Así es como describiría tanto el día de mi nacimiento como el camino llevado en mi vida profana hasta ese momento.
Entre tinieblas se produjo mi primer paso en el Templo, siempre de la mano de un Hermano. De rodillas y semidesnudo —no solo en cuerpo, sino también en certezas— entré al Templo.
Una línea de pensamiento no cesaba de fluír en mi mente. No podía alejar mi raciocinio de la belleza de lo fraternal. Depositar tu plena confianza en tus queridos hermanos, de los que aún desconoces su rostro, pero que sabes que hay algo profunde que os une, a pesar de aún desconocer el qué. Que el primer paso que emprendí ese día me lleve a obtener respuesta.
Durante el arduo camino que transité durante mi nacimiento me encontraba abrumado, no cejaba en la busqueda de significados o simbolísmos más allá de los que ante mi se exponían en las pruebas a las que me vi sometido. Siendo el momento en el que me vi a mi mismo reflejado ante aquel espejo que asumí que la ignorancia me asola.
Un largo camino en la búsqueda de la luz se abre en mi horizonte, un camino que tendré la suerte de compartir con todos vosotros mis QQ:.HH:.
Pliskin, A:.M:.
