sábado, 6 de septiembre de 2025

Cooperar en la senda del conocimiento

Hoy nuevas fuerzas nos acompañan para abordar con valentía, sensatez y alegría la Gran Obra que todos y cada uno de nosotros levantamos en honor del G:.A:.D:.U:. . No vacilo ni un solo instante al afirmar que, bajo la dirección de nuestro V:.M:. y con el sabio e inestimable consejo de los M:.M:., trabajaremos juntos en armonía, codo con codo, asentando uno a uno los blo-ques que sustentan el edificio de la Fraternidad Universal que a todos une. La labor, como no podría ser de otro modo, será ardua –requerirá esfuerzo, constancia y estudio- asumirá nuevos retos e incluso hallará nuevos horizontes en los cuales la semilla del conocimiento germinará abriendo nobles sendas en nuestros corazones. Q:.Q:.H:.H:., ¿a qué venimos sino a trabajar por el enriquecimiento espiritual y material del Género Humano?

Cada uno de nosotros somos simplemente un eslabón más en la infinita cadena de individuos que forman la Humanidad, un obrero más en este enorme hormiguero que nos arropa y da cobijo, que crece y se desarrolla como un organismo vivo con la aportación de cada uno de sus miembros. Somos artesanos, pacientes canteros afanados en extraer la belleza que alberga la dura roca del alma guiados por la luz de la razón, hombres de pensamiento libre que, pese a sus errores, tratan de caminar por la senda de la virtud dejando atrás los prejuicios, la vanidad, el odio y el miedo que nos sumergen en las tinieblas. Pero, ¿acaso no resultaría vanidoso –o incluso inconsciente- creer que tan solo uno mismo es capaz de llevar a buen puerto tal empresa? ¿No caeríamos irremediablemente en la auto-complacencia elevando así mugrientos muros ante nuestros congéneres? Si algo caracteriza a la francmasonería es la capacidad de diálogo: diálogo con nuestra conciencia, con nuestros H:.H:., con nuestras familias y amigos, en definitiva, con todos y cada uno de los elementos que interactúan con nosotros, que nos enriquecen y acercan un poco más a la Verdad; sin diálogo –y sin consenso- el progreso de la Humanidad jamás sería posible.

Permitidme comenzar, Q:.Q:.H:.H:., con un pequeño apunte filológico de dos tér-minos que pueden resultar tremendamente útiles en el desarrollo de este trazado: las pala-bras compañero y cooperar.

La palabra compañero proviene de la antigua compaña, cuyo significado es compañía. Compañía, del latín compania, está formada a su vez por el prefijo cum (juntamente) con y la raíz panis (pan), de modo que viene a dar significado al acto de compartir el mismo pan. Así pues, podríamos decir que un compañero es aquella persona que comparte con nosotros el fruto de un trabajo realizado conjuntamente y del que ambos tenemos parte (compartir: cum+partis -porción-). Por otro lado cooperar, del latín cooperare, significa: colaborar (cum+laborare), trabajar con otros por un mismo fin o en una tarea común. Como vemos, ambos términos están íntimamente relacionados entre si, aunque añadiendo pequeños matices de significación.

Compartir un mismo pan. Trabajar con otros por un mismo fin. He aquí una de las primeras enseñanzas del Segundo Grado: el Comp:. Masón no realiza su trabajo en solita-rio, sino que comparte solidariamente las tareas que le fueron asignadas aunando sus es-fuerzos a los de otros H:.H:. que, al igual que él, trabajan A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.. Ahora los conceptos Unión y Fraternidad cobran especial relevancia dado que únicamente es posible el progreso individual y colectivo gracias a la inestimable ayuda de nuestros H:.H:., con los cuales no solo compartimos sacrificios, sino también los dulces frutos que los trabajos producen. De este modo, todo avance en la senda que nos lleva hacia la Ver-dad forma parte de un patrimonio universal al que todos tienen acceso y al que todos debemos contribuir por el bien común y el nuestro propio. A diferencia del Apr:., sumido en el silencio y la soledad del autoconocimiento, el Comp:. observará todo cuanto lo rodea sabedor de que de la Verdad únicamente se puede participar; nadie está en posesión de la Verdad Absoluta, sino que participamos de ella gradualmente en tanto en cuanto enriquezcamos nuestras mentes con las aportaciones de otros individuos, de nuevas experiencias y percepciones. El Apr:., pues, debe trascender su ego y hacer madurar sus sentidos e intelecto para adquirir nuevos conocimientos.  

El ser humano es por naturaleza un ser en potencia, un ser inacabado, en continuo cambio, en constante devenir. Sus habilidades aumentan a medida que madura y, del mismo modo, las exigencias que la vida le impone son cada vez mayores. Es por ello que el Comp:. francmasón necesitará nuevas herramientas que lo auxilien en su búsqueda y lo hagan progresar. En esta etapa, además del mazo y el cincel con los que de forma intuitiva comenzó a desbastar la Piedra Bruta, contará con nuevas herramientas y conocimientos técnicos que utilizará para darle forma y así obtener la Piedra Cúbica que representa la perfección del hombre en sus vertientes espiritual, física e intelectual.

Zamenhof, M:.M:.