viernes, 20 de marzo de 2026

Libertad, Igualdad, Fraternidad

Libertad, Igualdad, Fraternidad: Esta frase que fue popularizada en el mundo profano por Robespierre, resumía los valores y objetivos de la revolución contra el antiguo régimen. Actualmente sigue vigente, no solo como eslogan histórico, sino como pilar fundamental de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Pero la Igualdad es una sombra en la pared de nuestra gruta. Un concepto general y vacío: una piedra bruta que muchas veces ha sido destruida en un infructuoso intento por desbastarla y pulirla.

En el mundo vulgar, hubo avances innegables en algunos ámbitos, pero la desigualdad extrema en el plano económico imposibilita que el 40% de la población mundial materialice estas condiciones de igualdad teórica. Entonces, ¿por qué no creo que la igualdad sea una causa perdida?

Aunque hay herramientas más adecuadas, permitid que, en mi grado de aprendiz, la identifique con el mazo que nos impulsa desde nuestra voluntad de alcanzar la Igualdad ideal.

Concedida esta licencia, ¿qué cincel podría usar? Mi limitado conocimiento de los Trazados del G:.A:.D:.U:. me enseña a evitar el Terror del pensamiento único. También la despersonalización que describe Zamiátin en “Nosotros” y que sufrió Camboya en su Año Cero.

Guiado por el V:.H:. Segundo Vigilante, he evaluado la equidad como el cincel que, impulsado por mi ideal de Igualdad, podría guiar mi trabajo hacia otra igualdad más tosca e imperfecta, pero tangible y material. La equidad como método ha de medir y valorar la realidad asimétrica de cada persona para lograr una justicia efectiva.

En este sentido y desde mi punto de vista, la necesidad es el criterio básico por el que debe guiarse la equidad. Para tender a la armonía, ¿qué parte de la piedra requiere aplicar mayor fuerza y en qué dirección? ¿Cuál requiere cierta sutileza y suavidad?

El segundo criterio es la capacidad. ¿Es mi piedra de mármol o es granito? ¿Con cuál levantaría las paredes del templo y cuál usaría como superficie de una mesa?

Asentadas las bases en función de nuestras capacidades y necesidades, entra en juego la responsabilidad personal del obrero, que es el único que puede pulir su propia piedra, transformando su potencia y el respaldo de la logia en trabajo: el conocimiento cada vez más profundo de uno mismo y de los Trazados del G:.A:.D:.U:., retroalimentando el bucle y aumentando la capacidad del obrero y la logia.

La constancia en este trabajo da como resultado el Mérito, que en mi criterio (y al contrario de lo que se suele interpretar en el mundo profano, donde se ve como una causa) es la consecuencia y recompensa de este esfuerzo continuado, la obra viva que construimos, la Felicidad de Spinoza.

Al entrar en la logia despojados de nuestros metales, todos los masones somos iguales y nuestros Venerables Maestros y Vigilantes dividen y asignan el trabajo con equidad. Pero esta equidad sería un cálculo frío sin la Fraternidad como argamasa. Porque si mi hermano no es feliz, yo soy infeliz. Es nuestra responsabilidad ayudar a nuestros hermanos y, dejando a un lado el orgullo, aceptar su ayuda, para levantar juntos el templo más hermoso y feliz A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.

Kropotkin, Apr:.M:.