"La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas" Proverbios 9:1 Alberto Magno (santificado), maestro de Tomás de Aquino (también santificado), identificó estas columnas bíblicas con las Siete Artes Liberales.
Las Artes Liberales no eran un simple plan de estudios sino todo un proceso de auto-perfeccionamiento del ser humano.
Se dividía en dos etapas, el Trivium y el Quadrivium.
La primera etapa, el Trivium constituía el arte del lenguaje y del pensamiento organizado puesto que como todos somos conocedores: "En arché en ho logos..." transliterado directamente del koiné del Evangelio de Juan 1:1, es decir, "En el principio era el Verbo..."
Esta etapa está compuesta por la gramática, que representa el acopio de los materiales necesarios para construir nuestro templo interior, es decir, las reglas y estructura de la lengua, disciplina sobre la cual el intelecto puede empezar a operar.
La lógica, que asi como la escuadra, comprueba la rectitud y el rigor de nuestras ideas a través del examen de la validez argumental y el discernimiento de lo falaz y lo verdadero. Por último, la retórica, el instrumento por el cual podemos transmitir las verdades con claridad, elocuencia y fuerza persuasiva.
Una vez pulidas las herramientas por las cuales manifestamos nuestra verdad, el estudiante ascendía al Quadrivium, que le permitía acceder, entender y contemplar la metafísica de la armonía universal.
Se compone, como su nombre sugiere, de cuatro disciplinas que estudian las leyes que rigen nuestro Universo, la Aritmética que aborda el número en su estado más puro y estático (así como abstracto), la Geometría, que no es otra cosa que el número en el espacio. La Música, que corresponde al número en relación o proporción, revelando la armonía del cosmos como guío Pitágoras. Y por último, la Astronomía, que es el número en el espacio-tiempo, observando las magnitudes y movimientos de los cuerpos celestes.
En este campo es donde en 1551 (100 años antes que Newton), un teólogo y "físico" salmantino, Domingo de Soto, fue el primero es postular la aceleración uniforme de un cuerpo en caída libre debida a la atracción de la masa terrestre, influyendo en el trabajo de grandes mentes de nuestra historia como Galileo y Jehovah Sanctus Unus.
La escolástica aprovechó los cimientos de las Artes Liberales y lo elevo a un proto método científico de investigación universal, donde, por convicción de que la Verdad es objetiva, intelegible y armónica, a partir de la filosofía aristotélica intentaron construir puentes que reconciliasen las verdades de la fe y las verdades de la razón, sin contradicciones.
El método didáctico escolástico se estructura en tres fases fundamentales que emulan el proceso de cognición humana.
El Lectio, la primera fase, la base de la enseñanza escolástica. Una lectura comentada a cargo del maestro (o el Vigilante como en nuestra Orden) sobre auctoritas como la Biblia, Sentencias de Pedro Lombardo o las obras de Aristóteles. El objetivo? Precisión en las palabras para desvelar verdades ontológicas en ellas contenidas. Questio, la cuestión, del análisis de los auctoritas surgían ciertas contradicciones aparentes. Esta fase, trata de aislar estos problemas lógicos para analizarlos de manera individual en un vehículo de búsqueda racional y por último el Disputatio, es el ejercicio por antonomasia de la escolástica. Esta fase de trataba de un seminario de debate público protocolarizado donde el maestro finalmente realizaba la determinatio.
En España tenemos el caso de la Escuela de Salamanca como ejemplo de tradición escolástica, algo tardía, para variar, datada en el siglo XVI y XVII. Este renacer intelectual fue iniciado por el dominico Francisco de Vitoria y formularon la Teoría Subjetiva del Valor, explicando que el valor de un bien depende exclusivamente de la estimación humana, de la utilidad percibida y de la escasez relativa en el mercado. De este modo, el "justo precio" dejó de ser un valor metafísico determinado por regulaciones estatales para definirse como el precio establecido de forma natural por la libre concurrencia de compradores y vendedores en el mercado abierto.
También desarrollaron la teoría de la Preferencia Temporal y la Usura, sentando, junto con la Teoría Subjetiva del Valor, las bases del capitalismo moderno y de las teorías austríacas.
En cuestiones éticas, el gran aporte de Francisco de Vitoria, fundador de la escuela, consistió en aplicar la doctrina de la ley natural (lex naturalis) para defender la dignidad de las poblaciones indígenas americanas frente a los abusos coloniales. En su célebre obra “De Indis”, Vitoria defendió que: Los indígenas poseían pleno dominio público y privado sobre sus tierras y bienes antes de la llegada de los españoles, al ser criaturas racionales poseedoras de intelecto. La soberanía y la propiedad de los bienes raíces no dependen de la fe ni de la gracia divina, sino del derecho natural; por tanto, el hecho de que fuesen infieles o pecadores no justificaba su despojo ni su sumisión forzosa. Vitoria rechazó categóricamente la potestad temporal del Papa sobre la tierra entera, los títulos imperiales de Carlos V para ocupar esos territorios sin consentimiento, y las guerras justificadas bajo el pretexto de la conversión religiosa. Este análisis universalizó el concepto de los derechos humanos intrínsecos de todos los pueblos del mundo, independientemente de su fuerza, religión o nivel de desarrollo, asentando los principios de la igualdad soberana y la libre determinación. A partir de esta fundamentación, Francisco Suárez dividió el concepto del derecho de gentes, distinguiendo con precisión el ius inter gentes (el derecho internacional positivo que regula de manera consensuada las relaciones comerciales y diplomáticas entre repúblicas soberanas) del ius intra gentes (el derecho civil particular de cada comunidad). Suárez definió formalmente la ley como un precepto común, justo, estable y suficientemente promulgado.
Además, Suárez sostuvo una posición integradora al afirmar que la ley civil no depende del derecho divino directo, sino del consentimiento del pueblo, sentando las bases contractuales de la soberanía popular y oponiéndose a la teoría del derecho divino de los reyes.
Estas pedagogías tienen un reflejo directo en la dinámica interna de esta nuestra Orden. Como las Artes Liberales, el proceso pedagógico es gradual, donde el acceso a un nuevo grado simboliza la adquisición de nuevas facultades intelectuales y compromisos sociales. Como la escolástica, las logias funcionan como espacios de instrucción ritualizados donde se presentan planchas y trazados y al igual que en la _disputatio_, en la logia el debate está regulado para que la razón prevalezca sobre la pasión, buscando una síntesis armoniosa de la verdad.
Y como la Escuela de Salamanca, el concepto de Ley Natural universal (ius gentium), que postula que todos los seres humanos comparten una misma dignidad por el simple hecho de estar dotados de razón.
Lahomus, C:.M:.
