a la proporción. Así nació en el la certeza de que el universo mismo está regido por número y orden, armonía: la célebre música de las esferas, melodía eterna que, aunque inaudible para la mayoría, sostiene cuanto existe.

Ved, pues, cómo el mazo y el cincel no son solo útiles de cantería, sino espejos del cosmos. Porque lo mismo que el mundo se rige por proporciones aparentemente veladas, también el hombre ha de trabajar con equilibrio y mesura, armonizando su voluntad con su entendimiento, si desea aproximarse al ideal que lo rige.

No olvidemos, además, que los símbolos no deben quedarse en su superficialidad. Importa atenderlos con todos los sentidos, con la intuición y la razón, pues lo que para muchos es vulgar, para otros pocos puede ser revelación. Así fue como Pitágoras, donde otros solo oyeron ruido, descubrió la ley secreta que descorre el velo del universo.

Por mucho que usemos el mazo (la fuerza de voluntad) no será más que fuerza bruta sin dirección, por otro lado si solo disponemos del cincel (inteligencia) no podremos acometer contra la piedra bruta con la suficiente cinética como para devastarla, por lo que como el resto del universo, al cual nos introdujo Pitágoras (entre otros), debe respetar un equilibrio que nos permita realizar un trabajo consciente y disciplinado, para poder llegar al ideal que nos rige.

Abordando esta anécdota quiero poner en valor a que no ciñamos el análisis del símbolo a través solo del sentido más obvio, en la mayoría de los casos la vista, sino que nos dejemos empapar por él y a través de nuestros limitados sentidos, la intuición y la razón encontrar todos los matices que estos nos pueda sugerir, porque para muchos lo que fue un sonido molesto u ordinario, para otra pieza de este gran templo que es la humanidad, hizo posible el desarrollo de los fundamentos que corrieron parte del velo que tapa nuestra comprensión del Universo.

Lathomus, A∴M∴